9 de octubre de 2009

«Reflexiones surgidas de una lectura»: HISTORIA, IDEOLOGÍA Y MUCHO MÁS (I)

SOBRE EL PASADO Y LO PASADO

(…) El pasado ha de pasar, no para caer en el olvido, sino para hallar su lugar en el único contexto que le conviene: la historia. Sólo un pasado historizado puede, en efecto, informar válidamente al presente, mientras que un pasado mantenido permanentemente actual no puede sino ser fuente de polémicas partidarias y de ambigüedades.■
Alain de BENOIST, COMUNISMO Y NAZISMO - «25 reflexiones sobre el totalitarismo en el siglo XX (1917-1989)». Ediciones Áltera, S.L., enero de 2005. Pág. 11. Traducción de José Javier Esparza y Javier Ruiz Portella.

No sé qué pensarán de Alain de Benoist, pero me parece un intelectual muy cuerdo, inteligente y justo. Me parece muy cuerdo porque las reflexiones que plasma en su libro «Comunismo y Nazismo», que es de donde surge mi inspiración para escribir esta serie de artículos, son muy lógicas y racionales y se alejan de lo puramente emotivo y la censura moral; me parece inteligente porque ve el problema del totalitarismo en su nacimiento sin detenerse ahí, pues hurga en el pasado y por supuesto en el presente: no sólo duda sobre si estamos realmente ante una democracia, sino que pone en duda la democracia, de la misma forma que pone en duda que los totalitarismos fueran totalitarios aunque su afán fuera de tal idiosincrasia; finalmente, me parece justo, pues es capaz de ver lo positivo y lo negativo de cualquier sistema político, sea este el Nazismo o el Comunismo o… el «democratismo». Sus juicios de valor, su condena a cualquier ideología, ya surjan éstas de buenas o de menos buenas -o de malas o de más malas- intenciones, son en todo caso serios, meditados y no gratuitos, es decir, no llevados por la pasión o el fervor ideológico, que en este caso no existe.

En este primer punto de este trabajo hablaré sobre el "problema de la Historia". El problema de la Historia es el mismo que existe entre la ciencia en su sentido real y la divulgación científica; en el caso que tratamos la relación sería entre la Historia (aunque debería utilizar el término «historiografía» -concepto polisémico y muy discutido-, que es la ciencia que se dedica del estudio del registro histórico, algo semejante a como la ética se ocupa de la moral) y la Literatura. ¿Cómo es posible esto? La Historiografía (apliquemos a partir de aquí este término como estudio de la Historia y a la Historia como "los hechos del pasado") debe ser objetiva y basarse en hechos y solamente los hechos: la historiografía se encarga de aplicar el método de estudio del pasado. De esta forma la Historiografía puede tratarse como una ciencia, de hecho es una ciencia social que necesita de lo demostrable y a partir de ahí un «método» de trabajo.

Pero si la historiografía no es vista como ciencia por muchos o se ha puesto en duda dicha categoría es debido a la tendencia de aliñar la Historia con la moralidad y las emociones: de esta forma la historiografía pasa a dedicarse casi a algo más bien literario, su objeto no es la historia, sino algo parecido a la historia. Así, nos encontramos con que en la actualidad la historia ha sido sustituida por la divulgación histórica novelada, y eso es una gran ofensa contra nuestro pasado, pues se supone que se aspira a conocer los hechos tal como sucedieron, no tal como se sintieron. Tal vez sirva este tipo de novelas y de historia divulgativa como estudio de una Historia de las Emociones, pero no para un estudio serio de la Historia. Por supuesto, en una «Historia Total» (un concepto «moderno»; podéis buscar información sobre Fernand Braudel o la Escuela de Annales, aunque el concepto se atribuye a Pierre Vilar) los sentimientos son válidos para entender a los «protagonistas» de la Historia -el Hombre-, para ver el calado humano de la Historia (la historia es un fenómeno exclusivamente humano, solamente el Hombre puede hacer Historia y forjársela para luego aplicarle un método de estudio científico mediante la historiografía), pero siempre para someter esos sentimientos al análisis objetivo e imparcial que requiere todo estudio e investigación histórica. Por lo tanto, el testimonio de una persona que ha vivido un momento histórico y que lo cuenta, como es natural, con sus emociones y sentimientos y bajo su escala de valores y moralidad, es también una gran aportación para el estudio de la Historia (y del Hombre), pues su uso equivale al de una estadística o a un papiro, por muy duro que parezca decirlo.

Asimismo, la historia nacida de la literatura contribuye a mantener el pasado en ebullición, en hacerlo vigente, ¡provocando polémicas y contextos anacrónicos en el… «ahora»! Los hombres y mujeres de hoy no nos escapamos del pasado entonces, incluso hay quienes echan la culpa del pasado a los que viven en el presente… ¿no es absurdo? ¿Acaso existen herederos de la culpabilidad? ¿Acaso existe un resentimiento secularizado? ¡La Guerra Civil Española parece que aún no ha terminado! ¡La Segunda Guerra Mundial parece que terminó ayer! (Esto es serio porque parece que se quiere criminalizar a los alemanes y europeos de por vida, ¡cuán desproporcionado es el resentimiento judeocristiano!). De tanto vivir en lo pretérito olvidan construir el futuro: hay quienes viven de las rentas de los abuelos, de los luctuosos padecimientos de generaciones anteriores; incluso hay quienes se siente culpables por lo pasado (y no de su pasado): en una ideología de progreso es obvio que sea la Historia la que genere la culpa, en lugar de lo sensual -como ocurre en el cristianismo-, pues no se olvide que en el Universalismo vigente el Yo no existe y es como si lo que hiciera un Hombre debiera ser pagado por el resto de los Hombres: la Historia convertida en «Pecado Original», «la causa» del Hombre… la causa de todos.

