4 de marzo de 2011

CICLO AYN RAND (I): LA ÉTICA OBJETIVISTA

La edición manejada es la siguiente:
Ayn Rand. LA VIRTUD DEL EGOÍSMO, «Un nuevo y desafiante concepto del egoísmo». Grito Sagrado Editorial, 2009. Buenos Aires (Argentina)

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Las otras tres partes:


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Ayn Rand, un acercamiento

«Los tres valores cardinales de la ética objetivista, que, en su conjunto, son el medio para realizar el valor supremo de una persona, es decir, su propia vida, y al mismo tiempo su realización, son: Razón, Propósito, Autoestima, con sus tres virtudes correspondientes: Racionalidad, Productividad, Orgullo.

»El trabajo productivo es el propósito fundamental de la vida de un hombre racional, el valor central que integra y determina la jerarquía de todos sus valores. La razón es la fuente, la precondición de su trabajo productivo. El orgullo es el resultado.» (Pág. 44)

Ayn Rand es una filósofa y escritora estadounidense de origen ruso. Creció en el seno de una familia de sangre judía siendo la mayor de tres hermanas. Fundó la filosofía o teoría ética que bautizó con el nombre de objetivismo y fue una gran defensora del capitalismo laissez-faire. He de reconocer que he sacado bastante jugo de esta pensadora. Fui a destruirla, a criticarla sin contemplaciones, y me encontré muchos aspectos aprovechables, sobre todo aquellos donde la filosofía de Stirner y Nietzsche se hacen muy patentes. Posee cierta fuerza vitalista, anima a la acción. Me gusta su idea sobre la vida, definiéndola como un fin en sí misma y como lo único que hace posible la existencia de valores (todo aquello por lo que uno actúa); es por ello que la vida es el valor supremo del que dependen todos los demás valores y, en consecuencia, todas las metas de la vida. Es entonces lógico que condene la inacción, considerándola antítesis de la vida. Sin embargo, ello no quita que una buena porción de su filosofía me parezca dañina y desechable. Ya lo iremos tratando en el transcurso de este ciclo.

SACRIFICIO HUMANO
Su filosofía es sumamente interesante. A mi parecer no la construye basándose en lo que debería ser su foco de conocimiento: el egoísmo. Su filosofía es una reacción contra el altruismo, concepto desde el cual construye toda su cosmovisión egoísta. ¿Y qué es el egoísta? Para Ayn Rand el egoísta es alguien que no se sacrifica por otros ni permite que otros se sacrifiquen por él. Simplemente mira por sí mismo, aunque puede darse el caso de que dicho sujeto pueda llegar a acuerdos con otros sujetos de forma racional y "justa": Ayn Rand reduce las relaciones humanas a la noción de mercado, donde todo se centra en intercambios, transacciones e interés por. Quien no mira por sí mismo es alguien que no se respeta, quien es altruista es alguien que piensa que otros son susceptibles de ser sacrificables y que él mismo lo es, diría Rand; quien también afirma que «la felicidad es el estado exitoso de la vida; el sufrimiento es la señal de alarma, del fracaso o la muerte». (Pág. 48) Mentira. El dolor, el sufrimiento… son sensaciones que te hacen más fuerte y que conscientemente vividos te hacen sentir más vivo; porque sentirse vivo es apreciarse vulnerable ante la vida y a pesar de todo inconmensurablemente fuerte. No son fuente de fracaso ni resultado de tal –sí de alarma-, ni significan la muerte (la cual es ausencia de sufrimiento); es, por otro lado, el estado exitoso del luchador, señal de que se está viviendo y la consecuencia de toda vida que se labra con esfuerzo y esmero. La filosofía de Rand se muestra como una especie de Hedonismo (sin serlo, pues posteriormente afirmaría que la felicidad puede ser el propósito de toda ética, pero no su pauta –ver pág. 52) cuyo fin es siempre una felicidad racional, es decir, sin contradicciones, sin sobresaltos emocionales.

