8 de octubre de 2010

SOBRE LA PROPIEDAD Y OTROS ASUNTOS


Nota: He utilizado como base algunos comentarios míos publicados en el artículo LA LUCHA OBRERA.

"Mis amigos, entramos en unos tiempos terribles, una época que Alemania jamás ha conocido en su larga historia. Cada uno de nosotros debe esperar persecuciones, todo tipo de calumnias, se nos llamará traidores, y se nos intentará matar. No sabréis más de nosotros y es entonces cuando deberéis permanecer fieles a la Idea, combatir sin ceder donde os encontréis y obedecer lo mejor posible a vuestra conciencia".

Otto Strasser

Los capitalismos

Hay muchas formas de entender el capital. Por un lado tenemos el capitalismo liberal y por otro el comunismo, que es más capitalismo, sólo que de estado. Las dos participan de una misma finalidad material. Ninguna de ellas representa, a mi parecer, formas adecuadas para manejar la economía. Luego también existen diversas formas de socialismo, incluso sistemas mixtos que conjugan socialismo y capitalismo (muy dado en algunas sociedades occidentales en mayor o menor medida, aunque sólo por el intervencionismo estatal, pues en realidad el estado participa del sistema capitalista: intervención estatal no es socialismo, sino a veces -como hizo el PSOE dándoles todo nuestro dinero a los bancos- más sistema capitalista). Estas formas del capital también influyen sobremanera en el sistema de valores, así como en los hábitos y en la propia ética.

El capitalismo liberal, que ha cuajado excelentemente en el llamado mundo occidental, ha corrompido la sociedad con la imposición del nefasto estilo de vida a la que dicho sistema nos obliga, como el consumismo compulsivo. Tener más, y cada vez más, es necesario para una realización personal, te dice el capitalismo liberal: en esta sociedad todo es mercancía, incluso los seres humanos (convertidos en mercaderes de su fuerza de trabajo al mejor postor, trabajando para otro, no para sí mismos), y todo tiene un precio. Con estos hábitos el hombre sólo persigue su propio interés, se desvincula de la sociedad y su compromiso se circunscribe a él mismo (incluso en aquellos que trabajan para otro, que se sienten ilusamente libres porque luego pueden comprar con su dinero lo que quieran): la libertad individual absoluta, la atomización de la sociedad y el dinero parecen más importantes que el sentimiento de patria, que no es otra cosa -por encima de banderas y patrioterismo- que saberse integrado en y comprometido con un grupo étnico, además de unido a una tierra, y los valores aristocráticos. Yo defiendo la cohesión social y no una sociedad dispersa.

El capitalismo de estado no es menos perverso. En una sociedad comunista los ciudadanos no trabajan por su nación, sino por el sistema comunista, es decir, por el estado y no por la nación. En un sistema comunista no son los trabajadores y ciudadanos los que administran los medios de producción, sino ellos mismos son el medio por el cual el estado produce: el hombre reducido a una mera "tuerca" o "tornillo" de la trituradora comunista, atomizando también como en el capitalismo liberal, aunque no en miles de partes individuales, sino reduciendo todo a lo mismo: no existe el individuo, sino la masa.

En el capitalismo liberal tu posición social lo marca tu nivel económico, en el capitalismo de estado no existen clases sociales, pues son todos iguales, una masa. En el primero hay una sociedad de niveles adquisitivos y en la segunda la lucha de clases parece superada. Y debe ser superada, pero no de esa forma, una sociedad debe regirse por un principio aristocrático como el de la jerarquía, una jerarquía instituida en los valores y no en principios materialistas: la lucha de clases debe superarse en el sentido de que tu posición no la va a regir tu posición económica ni nadie será más que nadie por poseer más cosas: la dignidad se mide de otra forma. Combatiendo el liberalismo combatimos igualmente el problema que de él se deriva, "la lucha de clases" (hoy no sería de clases, sino de niveles económicos). Así, luchar contra el capital es luchar contra el liberalismo y contra el comunismo a partes iguales.