La política hace de lo anterior una bandera mediante la Memoria Histórica. La Memoria Histórica pretende revivir emocionalmente el pasado, celebrar a los héroes de una ideología concreta, además de buscar rédito electoral bajo la escusa de que quieren hacer justicia; y por supuesto, las fosas han de levantarse, pues todo ser se merece un entierro y un homenaje digno- pero eso no me obliga a ceder a las exigencias de consideración, pena y piedad que me piden: yo no soy quien está en deuda. He ahí que toda la emotividad que despierta todo esa parafernalia, unida a esa tendencia de hacer presente el pasado, por lo que el pasado no se va, sino que aún es presente (se consuma así un resentimiento ideológico constante), hace imposible el estudio histórico objetivo: la sociedad y los poderes políticos han establecido unas pautas de conducta, una moralidad y unas vías de investigación determinadas que prohíben sin prohibirlo que la verdad surja en toda su majestuosidad; en cambio, se favorece el trato de favor hacia cierta facción o ideología. En España es patente esta situación entre los Republicanos y los Nacionales, los dos bandos que combatieron en la Guerra Civil Española: ¿no es lo que se hace en la actualizar reescribir la Historia? ¿No es un crimen contra el pasado defenestrar estatuas, borrar calles, etc. para sustituirlos por los héroes del presente, o mejor dicho, los héroes que son venerados por los hombres del presente, llámense estos Azaña, Carrillo o Stalin? Hoy, los primeros -los republicanos- merecen todos los honores, su derrota se vende como una calamidad que solamente ha desencadenado en victimismo, un victimismo que quiere hacer culpable a todos; de hecho la sociedad lo entiende así y siente… pena (sentir pena me parece deshonroso). Sin embargo, los nacionales, que vencieron, son vistos como los malos, y por supuesto sus fallecidos como víctimas de la facción perdedora no merecen el mismo trato en cuanto a Memoria Histórica se refiere (debido a que son considerados por ellos un mal necesario), pues digámoslo ya, ¡la Memoria Histórica es el «Historicismo progre» que pretende cantar sus virtudes sin reconocer sus excesos de sangre! No quieren la verdad histórica, sino su «victoria final», reescribir la historia para aparecer ellos como «los que tenían razón».

La Memoria Histórica, y espero que todos sepan y entiendan a que memoria me estoy refiriendo, se cree pues en un estado de superioridad moral que se abandera con los ideales universalistas (Humanidad, derechos humanos, Justicia, etc.) de la Ilustración y su ideología obrera y social (Marxismo): es una Inquisición moderada que está claro que no te va a matar ni mandar al exilio, pero te hará el vacío y te denostará, te dilapidará como ciudadano con las palabras inmoral, inhumano, egoísta, etc. En definitiva, quien se salga de todo esto -de «la norma»- sufre el desprecio y el descalificativo y, sea dicho de paso, esto provoca que la discusión y el estudio crítico de la Historia sea muy difícil, ya que debido a la existencia de un bando bueno y un bando malo (prejuicio histórico), al situar la moral en la Historia, se pretende determinar ya el juicio sobre la misma: y en la Historia no deben existir «juicios finales», sino un constante dudar y un constante plantearse los hechos para analizarlos de la forma más perfecta posible.

La comprensión del pasado no puede efectuarse desde el horizonte del juicio moral. En el terreno de la historia, la moral se condena a la impotencia, porque se basa en la indignación –definida por Aristóteles como una forma no viciosa de envidia–, una indignación que, al proceder mediante el descrédito, impide el análisis de lo que desacredita. «La descalificación por razones de orden moral –escribe Clément Rosset– permite evitar todo esfuerzo de la inteligencia para entender el objeto descalificado, de forma que un juicio moral traduce siempre un rechazo de analizar e incluso un rechazo de pensar». (…)■
Alain de BENOIST, COMUNISMO Y NAZISMO - «25 reflexiones sobre el totalitarismo en el siglo XX (1917-1989)». Ediciones Áltera, S.L., enero de 2005. Pág. 61. Traducción de José Javier Esparza y Javier Ruiz Portella.

En la Historia no hay buenos ni malos, sino hechos, consecuencias y efectos y por encima de todo Hombres que siempre actuaron bajo sus propios valores: y por supuesto, todos esos hombres te dirían que lucharon por algo «bueno» y por el mismísimo «BIEN» (¿Y qué es el Bien? Pues Dios). Así pues, no es de necesidad llamar asesino a tal o a cual, o dilapidar un sistema político completo por muchos campos de concentración que hubiera y cosas por el estilo, pues ¿acaso se reconocen los llamados "buenos" en toda su maldad? No, pues ellos no son objetivos, ellos no quieren escribir una historia veraz, sino hacerse autobombo y glorificarse en la mayoría de los casos en el presente, pues en el pasado no supieron vencer y ganarse la gloria; y las cosas llamadas "malas" las justifican para convertirlas en un mal necesario… ¡Los perdedores son los vencedores morales del futuro! Al final los vencedores escriben la Historia, pero los perdedores también. No obstante, la Historia no justifica a nadie, o no debería, simplemente pone las cosas en el sitio que le corresponden: para calificar algo hay que demostrarlo… ¡y a ver quién se salvaría de calificativos que suenan moralmente malos en «oídos morales»!

Por supuesto, es de reconocer que si en el caso español los derrotados hubieran sido los nacionales se habría vivido (¿quién sabe?) lo mismo pero a la inversa, pues el cristianismo y su moral han inculcado al hombre el sentimiento de piedad frente al perdedor: de esta forma el cristianismo y sus formas "sin Dios" o "ateas" tienen por méritos propios el carácter de ser una "forma de pensamiento o de vivir la vida" como esclavos.

En definitiva, la Historia científica es objetiva e imparcial, hace una «justicia histórica amoral» (al presentar la realidad tal como es, no como algo interiorizado por el Hombre) al no centrarse en las emociones, en los llantos y en la moral, sino en los testimonios, los hechos, las fechas, las estadísticas y los documentos. Sólo una Historia basada en estos preceptos puede, como dice Benoist, «informar válidamente al presente» sin hacer de ella un instrumento político, religioso o lucrativo.■

(…) Los sistemas políticos tienen que ser juzgados por lo que son, no mediante la comparación con otros, cuyos defectos atenuarían los suyos. Cualquier comparación deja de ser válida cuando se convierte en una excusa: cada patología social tiene que ser estudiada por separado.■
Alain de BENOIST, COMUNISMO Y NAZISMO - «25 reflexiones sobre el totalitarismo en el siglo XX (1917-1989)». Ediciones Áltera, S.L., enero de 2005. Pág. 157. Traducción de José Javier Esparza y Javier Ruiz Portella.