Ayn Rand define la moral y la ética como «un código de valores para guiar las elecciones y acciones del ser humano, aquellas que determinarán el propósito y el curso de su vida. La ética, como ciencia, se ocupa de descubrir y definir tal código». (Pág. 22) También sostiene que «la ética no es una fantasía mística, ni una convención social, ni un lujo subjetivo e innecesario que puede utilizarse y descartarse en cualquier emergencia. La ética es una necesidad objetiva, metafísica, (…) por mandato de la realidad y la naturaleza de la vida». (Pág. 39) Pero una realidad moral como la que Rand describe sólo puede alcanzarse con el uso de la razón, el arma más potente y el medio básico del hombre para la supervivencia: «El interés personal no debe estar determinado por ciegos deseos o caprichos arbitrarios», diría Rand. Es por lo tanto su filosofía un egoísmo racional. La razón hace posible al hombre ser hombre, tener un código ético, desarrollarse plenamente como ser humano y alcanzar sus propios valores, que le llevarán a encumbrar sus metas. Es así que rechaza todo irracionalismo (profundizaremos en esto más adelante y sobre todo en la segunda parte de este ciclo), admitiendo sólo aquello que sea procesado mentalmente, es decir, racionalmente; todo lo que no sea eso carece de validez como experiencia y como “todo”, simplemente no sirve, no es útil, no es productivo.

También nos habla del amor y de la amistad: «La sola existencia de la persona a la que se ama procura una alegría profundamente personal y egoísta. Es la felicidad personal y egoísta la que uno busca, gana y obtiene del amor». Y prosigue: «Un amor “caritativo”, “desinteresado”, es una contradicción en término; significa que uno es indiferente a lo que valora». (Pág. 80) ¿Qué es entonces el egoísmo? Poner en valor algo. La persona que amas es alguien que tú pones en valor, alguien de tu interés. Si haces algo para complacerla lo haces por ti, por el gozo que te supone verla complacida, porque ella es la fuente de tu felicidad y de tu goce personal. Hacer algo por personas desconocidas sería un acto altruista, un sacrificio absurdo para beneficio de unos sujetos que no se tienen en valor, lo que sería, por otro lado, devaluar aquello que realmente nos importa. Algo así no nos puede hacer felices, categorizaría Rand, quien considera la felicidad el más elevado propósito moral de una persona, el gran propósito al que te deben conducir todas las metas, el fin al que deben conducir todos nuestros esfuerzos.

«Recuerde que los valores son aquello por lo cual uno actúa, para obtener y/o conservar la propia felicidad, felicidad que debe lograrse por el propio esfuerzo. Dado que la felicidad personal es el propósito moral de la vida del hombre, quien fracasa en alcanzarla a causa de su propia desidia, de su incapacidad de luchar por ella, es moralmente culpable». (Pág. 83)

«La felicidad es aquel estado de conciencia que surge de los logros de los propios valores». (Pág.50)

UN SÍ A LA VIDA, UN COMPROMISO
Sin embargo, Rand expone que el hecho de ser uno mismo el beneficiario de nuestras propias acciones no quiere decir que sintamos indiferencia hacia los demás o que la vida humana carezca de valor o que no existan motivos reales para ayudar a personas en una emergencia. Simplemente sostiene que la vida de una persona no debe subordinarse a la de los demás; que alguien debe ayudar a los demás por propia voluntad, en un acto libre, y porque realmente sea necesario, no como un deber o una obligación. Vemos entonces cómo Rand es teóricamente contraria a todo sistema socializante, a todo aquello que ve en lo social su deber. Rand propugna por la atomización de la sociedad en su extremo, un mundo de individuos, los cuales forman particularmente un mundo mismo. De esta forma, no se ayudaría a quien lo necesita en realidad, sino a quien o a quienes se estime oportuno a voluntad. Para Rand su egoísmo es generosidad porque realmente es un acto voluntario y consciente, mientras que el altruismo, tal como esta autora lo entiende, representa lo contrario, un acto no volitivo e inconsciente, un sacrificio humano.

Recapitulando, puede resumirse la filosofía objetivista con los siguientes puntos:

- Se trata de una filosofía individualista que rechaza todo lo colectivo.

- «El principio social básico de la ética objetivista es que, así como la vida es un fin en sí misma, todo ser humano viviente es un fin en sí mismo, y no el medio para los fines o el bienestar de los otros; en consecuencia, el hombre debe vivir para su propio provecho, sin sacrificarse por los demás y sin sacrificar a los demás para su beneficio. Vivir para su provecho significa que el propósito moral más elevado del hombre es el logro de su propia felicidad». (Pág. 48)

- El principio político básico de la ética objetivista es: ningún hombre tiene el derecho de iniciar el uso de la fuerza física contra otro sea cual sea el fin que quiera obtener.

-Existe una realidad independiente de la mente del hombre, una realidad a la cual se accede a través de los sentidos y se procesa con la razón. La realidad existe de forma absolutamente objetiva. Los hechos son los hechos independientemente de los sentimientos, deseos y temores del hombre.