En el liberalismo la propiedad privada aspira a conseguir el poder, en el segundo la propiedad privada se circunscribe al estado: todo es propiedad del estado, incluso las personas. Sin embargo hablamos de que las posesiones del estado son "públicas", cuando nada es público en realidad, nadie tiene nada propio, todo lo tiene el estado. En el primero el sistema de valores propugna la libertad individual como máximo exponente e ideal, que no es otra cosa que promover el egoísmo y la destrucción del grupo, de la sociedad cohesionada. En el segundo no existe libertad individual, eres propiedad del estado y el totalitarismo se muestra de forma evidente, no como en el liberalismo, sibilino y disimulado.

Sin embargo podemos hablar de que en Occidente, a pesar de prevalecer una mentalidad liberal, y de hecho así es, pueda llevarnos a confusión las empresas públicas. Esas empresas son simplemente eso, públicas porque se nutren del dinero procedente de impuestos y los beneficios van al estado si los hubiera, pero participan de la misma mentalidad liberal: el estado es una empresa, el ciudadano un cliente timado por todos los lados. En el mundo del libre mercado, el estado es simplemente una empresa más en competencia con las demás y que a su vez, desde el ejecutivo, suele propugnar medidas para favorecer al capital y el libre comercio: abaratamiento de despidos, entrada masiva de inmigrantes, etc. Mientras tanto, el contribuyente español no participa de los beneficios de la empresa pública, empresas que suelen ser generalmente deficitarias.

Así que como veis la propiedad pública no existe en sí misma, sino solamente la privada. En el liberalismo las personas pueden tener acceso a la propiedad, y a eso le llamamos respeto por la propiedad privada, y en el capitalismo de estado el propietario de todo es el estado y nadie tiene propiedad, ese todo es su propiedad privada, propiedad a la cual el súbdito o ciudadano podrá acceder si el estado quiere. En el primero, en definitiva, la propiedad puede estar en manos de mucha gente, en la otra en manos de una única entidad. El capitalismo de estado es el monopolio total, la propiedad en manos de una sola entidad, y para el estado eso es su propiedad privada.

LA PROPIEDAD DE LA TIERRRA (TANTO EN SU SUPERFICIO COMO EN EL SUBSUELO) Y DE LOS MEDIOS DE PRODUCCIÓN DEBEN PERTENECER A LA NACIÓN Y NO A PARTICULARES QUE ANTEPONEN SU INTERÉS A LA PATRIA. SON FARSANTES AQUELLOS QUE DEFIENDEN LA SOCIEDAD COHESIONADA Y A SU VEZ LA PROPIEDAD PRIVADA COMO ALGO SAGRADO E INALIENABLE.


La esclavitud y el nacionalismo

Gregor Strasser
En las dos formas de capitalismo señaladas la esclavitud está presente. En el liberalismo te esclaviza el contrato y el propio mercado con su constante llamamiento a la compra mediante los eficaces mecanismo de propaganda y enajenación que utiliza (la publicidad); en el capitalismo de estado es el propio estado quien te esclaviza, quitándote toda tu libertad y obligándote a trabajar por y para el estado y no por la nación, tu patria, tu pueblo y por ti mismo. En ambas está presente el totalitarismo. En el liberalismo el capital y el dinero se persiguen como el máximo objetivo y te ocupan la mente y el cuerpo en dicho objetivo constantemente, privándote de la realización y cultivo personales y sometiéndote mediante la deuda y una falsa realización de la felicidad, una felicidad material. Mientras, en el capitalismo de estado tu mente y tu cuerpo no pertenecen a uno mismo, debes pensar lo que piensa el estado (control mental) y tienes que hacer lo que el estado te dice (control del cuerpo). En el liberalismo hay tanta libertad que se piensa cualquier cosa y nadie tiene nada claro, ni siquiera se sabe qué elegir (la libertad te incapacita para la libertad); en el capitalismo de estado está claro lo que se debe pensar, porque te "lo dictan", te dan lo "ya pensado", lo que piensas no lo has pensado tú, no existe el criterio propio. ¿Dónde está entonces la libertad en ambas? En una de tanta luz te ciegas y en la otra de no haber luz ves nada, y se trata de ver, ¿no?