17 comentarios:

  1. Benoist, que duda cabe, es atractivo, como lo son todos los teóricos con un discurso "fuerte" frente a las bobadas postmodernas. No conozco este libro y tal y como lo presentas parece muy interesante. Pero leí "La Nueva Derecha" y me pareció respetable pero discutible: lo de "economía de izquierdas y política de derechas" resulta inquietante.

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  2. Aquí te dejo los fragmentos que recopilé sobre el libro Comunismo y Nazismo. Con estos fragmentos puedes hacerte una idea sobre el libro.

    http://docs.google.com/View?id=dfjqmwcs_88gxjcgmfp

    Hasta pronto.

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  3. "Pero si la historiografía no es vista como ciencia por muchos o se ha puesto en duda dicha categoría es debido a la tendencia de aliñar la Historia con la moralidad y las emociones: de esta forma la historiografía pasa a dedicarse casi a algo más bien literario, su objeto no es la historia, sino algo parecido a la historia".

    Haces bien en destacar el efecto demoledor que a un conocimiento histórico riguroso y serio le hacen las emociones y, aún más, las moralizaciones. Lo comparo a lo que ocurre cuando lo moralizante se enseñorea del análisis y estudio de la filosofía, como ha ocurrido con Epicuro (y en este blog se puede encontrar algo escrito sobre ello).

    Es mucho más sencillo moralizar sobre la Historia que estudiarla. La moralización de la Historia ahorra mucho trabajo, si bien el producto escrito de la misma es execrable: véase el libro típico sobre el nazismo, por ejemplo, donde la negativa valoración moral lo ocupa todo. Últimamente empieza a ocurrir también con los trabajos sobre el estalinismo, si bien, en este caso, la valorización moral positiva (en el lugar del estudio histórico serio y riguroso) sigue jugando un papel destacado.

    Totalitarismo no es sino un vocablo acuñado por los ideólogos liberales para meter en un mismo saco al fascismo histórico y al comunismo histórico ("realmente existente" se decía hasta no hace mucho). De la misma forma, los ideólogos marxistas asimilan el fascismo a una etapa del desarrollo del capitalismo, para así, de nuevo, meter en un mismo saco, fascismo y capitalismo liberal.

    Ambas ideologías, marxista y liberal, moralizan acerca del fascismo y de la Historia, prueba indirecta de su hermandad. Como es de sobra conocido, comparten un marco común de secularización de los esquemas cristianos, proceso codificado como Modernidad

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  4. bueno... la verdad es que el término "totalitario" fue utilizado incluso en España por Falange... "Estado Totalitario", creo recordar es un concepto recogido en el Fuero del Trabajo, carta magna de los derechos de los trabajadores durante el NacionalSindicalismo...
    Creo que "totalitario" era un calificativo que hacía referencia a que el estado tenía incumbencia sobre todos los aspectos de la sociedad, cultura, arte, política, etc..
    En el fondo los regímenes totalitarios eran sinceros e incluso honrados intelectualmente pues confersasban su propósito de intervenie en TODO.
    Por el contrario, el sistema "soviético" siendo en realidad mucho más intervencionista
    y por tanto más "totalitario" se hacía pasar por "democrático". No hay que olvidar que fue aliado de las "democracias" en la guerra mundial.
    Y por último, las llamadas "sociedades abiertas", "democráticas" etc.. en el fondo son tanto o más "totalitarias" que los llamados regímenes totalitarios... lo que ocurre es que se trata de una dictadura plutocrática, múltiple, difusa y con infinidad de cabezas...
    Resumiendo: El Tercer Reich era un estadoi casi liberal comparado con la URSS... En Alemania se respetaba la propiedad privada, y las Iglersias recibían subvención a través de los impuestos...
    Las sociedades actuales hacen prácticamente lo mismo que la URSS y el III Reich: prohiben y persiguen penalmente las ideas que so oponen a sus valores fundamentales.(Por ejemplo: en el III Reich se prohibían las ideas "antialemanas" o que promovieran el mestizaje... Ahora se prohiben las ideas que pretendan una Europa blanca) Siempre ha ocurrido así y eso es normal. Lo que es bastante ingenuo y estúpido es permitir que el Enemigo te ponga la Soga en el Cuello...
    Y eso es lo que están haciendo muchos "occidentales" respecto a ciertos fanatismos que vienen de Oriente...

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  5. Vamos por puntos porque si no me pierdo:

    1. La historia no podrá ser nunca una ciencia. Es una disciplina con tendencias historiográficas. No puede repetir acontecimientos para conocer las consecuencias, y por lo tanto no puede extraer principios y leyes generales. No puede experimentar con su objeto (el hombre)y las circunstancias variables que se dieron cita en el hecho histórico. Es, por lo tanto, una disciplina porque utiliza una metodología concreta para reconstruir el pasado.

    2. La subjetividad no parte únicamente de una visión moral de la historia. Toda investigación histórica es subjetiva desde el momento que estudiamos un acontecimiento y no otro, desde que seleccionamos determinadas fuentes o deshechamos otras, y, en definitiva, desde que reconstruimos el pasado a través de un individuo presente que dispone de una experiencia vital que le hace escribir e interpretar los hechos de una determinada manera. Toda historia es por fuerza reconstrucción desde el presente, interpretación subjetiva y selección personal de las fuentes de estudio. La historia, con más moralización o no, es por fuerza subjetiva.