-El propósito moral de la vida es la búsqueda de la propia felicidad o «interés propio racional»

-La razón de cada individuo debe elegir qué valores quiere para su vida y los medios para alcanzarlos.

-El único sistema social de acuerdo con esta moralidad es el del capitalismo puro (llamado también capitalismo laissez-faire)


Egoísmo y altruismo

Pensar que la filosofía moral de Ayn Rand es sencilla es infravalorarla. Sin tapujos propone todo un código para todas las dimensiones de la vida. Pero como se trata de una filosofía egoísta y quien la propone es, en consecuencia, una declarada egoísta, no podemos soslayar que toda su proposición de nace de la subjetividad y, por qué no, del capricho. Porque ella nos dice qué es egoísmo y qué es altruismo, se siente con la superioridad de dictarnos qué es y qué no es lo correcto, quiere que pensemos y actuemos bajo su vara de medir.

El altruista es aquel que renuncia a sí mismo en pos de los demás, digamos que es un esclavo por vocación. Mientras que el egoísta es el hombre soberano, es aquel que se rige por su propio código moral y escala de valores. También sostiene que el egoísta actúa a voluntad y que el altruista no actúa a voluntad, al menos no a la suya. Pero bien, ¿no se puede elegir a voluntad el camino del altruismo, de la abnegación, el dar sin querer recibir nada o sin esperar nada? Habrá a quien haber sido egoísta le pueda suponer cierto grado de culpabilidad y decida, para corregirse de ese achaque de conciencia, seguir un camino inverso. Y ahora bien, ¿es todo sacrificio por los demás un acto de altruismo? ¿No puede ser algo decidido a voluntad un sacrificio? Servir a la patria, a tu pueblo… ¿es eso producto del altruismo? ¡Por qué desdeñar la gloria de un auto-sacrificio, algo que engrandece el propio hacer humano! ¡Por qué renunciar a la heroicidad, al espíritu fáustico, a un verdadero esfuerzo y a una vida artística! Para mí eso es un valor, y elegido a voluntad. Y lo más importante, ¿acaso todo el mundo tiene la capacidad de ser soberano, es decir, egoísta aunque sea bajo la concepción de egoísmo de Rand? ¿Realmente existe ese altruismo del que nos habla esta autora? Todo el mundo dice que es altruista bajo el concepto de Rand, pero la realidad es otra: lo sencillo es ser egoísta, ser altruista requeriría paradójicamente una voluntad mayor para serlo, ya que lo primero es la inercia de todo ser viviente: el propio interés. ¿De qué se queja Rand entonces? ¿Nos engaña? ¿A quién sirve?

Ayn Rand no tuvo hijos. Supongo que ella era mucho más importante para sí que la posteridad. Tanto sostener que el valor supremo es la vida y ella misma faltó a ese valor al no ofrecerle nada. ¿Todo a cambio de la libertad, incluso el valor supremo de la vida? Porque una mujer que no desea tener hijos ha renunciado a la vida como valor supremo. Para Rand parece que incluso sus valores son sacrificables cuando éstos les exigen un precio.


El patrón a voluntad y a no voluntad para decidir lo que es egoísta y aquello que no lo es me parece algo un tanto simplista. Pensar que en el mundo existe el altruismo  de forma tan radical -y esto sigue el hilo de lo dicho más arriba- es cuanto menos una tomadura de pelo. Señorita Rand, el altruismo, la generosidad, es otra forma de egoísmo. Su altruismo no existe. Todo lo que tenga voluntad seguirá lo que le conviene, o quizá no (pues se puede errar en las decisiones), pero el fin último de toda persona es primero su propia integridad, inmediatamente después la de las personas que valora (por las que siente un interés) y luego el resto. Hay intereses y valores mucho mayores que traspasan toda transcendentalidad del propio yo como sujeto material e espiritual. Dar todo o algo sin esperar nada, es decir, lo que define al altruista de Rand, no es ni ser egoísta (evidentemente) ni ser altruista (generoso), simplemente es ser un imbécil, un mártir, alguien sin voluntad, un inconsciente, alguien que no valora las cosas, un hombre desenfocado


Conciencia y Consciencia

Una de las ideas más interesantes de Ayn Rand es la referida a la conciencia y a la consciencia. Nos habla de subhumano y humano, de mente desenfocada y de mente enfocada. Dicha idea me hizo recordar la desternillante película “Desmontando a Harry”, de Woody Allen, una de mis favoritas.