Hay argumentos en la defensa de la propiedad privada que sostienen que ésta es primordial para la libertad. Al parecer, propugnar la propiedad pública es obligar a todos trabajar gratis, esclavizarla. Parece ser que trabajar, por ejemplo, para un empresario no sería esclavitud, pero hacerlo por tu nación si lo sería. ¿El empresario por encima de la patria? Eso suena a internacionalismo, a liberalismo, a que el capital no tiene patria. Vamos a ver aquí quiénes son los traidores y los no nacionalistas, hablemos de capitalistas disfrazados de nacionalistas. De todas formas, yo nunca he hablado de trabajar gratis, eso es un auténtico disparate y una idiotez "zapateril". Uno debe recibir una remuneración justa por su trabajo. Si algún día tengo que pelear en una guerra, que sea por mí país, por mí y mis compatriotas, por mi tierra y mi sangre, y no para que un empresario español esclaviza-negros o un agente de Wall Street consigan su máximo beneficio mientras sus hijos estudian en Harvard.


Ser nacionalista es defender tu patria, tu pueblo, tu grupo étnico (raza más cultura). En esta defensa no interviene lo económico, o sí, si se habla de nacional-capitalismo, pero yo entiendo, de todas formas, que predominantemente el nacionalismo encierra en sí un complejo entramado de ideales arraigados a la tierra y a la sangre. Por ello, sé que se puede ser comunista (no marxista), socialista (no marxista) o capitalista y a la vez nacionalista, que se puede defender la propiedad privada o pública y ser nacionalista y que por defender la propiedad pública no eres comunista. Por supuesto no hablo de eurabianos o eurosionistas, éstos han traicionado a su país y son los verdaderamente antipatriotas porque se han vendido al extranjero y a valores universales que promueven la bastardización de nuestra patria.


La lucha de clases

En cuanto a lo de lucha de clases y lo que presupone, la sociedad de clases, por supuesto que debe ser superada, pues nuestra lucha es NACIONAL -una lucha de todos unidos y no una lucha entre nosotros. Queremos cohesión social y no una sociedad dispersa, ¿verdad?

Si te ponen esta señal, di que eres librepensador: eso es disidencia.
Pero esto no quiere decir que cada cual no tenga conciencia de su posición social, que ojo, posición, no clase: un español que trabaja en un laboratorio no es menos español que un obrero de la construcción, ambos trabajan por su país. La sociedad debe partir de los méritos y construir la sociedad a partir de esos méritos, además de por los valores, y construir también esa sociedad a partir de esos valores: cada cual en su puesto laboral adecuado cobrando una remuneración afín a su puesto (ya sea por méritos académicos, laborales, capacidades…), y cada cual a su altura en una sociedad a su vez aristocrática (valores). Al final da igual si eres obrero, un delegado de empresa nacional o quien dirige su pequeño negocio, lo que determinará tu posición son tus valores, tu compromiso y tu sacrificio por la nación. Lo que importa es el grupo, el compromiso social se hace necesario: una sociedad cohesionada, que no atomizada o masificada, es lo que debe defender un verdadero nacionalista por encima de egoísmos llevados al extremo (lo que fomenta el capitalismo liberal) y de abnegaciones absurdas llevadas a lo indigesto (lo que promueve el capitalismo de estado y el monoteísmo). Libertad sin renunciar al compromiso, compromiso sin renunciar a la libertad. Que nuestra libertad sea un compromiso y nuestro compromiso sea la libertad.


La abolición de la propiedad privada, las posesiones de las personas y la sociedad con mercado

La mundialización a la que asistimos hoy no es el «Estado universal» que Ernst Jünger creyó vislumbrar y que se constituiría a partir de la fusión progresiva de la «estrella roja» y la «estrella blanca», es decir, del este y el oeste. Con la mundialización, la Tierra tiende a unificarse bajo la forma del mercado, bajo el horizonte de la lógica de la mercancía y de la búsqueda del incremento permanente de beneficios. La transformación de las mentalidades acompaña al advenimiento de un mercado mundial. La interiorización del modelo de mercado consagra la primacía de los valores mercantiles tano en las mentes como en los comportamientos. El modelo antropológico dominante hoy es el modelo utilitarista: el hombre se define como un individuo esencialmente interesado en producir y (sobre todo) en consumir, como un agente económico que busca permanentemente maximizar su mejor interés. Así pasamos de una sociedad con mercado a una sociedad de mercado. Pero es obvio que con el desarrollo de los cambios no desaparecen ni la alienación ni el perjuicio.