    3. Nunca podrá ser perfecta. No disponemos de una repetición idéntica de lo que sucedió, así como tampoco disponemos de unas fuentes imparciales. Toda fuente escrita ha sido elaborada según la intencionalidad de una determinada persona, omitiendo con ello o resaltando cuestiones que le interesaban. Incluso en la arqueología no podemos hablar de objetividad, ya que todo artefacto es interpretado por el arqueólogo. Además, el arqueólogo no cuenta con los materiales perecederos u orgánicos, así como el estado primigenio de su ubicación.

    Con respectoa a la MEMORIA HISTÓRICA:

    1. La memoria es si cabe más subjetiva que la metodología histórica. En ella entra una perspectiva ética (no moral) acerca de los hechos históricos que han provocado y provocan un gran sufrimiento a personas vivas que los presenciaron. Entiendo perfectamente que una persona que vivió bajo la dictadura franquista, fue perseguido por su forma de pensar o encarcelado por su posición política quiera recluir en un museo estatuas, estandartes y simbologías de sus verdugos. Creo que es algo comprensible. De la misma forma sería comprensible que en Camboya se retiraran los elementos propagandísticos de Pol Pot, o en Rusia de Stalin. Todos ellos personajes muy recientes que hicieron mucho daño a su país y cuya memoria de horror perdura en personas vivas que recuerdan estos sucesos traumáticos. Resulta verdaderamente aberrante no entender su desafecto a pasear por los avenidas públicas teniendo que contemplar la figura exaltada del asesino que le arrebató la vida de sus seres queridos y de su propia libertad.

    2. Del nazismo mejor ni hablar. Si bien es cierto que la ascención del nazismo al poder podría ser explicado por una serie de causas de las que fueron culpables Gran Bretaña, Francia o EEUU, no podemos negar que ha sido uno de las ideologías y regímenes más abyectos de la historia de la humanidad. Instigador, junto con la URSS de Stalin, de uno de los sistemas más inhumanos de la historia, así como el causante de los mayores sufrimientos, vejaciones y sacrificios del propio pueblo alemán. Ustedes que defienden Europa, deberían ser conscientes de que, con las pruebas en las manos, el totalitarismo nazi y soviético no merece ningún tipo de salvaguarda. Gracias a ellos murieron millones de europeos.

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  6. PARTE I/III

    Gracias "Bailando con Lobos" por tu comentario, un comentario muy trabajado y que no me obliga a otra cosa que contestarlo y rebatirlo. Contestaré bajo tu mismo esquema, punto por punto, parte por parte.

    1. Decir que la Historia nunca podrá ser una ciencia equivale a decir en el s.XII que la tierra nunca podrá ser redonda. Por supuesto, la Historia no es una ciencia exacta ni experimental, pero si posee un Método Histórico, equivalente al Método Científico. No podemos pedir a la ciencia histórica que trabaje bajo los mismos preceptos que la ciencia experimental, física, más empírica y sensible. Es decir, la Ciencia Histórica no se trabaja en laboratorios. La ciencia, séame lícito decir, es también especulativa, y me refiero a la ciencia al uso, la que todo el mundo toma como ciencia sin discusión. Asimismo, « ciencia» es un concepto amplísimo, no puede reducirse a la ciencia experimental. De la Historia se pueden deducir principios y leyes generales, y por supuesto el uso del razonamiento es indispensable, como en toda ciencia. Se puede analizar el Totalitarismo en toda su amplitud y ver en ellos unos principios o denominadores comunes, de ahí deducir un principio del totalitarismo. La Historia se puede sistematizar, dividir en periodos, investigar, etc. Lo que ocurre que su forma de trabajo y su herramienta son muy volátiles en el sentido en que un instante no puede recogerse en su momento, la Historia no es como la geología, que en un omento dado puede cogerse una piedra y estudiarse: sería increíble poder coger con las manos "un instante" e ir a un laboratorio y experimentar, jajajajajaja… En todo caso, reconozco que es complicado defender a la Historiografía como el método científico para conocer la Historia pero no me parece justo que el Método Histórico, de los cuales hay muchos, puedan reducirse a «tendencias».

    2. «Toda investigación histórica es subjetiva», dices. Y bien dicho, claro. Por eso la Historia no se ha tratado como a una ciencia. Pero la Historia puede ser objetiva en el mismo momento en el que no se vierten opiniones, sino que se analizan los hechos y no se aplica en ella una visión ideológica o teológica, etc. No debe ser por fuerza subjetiva por mucho que la Historia sea «reconstrucción de la misma desde el presente». Pero en fin, lo que si te puedo decir es que todo surge de la subjetividad, hasta la conciencia del más empírico y positivista, pero mediante la razón y el análisis puede ser objetivo, es decir, hacer una investigación sin taras ideológicas, doctrinarias, morales, emocionales, etc.

    3. La historia es analizada por hombres, la arqueología lo mismo, y la ciencia es «observada» por hombres… ¿y qué? Como he dicho el objeto del estudio de la Historia es distinto al de la ciencia experimental y que corre el peligro de perder objetividad… ¿tan complicado es pedir una Historia analizada de forma rigurosa, sin sentimentalismo, alejada de las convenciones morales y del odio?

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  7. PARTE II/III

    Con respecto a la memoria histórica:

    1. Yo también «entiendo perfectamente que una persona que vivió bajo la dictadura franquista y que fue perseguido por su forma de pensar o encarcelado por su posición política quiera recluir en un museo estatuas, estandartes y simbologías de sus verdugos». Es tan comprensible… es humano, demasiado humano. Pero el hecho de que sea injusto lo que ocurriera a ciertos hombres, por mucho sufrimiento que vivieran, no implica que deba tenerlo como algo esencial en mi análisis de la Historia. Y puedo estudiar la emoción desde el punto de vista en que esta pueda ser impulsora de acontecimientos, pero no puedo aplicar esos sentimientos de rencor u odios para reconstruir desde el presente la historia (me gusta mucho la palabra reconstrucción), porque si no mi análisis no sería justo, imparcial y riguroso, sino plenamente partidista y tendencioso. No se pude castrar la Historia por mucho sufrimiento infringido y por mucho dolor acumulado, no se puede reconstruir la Historia bajo las premisas de los vencedores o reprimidos… La Historiografía y sus tendencias no deben tomar partido en la investigación de la Historia. Un ejemplo claro es el hecho de que no se pueda investigar el Holocausto, ¿por qué? Eso lo evita el resentimiento de millones de judíos, es decir, la emotividad de un pueblo entero y la conmiseración, piedad y empatía del resto de los pueblos: si la teología (que es la ética bajo la inspiración de la Iglesia mediante Dios o de la Meca desde Dios o de la sinagoga desde Dios) fue perniciosa para la ciencia hoy lo es el convencionalismo moral y sentimentaloide para un análisis serio de la Historia.