Debemos señalar que no sido la izquierda «cosmopolita» sino la derecha liberal la que ha realizado o permitido la globalización. Ésta se corresponde con la tendencia secular del capitalismo: el mercado no tiene, por definición, más límites que los propios. La constatación de que el capitalismo ha sido más eficaz que el comunismo para la realización del «ideal internacionalista» no es paradójica más que en apariencia. Históricamente ha sido sobre todo la izquierda la que se ha referido al «cosmopolitismo», pero hoy no son los partidos de izquierda sino, por el contrario, los partidos de derecha, los que favorecen con más ahínco la mundialización. Quien critica la mundialización sin decir nada sobre la forma capital, haría mejor en callarse.

ALAIN DE BENOIST (Antología a cago de Javier Ruiz Portella). MÁS ALLÁ DE LA DERECHA Y DE LA IZQUIERDA, "El pensamiento político que rompe esquemas". Editorial Áltera. Primera edición: febrero de 2010. La traducción: María Graíño. Pág. 133-134

El objetivo de abolir la propiedad privada es eliminar el interés particular y egoísta y educar en “trabajar por el interés de la nación” y en el fomento de grandes valores de naturaleza aristocrática, así como dirigir el rumbo de la economía de un país: NO A LA LIBERTAD DE COMERCIO. Por supuesto, no me molesta el pequeño comercio –que cuidado con éstos– y la propiedad de una vivienda, pero sí controlaría los precios y la venta inmobiliaria, prohibiendo la segunda vivienda, por ejemplo. Pensar que la propiedad privada es "libertad" es participar de la mentalidad capitalista. La propiedad privada debe circunscribirse a un mínimo que garantice un comercio sano que potencie una sociedad CON mercado y donde la figura del trabajador de su propio negocio juegue un papel vital en el país, proveyendo a la sociedad de todo lo que necesita: principalmente alimento, pero también libros, una copa... Cuando hablé de abolir la propiedad privada lo hice pensando en nacionalizar la banca y recursos estratégicos, destruir los grandes imperios empresariales, destruir el capital financiero, prescindir del patrón oro (en sustitución por el patrón trabajo, como hizo la NSDAP, medida anticapitalista por excelencia), etc. Mi "abolición de la propiedad privada" está, como veis, repleta de matices, por lo cual no es una literal abolición; es como cuando se dice que "estás en contra del aborto" y sin embargo consentirías un aborto si el embarazo supusiera un peligro para la vida de la madre o fuera por un bien eugenésico.

Las personas deben trabajar por su nación, por su gente, no por su propio interés egoísta: los recursos de la nación serían cedidos a los miembros de la nación en usufructo, de esta forma la nación nace del pueblo y no del estado, pues serían los propios ciudadanos quienes trabajarían para sí mismos y su grupo étnico. Eso no restaría a que cada cual potenciara sus habilidades en muchos aspectos, como en el arte o en la ciencia, en el ingenio y en el deporte, que cada cual siga su propio capricho e interés en muchos aspectos, como en la literatura, en la filosofía… pero eso ya es otra cosa, forma parte de la educación y de la cultura: la nación debe potenciar “el genio” de nuestra raza. ¡LA REVOLUCIÓN DEBE SER TAMBIÉN CULTURAL Y ELLO EMPIEZA POR RETOMARLA, PUES EN CIERTO MODO HEMOS SIDO DESPOSEÍDOS DE ELLA!

No obstante contemplo el egoísmo como una de las actitudes que constituyen la naturaleza humana (pero no la única, no creo eso de que el hombre sea por naturaleza exclusivamente egoísta, como si el hombre no pudiera ser otra cosa: el hombre, cuando se conoce, es lo que quiere ser y se comporta como él decide: dominio de sí -no somos sólo impulsos, también control) y por lo tanto no debe despreciarse pues es evidente que habrá que dejar que ese egoísmo o interés personal se desarrolle por el bien del individuo. Despreciarlo sería negar parte de la realidad humana. Cuando hablo de interés egoísta me refiero a la avaricia, a esa mentalidad que piensa en quitarle al otro lo que tiene, que es la mentalidad empresarial: el banco te quiere quitar el dinero, el estado también te lo quiere quitar, la telefonía lo mismo… Educar en la eliminación de ese interés egoísta es esencial para fomentar una sociedad cohesionada y no dispersa, dejando lugar a ese egoísmo sano que va dirigido a la auto-superación y a la propia realización personal sin fastidiar a nadie.

Hay que garantizar la cohesión social, pero también la vida privada y el desarrollo individual. Yo quiero un pueblo unido que a la vez esté repleto de excepcionales individualidades.■

10 comentarios:

  1. Todavía no conozco España personalmente pero creo que lo primero que debe hacer vuestra Nación es homogeneizarse racialmente. Para esto deberá deportarse humanitariamente o por la fuerza a aquellos individuos que, por sus creencias, tendencias políticas o grupo étnico, no sean compatibles con el pueblo español, europeo o eurodescendiente. Una vez que la peninsula se haya despojado de inadaptados y ciudadanos de ocasión, deberá procederse con la regularización interna juzgando penalmente a aquellos elementos antisociales de nacionalidad española que pugnan por la lucha de clases, el separatismo y el autoodio racial y religioso en detrimento de los sentimientos populares.
    A todo este proceso hay que acompañarlo con medidas claves como auditorías en los gobiernos regionales e inspecciones en las empresas. La prioridad es encarcelar a estafadores y usureros nativos que sólo sirver para hacer dinero a costilla de los demás. Una vez acabada la oligarquía parasitaria, hay que separar la paja del trigo: No es lo mismo un ingeniero o un doctor que un ejecutivo que gana millones por ponerse una corbata e inventar eufemismos como "reestructuración de personal" para dejar gente en la calle". Además de estas medidas revolucionarias, hay que cerrar los bancos y las grandes empresas. Fin del dinero y de los sectores intelectuales y religiosos que apoyan su imperio en contra del español o europeo corriente.
    El alimento debe repartirse de manera humanitaria entre todos. Esto no implica esclavitud del campesino ya que ha de obligarse a todo español a trabajar tanto con la mente como con el cuerpo (habida cuenta de las innovaciones tecnológicas, el tiempo de ocio sería la mayor parte de nuestras vidas y la actividad laboral sería muchisimo más llevadera en un ambiente culturalmente ameno y en total armonia con la naturaleza).
    Todos deben emplearse en provecho de España porque todos son parte de ella. Y así es que todos los españoles deben preservar los recursos naturales utilizándolos de un modo sustentable a largo plazo y priorizando aquellas cosas que son realmente imprescindibles como el arte y la cultura. Un detractor me preguntó quién decide qué es superfluo y qué no. Bien, yo digo que el lujo individual e innecesario - ropa cara, autos de diseño, yates, mansiones y demás - no es digno de equipararse a Dios, a la Nación o a la familia. Creo que en un contexto de hermandad nacional y popular las actividades recreativas serían más bien colectivas como los deportes y los eventos culturales como conciertos, charlas y conferencias. Un rasgo de esta epoca enferma es encerrarse en una burbuja e irse de vacaciones a la Luna para escaparse de una realidad cultural totalmente opresiva para el individuo.
    Nadie habla de que la gente marche por la vida en total desnudez o sin medios mecánicos de locomoción. Sólo que los tapados de piel, la Ferrari y el avión privado son frivolidades indignas del ser espiritual y austero del europeo. Una sana política social privilegiaría el uso de la bicicleta, el transporte público y el auto individual pero compartido por la familia, los vecinos y los amigos (se tiene que terminar la cultura obesa de utilizar un coche para hacer dos kilometros).

    Sigue...

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  2. EN UNA ESPAÑA CULTURALMENTE MÁS ARRAIGADA A SU TIERRA E HISTORIA, SE HACE POSIBLE UN SOCIALISMO BIOLÓGICO Y RACIAL DE BASE ÉTNICA. EN UNA SITUACIÓN ASÍ, LA NACIÓN ES UNA, GRANDE Y LIBRE.