    3. Cierto es que en nombre del comunismo y del nazismo murieron millones de personas, lo mismo que es cierto que el nazismo se ha reducido a campos de concentración y antisemitismo y el comunismo al Gulag: algo injusto y engañoso - también se ha reducido lo judío a victimismo, lo americano a Héroes y lo inglés a… en fin, a… ¿té con pastas? (jajajaja). Yo digo que no puede condenarse un sistema político por lo que ciertos Hombres hicieron a costa de decir que luchaban por tal ideología: Marx no habló de Gulag, lo mismo que los intelectuales y tendencias inspiradoras del nazismo no hablaron de campos de concentración o de odio racial: los judíos han conseguido reducir la crítica hacia ellos como odio sistemático hacia ellos, ¡qué listos son los judíos! ¡o qué tontos son los demás! - el propio Nietzsche, al que tantos tachan como inspirador del nazismo, y cierto es en parte, pero no en su totalidad, no negaba el trato con los judíos: su ataque fue contra la concepción judía del mundo no contra la integridad racial de un pueblo - Evitar estas tergiversaciones debería ser el objetivo de una ciencia histórica veraz.

    Si condenamos bajo tal axioma el comunismo y el nazismo deberíamos condenar de la misma forma a las teocracias y a Dios, que ¡a saber cuántos millones de millones de cadáveres gracias a ellos! Y las democracias, el liberalismo, el universalismo, todo aquello que llaman progreso y lo bueno… ¿ellos no se han cobrado un precio en víctimas? El nacionalsocialismo fue bueno para con los alemanes, lo mismo que el comunismo dio a Rusia un progreso tecnológico gigantesco a pesar de las taras que sufrían… Asimismo se podría valorar muy positivamente la cierta libertad con la que se pueden decir las cosas en Europa y el resto de Occidente, logros del liberalismo: aunque si te pasas de la libertad que te da puedes ir a la cárcel. Así que ¿el nazismo y el comunismo inhumano? Sí desde una perspectiva moral y humana… ¡pero ante todo lo inhumano es tan humano como lo humano! ¡y tan inhumano como la democracia!

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  8. PARTE III/III

    Con las pruebas en las manos también puedo demostrar como abyecto la democracia y el liberalismo por muy bien alimentado que me tenga. Y lo puedo calificar doblemente malvado y encima demostrarlo, porque todo la porquería que han soltado al mundo te lo justifican con que sus intenciones fueron buenas: esta especie de disculpa no es sino sinónimo de una profunda y maliciosa maldad, vamos, que puestos a moralizar el «democratismo» es abyecto, malo, inhumano… o mejor, deshumanizador.... Sólo un liberal puede justificarme la muerte de millones de japoneses gracias a la bomba atómica o puede justificarme el uso de napalm en Vietnam… Su justificación es la maldad de los demás… Como ellos se ven con superioridad moral se olvidad de todo su contenido maléfico. Asimismo un capitalista me puede justificar el expolio de África o que no se le dé asistencia sanitaria a un pobre diablo que no tiene seguro médico. De esta forma, puedo decir también que el nazismo y el comunismo fueron crueles con la conciencia de los Hombres, pues te obligaban a seguir un rígido sistema de ideas y de costumbres. La libertad no era posible a no ser que fueras partícipe y cómplice del sistema. También se puede ver como aberrante la invasión de Polonia por parte de Alemania y la política imperialista de la URSS. Nadie tiene las manos limpias de sangre, tampoco los judíos. Por ello la Historia debe ser fría, objetiva y necesariamente veraz en su mayor medida. No podemos experimentar con el acontecimiento, pero si analizar documentos, contrastarlos, estudiar diferentes posturas ideológicas y ver lo que provocó un enfrentamiento… Podemos utilizar estadísticas demográficas para entender la coyuntura histórica de un país, podemos entender ciertos hechos por la necesidad de algún recurso energético… La Historia puede ser todo lo objetiva que tú quieras, de la misma forma que la ciencia exacta y experimental puede ser todo lo especulativa que tú quieras.

    Bueno, hasta aquí llegó la cosa.

    Hasta pronto.

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  9. "En definitiva, la Historia científica es objetiva e imparcial" ...(leer párrafo entero del post).

    Tú llamas objetivo a contemplar los hechos históricos desapasionadamente. Pero yo voy más allá. Aunque pretendas reconstruir asépticamente los acontecimientos pasados no estás por ello libre de la subjetividad. Más bien aplicaría para lo que tu te refieres la palabra riguroso. Construir un relato histórico más o menos riguroso, dependiendo si eres más o menos tendencioso.

    Date cuenta que la historia se interpreta y en la interpretación siempre hay cabida a la subjetividad.

    Dices:

    "De la Historia se pueden deducir principios y leyes generales, y por supuesto el uso del razonamiento es indispensable, como en toda ciencia."

    Dame un ejemplo. Lo que dices a continuación acerca del Totalitarismo no es un principio o ley general, más bien es un definición. Una ley o principio general, sin embargo, predice lo que va a pasar en un supuesto concreto. Por ejemplo, las leyes físicas que te aseguran que un obús caerá en un lugar concreto con un margen muy pequeño de error. Te emplazo a que me des en historia un principio predecible y repetible. Quizás yo esté equivocado.

    Por último compruebo que tienes una gran fijación con los judíos. La verdad que no me lo explico. Para mí no es nada riguroso que los responsabilices de muchos de nuestros males. Y paradójicamente con esa actitud continuas con una tradición católica bastante arraigada, la de su persecución. Ya sé que tú partes de postulados no religiosos, pero aún así me parecen hasta cierto punto irracionales. Te emplazo, si quieres, a que lo sistematices.

    Hasta luego.

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  10. PARTE I/II

    Gracias por la réplica, "Bailando con Lobos", eres un hueso duro de roer y me alegra de que dediques tu tiempo a responderme y visitar mi blog. Esto lo digo con total nobleza, sin ánimo de hacer ningún tipo de lisonja.

    Dices cosas muy interesantes que debo responder obligatoriamente por ser sumamente necesaria su matización. Empecemos.

    «Tú llamas objetivo a contemplar los hechos históricos desapasionadamente» -por supuesto que sí, para hacer la labor de reconstrucción de los hechos históricos es necesario una total tranquilidad del ánimo para evitar el revisionismo tendencioso y la re-descripción-rescritura histórica (algo así como un palimpsesto).

    Luego continúas con las siguientes palabras: «(…) no estás por ello libre de subjetividad (…)» - Claro que no, y creo que en mi anterior comentario hablo del peligro de caer en la subjetividad, en la tendenciosa y partidista. De la subjetividad no se libra ni la ciencia experimental. Pero claro, hay que ser lo suficiente libre de miras para no dejarse influir por sí mismo para poder hacer una reconstrucción lo más literal y veraz posible.

    Hablas de que la Historia se interpreta. Es verdad que la historia se interpreta, pero después de analizar los hechos y ver cómo sucedieron. La interpretación puede ser todo lo objetiva que se desee siempre que el análisis e investigación mediante el Método Histórico haya sido lo más riguroso posible.

    Te voy a poner un ejemplo periodístico:

    Un medio objetivo: España es el país del mundo con mayor tasa de paro (13.10.09)- Es objetivo porque se puede demostrar. Además, es un hecho histórico porque se vive en el tiempo, porque puede situarse en el tiempo y lo experimenta el hombre en su realidad social. Asimismo puede explicar sucesos futuros, puede ser un antecedente, además de que también es la consecuencia de algo: si bien un científico se basa en causas y efectos y en lo observable, la historia también puede basarse en antecedentes y consecuencias y en la experiencia social.

    Un medio partidista: El empleo en España experimenta un crecimiento mayor al de la Unión Europea gracias a las medidas de ZP (13.10.09). Por supuesto, la noticia es ficticia, la de arriba desgraciadamente no. Aunque el dato de crecimiento puede ser objetivo (un dato se aleja de cualquier interpretación sentimental) se ve claramente que se pretende maquillar una realidad más dolorosa, que en España existe la mayor tasa de paro mundial. Por otro lado, se quiere atribuir el mérito de ese crecimiento a ZP, a sus medidas (eso habría que demostrarlo, si la noticia fuera cierta podría deducir que sus medidas solamente han contribuido a una subida de impuestos). Si fuera verdad entonces la noticia sería objetiva, pero con los datos en la mano puedo ver la realidad y se deja entrever claramente la intención partidista y de maquillaje.

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  11. PARTE II/III

    Ahora te voy a poner un ejemplo de principios y leyes generales que puede tener un acontecimiento concreto. Para empezar, si la causa y el efecto son en la ciencia experimental una LEY BÁSICA, en la Historia lo es el ANTECEDENTE y la CONSECUENCIA (como he dicho anteriormente). Pero te voy a poner un ejemplo más eficaz. Para ello me serviré del libro de Benoist, "Comunismo y Nazismo". Y por supuesto, mi artículo no es una investigación histórica, sino una especie de visión subjetiva o incluso de opinión, una especie de ensayo. En el siguiente texto se deducen 6 principios del totalitarismo.

    (…) En 1956, por último, el estudio de Carl Friedrich y Zbigniew Brzezinski, Totalitarian Dictatorship and Autocracy, ejerció una profunda influencia en los Estados Unidos, Inglaterra y Alemania, al enumerar seis criterios formales que caracterizan a los regímenes totalitarios:
    1. una ideología oficial que abarca todos los sectores de la vida social,
    2. un partido único enraizado en las masas,
    3. un sistema político organizador del terror,
    4. un control monopolístico de los medios de información y de comunicación,
    5. un monopolio de los medios de combate
    6. y una dirección centralizada de la economía. (…)■


    Alain de BENOIST, COMUNISMO Y NAZISMO - «25 reflexiones sobre el totalitarismo en el siglo XX (1917-1989)». Ediciones Áltera, S.L., enero de 2005. Pág. 100. Traducción de José Javier Esparza y Javier Ruiz Portella.

    Punto por punto puede decir que son objetivos y que definen todo Estado Totalitario. Partiendo de esos principios puedo establecer el totalitarismo en sus límites y ver de lleno un acontecimiento en su plenitud: si se aplican esas leyes estoy ante un gobierno totalitario. Lo mismo que si se mezcla calor y humedad se me empañan las gafas. Así que puedo establecer una ley General.

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  12. PARTE III/III


    En cuanto a los judíos, mi fijación por ellos no es tal, si acaso la misma que ellos por los demás. Les responsabilizo en su justa medida de ciertos males (pero no de todo, estaría bueno, no son tan infalibles), igual que me parece aberrante lo del campo de concentración veo injustificables sus acciones terroristas en Israel y Palestina. Les puedo responsabilizar de todo el odio que despiertan: ¿Cómo es posible que un pueblo vaya a donde vaya genere tanta animadversión? ¿Surge porque sí? Creo que no, es deducible que esa animadversión surge gracias a ellos mismos; y es para tener siempre una justificación a sus acciones y mantener viva la tradición del perseguido: a ellos les interesa generar odios para satisfacer su propia naturaleza odiadora. Yo no les persigo, no voy detrás de judíos, me parece algo cansado, jajaja, no niego el trato con ellos, no tendría ningún problema en entablar amistad con personas de origen judío, NO ODIOA LOS JUDÍOS, NO ODIO LAS RAZAS, PARA MÍ NO ES UN PROBLEMA LA DIVERSIDAD Y EL ENTABLAR RELACIONES PACÍFICAS Y ESTABLES. Creo que la manía persecutoria la tienen ellos y hoy en día puedo decir y demostrar que los que persiguen son los judíos. Y persiguen bajo la justificación que les otorga su victimismo: el judío tiene un cheque en blanco para hacer todo el daño que quiera. Si no LO VES ASÍ, te mando el enlace con la sentencia a un grupo de personas por pensar libremente y editar libros, personas que nunca han matado a nadie, que nunca han maltratado a nadie en un campo de concentración, etc.