    Otro desafio es privilegiar la autogestión por sobre el abuso de poder y las relaciones inicuas. Social y moralmente se ha de condenar al perezoso y, como dice el Evangelio, el que no trabaja que no coma. No es que sea católico pero la cita viene al caso. Considero que este pensamiento es fundamental para garantizar una sana convivencia social porque nosotros, los librepensadores, no alentamos la pereza y el egoismo sino que queremos desarrollar la libre iniciativa en todos los planos de la existencia. Por eso obramos en pos de la felicidad y el bienestar del pueblo porque somos parte de él y con muchisimo orgullo.
    Todo ciudadano deberá demostrar que trabaja con el cuerpo o con la mente. Todos trabajarán por la Patria y aquel que se niegue a hacerlo será obligado a prestar un servicio civico obligatorio hasta tanto recapacite sobre su actitud. Socialmente estará mal visto el vago y el conspirador. De todas formas no habrán tantos elementos de desunión ya que las drogas legales y ilegales serán desterradas y el alcohol sólo se consumirá de forma ocasional (se prohibirá toda publicidad que incite al consumo de productos perjudiciales para la salud).
    En una gracia plena y sin igual, el hombre podrá optar por permancer en su patria chica o por probar suerte en otro rincón de España o la Europa unificada. No habrá barrera mental alguna y la rutina será cosa del pasado. El trabajo no ocupará las mayor parte del día como en la actualidad y sólo trabajará de más el que quiera pero sólo por placer ya que no habrá necesidad de horas extras en un país que garantice la vivienda, el alimento y la capacitación permanente.
    Para que la gente no permanezca ociosa gracias a las medidas sociales revolucionarias que libran al hombre de su esclavitud mental y corporal, todos deberán estudiar alguna carrera, practicar algún deporte o tener un pasatiempo que aleje del encierro solitario y del sedentarismo insalubre. Se respetará la intimidad de la persona pero se impondrá la actividad física e intelectual como medida de salud pública.
    La mujer trabajará si así lo desea pero su prioridad será el empleo doméstico y la crianza de los niños. Las damas sólo realizarán, si es su voluntad, trabajos socialmente dignos y productivos como los vinculados a la docencia y a la salud (se acabará con el feminismo de postgrado y otras desviaciones respaldadas por carreras de poco provecho para la comunidad popular).
    Se prohibirá la pornografia, las redes homosexuales y corruptoras y todas las usinas de marxismo cultural. Mente sana en cuerpo sano será el refrán popular por antonomasia y se estimulará a aquellas familias patriotas poseedoras de muchos chicos para que sigan por ese camino. Se penalizará severamente el aborto y la promiscuidad sexual. ¿Exceso de población? La juventud se empleará en el arte de la guerra cuando las circunstancias lo ameriten o viajará por el mundo civilizando y erigiendo civilizaciones. Nadie permanecerá ocioso porque las ciudades cosmopolitas serán cosa del pasado. La intención del gobierno revolucionario será la de retornar a las fuentes y ser siempre identitario.
    Por último, el gobierno nacionalsocialista revolucionario luchará para liberar a otros pueblos de su esclavitud y para evitar que otras naciones se vuelvan en su contra so pretexto de frenar una carrera armamentistica u otra excusa del sionismo que no quiere pueblos libres. La España del futuro deberá dirigir los destinos de Europa y gran parte del resto del mundo como lo hizo en el pasado. La civilización necesita de España más de lo que España necesita de la civilización.

    ¡Arriba España y abajo su burguesía opresora y sus secuaces disfrazados de nacionalistas!

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  3. Excelente artículo, Dani, que "viene a completar" (si me permites) una serie propia compuesta por otros dos que citas (Eurosionistas y Eurabianos) y destinados a denunciar la infiltración en el movimiento y la ideología nacionalista de elementos incompatibles por principio con ésta.

    La frontera entre eurosionistas y eurabianos no es nítida. En ambos grupos se da una defensa incondicional de la propiedad privada y del capitalismo. Pero no todos los falsos nacionalistas obsesionados con la propiedad privada y el capitalismo pertenecen a estos dos grupos citados. Podemos hablar entonces de un tercer grupo de farsantes y oportunistas: pseudonacionalistas pro-capitalistas.

    Es evidente que para un nacionalista lo primero es su nación, no la propiedad privada, ni tampoco el capitalismo ni la usura. Esos tres son medios, objetos, pero no fines.

    El capitalismo y sus ideologías acompañantes han cobrado tanta fuerza que incluso entre alguna gente que se dice nacionalista predomina la moral de esclavo y el espíritu de contable sobre los valores aristocráticos. Lamentable filisteismo además.

    (Muy de acuerdo con algunos aspectos señalados por Alan).