    http://www.elpais.com/elpaismedia/ultimahora/media/200910/08/espana/20091008elpepunac_2_Pes_PDF.pdf

    Los acusadores son S.O.S. RACISMO, COMUNIDAD ISRAELITA DE BARCELONA, FEDERACION DE COMUNIDADES ISRAELITAS DE ESPAÑA, AMICAL DE MAUTHAUSEN Y OTROS CAMPOS DE TODAS LAS VICTIMAS DEL NAZISMO EN ESPAÑA (lo puedes ver en la pág. 2)

    Por otra parte, puedo acusar a los judíos de manipular a las masas gentiles con los medios de comunicación, la publicidad (que es como la propaganda de hace 50 años en la guerra), etc.

    Seguramente te parecerá esto irracional, y eso que he razonado bastante. Me siento autorizado a poder comentar estas cosas en este tono porque a mí no me unen lazos de odios con los judíos. Eso sí, ellos no dejarían de ver esos lazos por el simple hecho de criticarlos.

    En fin, "Bailando con Lobos", espero haberte aclarado muchas cosas.

    Hasta pronto, hueso duro, jaja…

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  13. COMENTARIO I DE III

    Quisiera matizar ciertos detalles sobre Ciencia e Historia.

    La palabra ciencia es polisémica y si tenemos en cuenta cada uno de sus significados muchos de ellos son aplicables a la Historia. Pero he ahí donde quiero hacer matizaciones, porque a veces al utilizar las palabras nos enredamos. La Historia en sí misma no es una ciencia, sino simplemente "lo pasado" o "el registro de lo pasado"; pero existe la «historiografía», quien aporta el conjunto de métodos y técnicas para consagrarlo a la profundización e investigación en dicho registro histórico. Es decir, la historia no es la ciencia en sí, sino el objeto de estudio de la Historiografía, que según quienes es interpretada como «ciencia» o como «no ciencia»: aunque bueno, también es posible hablar de «Historia» como disciplina que tiene como objeto el estudio de la «historia», aunque suena menos confuso y prefiero hacer una distinción entre Historiografía e Historia.

    Esta discusión es muy polémica y soy consciente de lo complicado que es sostener que aquello que se ocupa de la historia es ciencia o no. La valoración de ciencia a la Historia surge sobre todo a mediados del s.XX y se sostiene por muchos en el s.XXI (Fernand Braudel, E. H. Carr, Fritz Fischer, Emmanuel Le Roy Ladurie, Hans-Ulrich Wehler, Bruce Trigger, Marc Bloch, Karl Dietrich Bracher, Peter Gay, Robert Fogel, Lucien Febvre, Lawrence Stone, E. P. Thompson, Eric Hobsbawm, Carlo Cipolla, Jaume Vicens Vives, Manuel Tuñón de Lara o Julio Caro Baroja). La ciencia es «conocimiento obtenido mediante un método de análisis e investigación», así que yo entiendo que todo aquello de lo cual se pueda conseguir conocimiento es una ciencia: las ciencias sociales pueden entonces considerarse como ciencia; pero desde luego una ciencia social, no científica en el sentido literal que conlleva «científica» (lo experimental, aplicación de leyes absolutas e irrebatibles, etc.). He aquí, sacado del DRAE, la polisemia de «ciencia»: (VER SIGUIENTE COMENTARIO)

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  14. COMENTARIO II DE III

    ciencia. (Del lat. scientĭa). f. Conjunto de conocimientos obtenidos mediante la observación y el razonamiento, sistemáticamente estructurados y de los que se deducen principios y leyes generales. || 2. Saber o erudición. Tener mucha, o poca, ciencia. Ser un pozo de ciencia. Hombre de ciencia y virtud. || 3. Habilidad, maestría, conjunto de conocimientos en cualquier cosa. La ciencia del caco, del palaciego, del hombre vividor. || 4. Conjunto de conocimientos relativos a las ciencias exactas, fisicoquímicas y naturales. Facultad de Ciencias, a diferencia de Facultad de Letras. || ~ ficción. f. Género de obras literarias o cinematográficas, cuyo contenido se basa en hipotéticos logros científicos y técnicos del futuro. || ~ infusa. f. Conocimiento recibido directamente de Dios. || 2. Saber no adquirido mediante el estudio. U. m. en sent. irón. || ~ pura. f. Estudio de los fenómenos naturales y otros aspectos del saber por sí mismos, sin tener en cuenta sus aplicaciones. || gaya ~. f. cult. gaya doctrina. || ~s exactas. f. pl. matemáticas. || ~s humanas. f. pl. Las que, como la psicología, antropología, sociología, historia, filosofía, etc., se ocupan de aspectos del hombre no estudiados en las ciencias naturales. || ~s naturales. f. pl. Las que tienen por objeto el estudio de la naturaleza, como la geología, la botánica, la zoología, etc. A veces se incluyen la física, la química, etc. || ~s ocultas. f. pl. Conocimientos y prácticas misteriosos, como la magia, la alquimia, la astrología, etc., que, desde la antigüedad, pretenden penetrar y dominar los secretos de la naturaleza. || ~s puras. f. pl. Las que no tienen en cuenta su aplicación práctica. || ~s sociales. f. pl. ciencias humanas. || a, o de, ~ cierta. locs. advs. Con toda seguridad, sin duda alguna. Saber a ciencia cierta. || a ~ y paciencia. loc. adv. Con noticia, permisión o tolerancia de alguien. || no tener, o tener, algo poca ~. frs. coloqs. Ser fácil de realizar. || ser, o parecer, algo de ~ ficción. fr. Resultar increíble por su exageración o demasiado fantástico. □ V. árbol de la ~ del bien y del mal.