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  4. Lo que propone Alan es muy interesante, pero yo no veo obligatorio que la gente estudie una carrera obligatoriamente, no es necesario tener estudios universitarios para aportar cosas buenas a la sociedad.
    Una cosa que si veo muy lógica y positiva es lo de que no haya ni un solo ocioso, ya que tal y como decía Jose Antonio, "en nuestra patria no hay sitio para los vagos".

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  5. España tiene identidad propia. La Argentina es un rejunte de europeos mezclados con árabes e indigenas. Se puede ser identitario en España ya que vuestra población es muy homogenea en muchos aspectos (yo tengo una gota de sangre de cada pueblo y no es bueno eso para el arraigo).

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  6. Bueno, estudiar o hacer deportes o producir algo más aparte de lo estrictamente laboral. Creo que siempre se puede hacer algo más en un país que es de lo más lindos del mundo (creo que es el segundo país más visitado por turistas después de Francia).
    España es un país perfecto para la ideología de aldea y el identitarismo. A veces desearía haber nacido en Europa. La militancia se simplifica en muchos aspectos con una población relativamente homogenea o no tan heterogenea como la argentina.

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  7. Si algo me gusta de Dios de los Dioses es que no sólo critica y construye, sino que además aporta soluciones muy claras. Sin duda, tiene visión de futuro, sabe lo que hay que hacer.

    Dios de los Dioses dice: "No es lo mismo un ingeniero o un doctor que un ejecutivo que gana millones por ponerse una corbata e inventar eufemismos como "reestructuración de personal" para dejar gente en la calle".

    Por supuesto que no lo es. Pero he de decir que quizá estemos entrando mucho en la demonización del empresario. A nosotros nos molesta un empresario que consigue su beneficio a costa del trabajo de otros, a miles de autónomos que tienen que vivir con la losa de ser empresarios de sí mismos y trabajadores, de ellos no hablamos, son trabajadores.

    Dios de los Dioses dice: "habida cuenta de las innovaciones tecnológicas, el tiempo de ocio sería la mayor parte de nuestras vidas y la actividad laboral sería muchísimo más llevadera en un ambiente culturalmente ameno y en total armonía con la naturaleza."

    Muy deacuerdo, con lo cual se favorecería el desarrollo y superación personales.

    Dice Dios de los Dioses: "Un detractor me preguntó quién decide qué es superfluo y qué no. Bien, yo digo que el lujo individual e innecesario - ropa cara, autos de diseño, yates, mansiones y demás - no es digno de equipararse a Dios, a la Nación o a la familia".

    A pesar de de mencionar a Dios estoy deacuerdo con la totalidad de la frase. Yo creo que es imprescindible y que las personas no deben tender a ella, pero eso sí, tener un capricho esporádico no es malo necesariamente.

    Dios de los Dioses: Una sana política social privilegiaría el uso de la bicicleta, el transporte público y el auto individual pero compartido por la familia, los vecinos y los amigos (se tiene que terminar la cultura obesa de utilizar un coche para hacer dos kilómetros).

    Es cierto. Yo he visto a gente que cogen el coche hasta para comprar el pan, es decir, para andar 20 metros.

    Estoy muy deacuerdo con lo que dices de que el que no trabaje que no coma. No podemos consentir a vagos que ralenticen el desarrollo de la nación. Hay que fomentar el deporte, porque el deporte es una gran forma de demostrar el poderío de un país. El deporte, especialmente en los que actúan equipos, es una forma de guerra sin derramamiento de sangre, es una representación de la guerra. Cultivémonos en el deporte, e lo mismo que decir, cultivémonos en la guerra.

    Dios de los Dioses: ¡Arriba España y abajo su burguesía opresora y sus secuaces disfrazados de nacionalistas!

    ¡Bravo!

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  8. Estoy deacuerdo con Soldado Vikingo en que no es necesario tener estudios universitarios para aportar cosas buenas. Alan, tú eres un buen ejemplo de ello. El propio Hitler es un ejemplo de ello. Los que no son necesarios son los licenciaditos que se creen más que nadie por tener una carrera y que presumen de ella, como si eso le pusiera por encima: una persona así demuestra qué tipo de valores tiene, habrá que mandarlo a un centro de civismo, como dice Dios de los Dioses, a que entre en razón y recapacite, jajajaja…

    Y estoy deacuerdo con la frase joseantoniana que nos regala Soldado, en este país no habrá sitio para vagos.

    Gracias León Riente por tus valoraciones. Gracias también por situarla incluso dentro de una trilogía donde formaría cartel con tus artículos Eurosionistas y Eurabianos con lo que todo ello significa.

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  9. Daorino, felicidades por este artículo sobre un tema necesario para clarificar posturas y desenmascarar a los reaccionarios que se ocultan tras un disfraz nacionalista.

    Te paso una cita de LAVELEYE sobre el problema de la propiedad privada del suelo. Es un autor que sostiene que la propiedad, tal cual la conocemos, es un fenómeno reciente y que en la antigüedad encontramos sistemas mucho más justos. Aquí desmonta una serie de argumentos de los liberales (que no han variado hoy en absoluto) para legitimar su "artefacto":

    "El eminente legislador Portalis, al exponer los motivos en apoyo del título del código civil que trata de la propiedad, demuestra de la siguiente manera su necesidad y legitimidad. El hombre no puede vivir sino de su trabajo; para trabajar debe poder apropiarse una parte del suelo, á fin de disponer de ella á su gusto; la propiedad es por consiguiente necesaria. Así es en verdad; pero si para trabajar y para vivir es indispensable la propiedad, preciso es que cada uno tenga una parle de propiedad. Bastiat fija las mismas premisas que Portalis, sin ver mejor las consecuencias. «En la rigurosa acepción de la palabra, el hombre nace propietario, porque nace con necesidades cuya satisfacciones indispensable á la vida; con órganos y facultades cuyo ejercicio es indispensable á la satisfacción de la necesidad.» Resulta de estas palabras de Rastiat que, á menos de condenar ciertos individuos á muerte, es indispensable reconocer á todos el derecho de propiedad. Si el hombre nace propietario, á la ley corresponde fijar las cosas de modo que pueda ejercer el derecho que se le reconoce. «El hombre, continúa diciendo Bastiat, vive y se desarrolla por la apropiación. La apropiación es un fenómeno natural, providencial, esencial á la vida; y la propiedad no es más que la apropiación convertida en un derecho por el trabajo.» Si la apropiación es esencial á la vida, todos 'deben poder apropiarse una parte de la materia por el trabajo. Este derecho natural es reconocido en el régimen del allmend y en el antiguo derecho germánico, pero completamente desconocido en las legislaciones salidas del derecho romano. «La propiedad no es un derecho innato, dice el conocido jurisconsulto Mr. Dalloz, sino que se deriva de un derecho innato que es la libertad.»

    Si la propiedad es indispensable á la libertad, ¿no se deduce de ello que todos los hombres, teniendo derecho á ser libres, también tienen derecho á ser propietarios? En efecto, sin propiedad estarían en la dependencia de quienes recibieran salario. El famoso jurisconsulto del segundo imperio Troplong, en su folleto La proprieté d'aprés le code civil, publicado en i848, para refutar los errores de los socialistas se expresa del siguiente modo (pág. 12): «Si la libertad funda la propiedad, la igualdad la hace sagrada. Siendo todos los hombres iguales y por tanto igualmente libres, cada cual debe reconocer en los demás la soberana independencia del derecho.» Esta frase sonora carece de sentido, ó significa que debemos asegurar á cada cual el goce de una propiedad que sea la garantía de su independencia.

    El mayor número de autores modernos proclama que la propiedad es un derecho natural. Pero, ¿qué es un derecho natural sino un derecho de tal manera inherente á la naturaleza humana que ningún hombre debe ser despojado de él, á menos que se haya hecho indigno de su posesión?"

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  10. Creo que sueñas con una sociedad opulenta. Pero en ella hay gente que día con día corre el riesgo de encontrarse con que su destreza ya no es necesaria en el mundo del trabajo, porque ha cambiado la manera de ejercer el oficio o, lisa y llanamente, su trabajo lo puede hacer una máquina. ¿De verdad el gobernante de una sociedad opulenta se puede comprometer a que no haya ciudadanos que sientan que nunca poseen la especialización adecuada para el primer lugar? Si uno observa, esa es una de las fuentes no sólo de pobreza, sino también de infelicidad.

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