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  15. COMENTARIO III DE III

    Volviendo al hilo de lo que decía, lo mismo que la historia no es la ciencia sino el objeto de estudio, una piedra o un elemento químico no es ciencia, sino el objeto de estudio de la Ciencia que querrá comprobar su composición. Para mí, todo objeto de estudio que requiera de la observación (los acontecimientos se observan también, lo que ocurre es que la Historia necesita de «perspectiva» en el tiempo), método, análisis y RAZÓN. Por supuesto, cuando yo calificaba a la Historia como ciencia no lo hacía en comparación a la ciencia pura, como ya he dicho anteriormente. Ambas son distintas, las ciencias sociales son eso, sociales, no se demuestran en el acto, no se puede experimentar con ellas, pero si forman parte de lo apreciable y observable, de lo vivible y experimentado en la sociedad, incluso es predecible. La Historia está llena de fenómenos, ¿y no es el fenómeno el objeto de estudio de cualquier ciencia?

    Por otro lado a la Historia se le aplican otras disciplinas que entran dentro del conjunto de técnicas y metodología historiográficas. Para el análisis histórico es indispensable la sociología, la geografía, la ciencia política, la teología, la filosofía, la psicología, incluso la ciencia pura y dura, etc. (ya sean éstas disciplinas más o menos científicas) A la Historia se le aplican esas disciplinas, lo mismo que se aplican las matemáticas en la física, en la química o en la arquitectura. Es entonces destacable el carácter multidisciplinar del estudio de la Historia y la posibilidad de aplicar a la historia, que es objeto de estudio no la ciencia sí, un método histórico equivalente al método científico.

    En definitiva, nunca he querido equiparar las «ciencias puras» a las «ciencias sociales» (a pesar de sus semejanzas y paralelismos), puesto que son disciplinas distintas, dos formas diferentes de actuar de la ciencia en terrenos igualmente diferentes.

    Hasta pronto.

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  16. Por más que es cierto que se puede y debe conseguir cierto grado de objetividad al emitir juicios u opiniones... ,me atrevo a afirmar que incluso la exposición de hechos objetivos parte de una elección subjetiva... Así, si yo dirijo un "telediadio" puedo emitir veinte noticias rigurosamente reales y "objetivas" y el resultado final puede ser una información general totalmente sesgada y tendenciosa... Y esa tendenciosidad nace del hecho de que entre mil noticias que se han producido, sólamente han llegado a mi conocimiento cien... y de entre éstas cien he escogido veinte.
    Esto ocurre todos los dias en prensa, radio y TV: Aun admitiendo que estos medios no mientan ni tergiversen... realmente lo que hacen es PROPAGANDA y con frecuencia llena de falacias y teorias perversas.
    Quizas una anécdota aclare las ideas: creo haber leído que una
    personalidad del NSDAP dijo una vez a un periodista "judio" que le acusaba de no ser "objetivo" o "neutral": "Nosotros no somos neutrales ni imparciales... nosotros somos alemanes".
    Creo que un creyente en el Cristianismo, en el Islam, en el Marxismo, en la "democracia" o en cualquier doctrina hace exactamente lo mismo y si no lo hace es que es algo estúpido.
    Quiero decir que los que pretgenden ser "tolerantes", "imparciales", "escepticos", etc... en realidad son
    absolutamente dogmáticos hal hacer incuestionable su posicionamiento.
    Es harto sabido que los "pacifistas" e "intolerantes" son causantes de layores crímenes que los que ellos llaman "inquisitoriales" y "belicistas"... (Puedo aportar datos estadísticos y filosóficos)
    En resumen ...los pacifistas y los no partidarios de la pena de muerte a veces causan (objetivamente y aunque no se lo propongan) mayores desgracias y calamidades. Por eso decian los romanos "Si vis pacem para bellum"...
    Un ejemplo de lo dicho es que la "república española", con su "pacifismo" (en su constitución se decia que España renuncia a la guerra como forma de política exterior, creo recordar)fue ena década con el mayor número de crímenes comunes diarios... aparte de que en su seno fundamentó las causas de la guerra civil.
    Hoy en Afganistan tenemos la aplicación de la teoria de Jose Bono de que es preferirse dejarse matar que matar... y de que antes de atacar hay que esperar a que nos
    ataquen...
    En fin... saludos... porque este tema es mu complejo y ... con esta disgresión no pretendo estar a la altura el debate que me precede pero creo aportar alguna idea útil o clarificadora y es que, independientemente de nuestras buenas intenciones en hallar "la verdad objetiva"... "los hechos", etc... opino que siempre expresamos lo que llevamos dentro... Somos como un espejo y reflejamos los mensajes y datos que nos llegan de fuera... aunque supongo que hay espejos de mayor pureza y nobleza que otros...

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  17. La historia como ciencia es aquella que tiene por objeto el conocimiento histórico, es decir, el conocimiento científico del pasado.

    El malentendido en estos comentarios viene de no especificar qué distingue al conocimiento histórico de otro tipo de conocimiento científico. También es importante tener aquí en cuenta que los fundamentos del pensamiento sobre la ciencia, la reflexión de aquello que define a la ciencia está en permanente discusión y es absurdo aferrarse a un único criterio establecido por un único autor. Por poner un ejemplo conocido: si utilizamos el criterio popperiano de la falsabilidad como criterio definitivo, una ciencia reconocida como la astronomía, quedaría fuera del ámbito científico.

    Y así, el conocimiento histórico es indirecto, limitado y a posteriori, pero científico al fin y al cabo. Indirecto porque el historiador está situado en el tiempo y no puedo observar directamente lo ocurrido en el pasado. Limitado por ser las propias fuentes del historiador limitadas. A posteriori porque a través de las consecuencias busca las causas y no al contrario.

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