Si algo distingue particularmente al hombre de las demás especies «es el hecho de que su conciencia depende de su voluntad». (Pág. 33) Para la autora que tratamos, ser consciente o no es, en consecuencia, un acto de voluntad. A voluntad se pueden tomar decisiones, pero ser consciente es una mezcla de conocimientos y experiencias (tanto racionales como irracionales), una experiencia que Rand no admite como válida por considerarla (en parte) un procurador irracional (sensaciones, emociones, instintos) que no aporta conocimientos. Posteriormente sostiene: «Cuando el hombre desenfoca su mente puede decirse que está consciente en un sentido subhumano de la palabra, ya que experimenta sensaciones y percepciones. Pero en el sentido del término tal como es aplicable al ser humano, en el sentido de una conciencia que interpreta la realidad y está capacitada para manejarla, una conciencia que puede dirigir las acciones y encargarse de la supervivencia del individuo, en ese sentido, una mente desenfocada no es consciente». (Pág. 36) Es entonces que para Rand una mente enfocada es la racional, la que favorece un pensamiento lógico, mientras que la desenfocada es un “no pensar”, lo irracional. La idea de que pensar o no pensar tiene un componente volitivo es sumamente interesante, hace hincapié en la facilidad de la mente humana para relajarse y aborregarse y por otro lado convierte a cualquier hombre en responsable de su estado, de su grado de conciencia o de inconsciencia.  

EL GLORIOSO HÉRCULES
Rand sostiene que cada cual es libre o no de pensar o no pensar, de estar en la realidad o evadirse de ella. Eso sí, incidiendo en la responsabilidad de las elecciones, Rand expone que “el hombre es libre para elegir no ser consciente, pero no es libre para escapar a la sanción que merece la falta de conciencia: su destrucción”. Tácitamente, Rand introduce el concepto de responsabilidad en cualquier decisión tomada libremente, pero es que... ¿ser consciente es algo que se pueda elegir? Rand parece consciente de las consecuencias de tomar una elección u otra, parece consciente de que toda decisión tiene un coste para el futuro, pero no parece consciente de que precisamente todo eso invalida y contradice, paradójicamente, el concepto de libertad, a pesar de rozar la idea que expongo cuando hace alusión a la responsabilidad. Por otro lado, parece que Ayn Rand confunde o mezcla los conceptos conciencia y consciencia (puede ser un error de traducción). Sé que las dos acepciones figuran en el diccionario como sinónimas, pero en este blog no vamos a caer en reduccionismos tan infantiles.

La consciencia es un “darse cuenta”, un darse cuenta de la realidad, cuanto más mejor. Se es más consciente cuanta más información podamos percibir a la vez de un mismo instante, sea cual sea la situación. Si llueve en el campo podemos ser conscientes de las gotas que caen sobre nuestro abrigo, de las que salpican sobre la hierba y la roca, del rayo que cae a lo lejos, de las nubes negras, de las crías de cualquier ave en un bello alcornoque, del verde de las hojas perennes de un pino, del aullido de un perro aterido en una choza, de los pies hundidos en el barro… y todo ello a la vez; ante un hombre en un debate podemos ser conscientes en un mismo instante del tamaño de la sala, del color de las paredes, del tipo de luz que emite la bombilla que nos ilumina, del tacto de la silla, del tacto de la mesa que tocamos con los codos, del timbre de voz de tu opositor, del tono de uno mismo, del bombeo de tu corazón, de las miradas de los presentes, de la tensión de la discusión, incluso de ciertas emociones que parecen casi “tocarse” en el ambiente, sentimientos como la ira, el amor… y todo ello a la vez, y cuanto más se percibe, más consciente se es. Por otro lado, la conciencia pertenece a la esfera de la ética, ya sea moral o amoral, a las concepciones que uno tiene de lo bueno y de lo malo en su interior. Y no lo olvidemos, la consciencia abarca a la conciencia. La conciencia delimita un elemento de la realidad, la consciencia toda, o al menos la que uno sea capaz de procesar en un único instante.■

Fuentes consultadas para la realización de este artículo:

13 comentarios:

  1. Es un autor sumamente interesante.
    Acaba de publicarse LA REBELIÓN DE
    ATLAS. Leí "El manantial" y
    "Los que vivimos"...

    Sólo añadir un dato, quizás irrelevante y no sé si es verídico, pero procede de wikipedia:
    http://es.wikipedia.org/wiki/Ayn_Rand


    Ayn Rand, seudónimo de Alisa Zinovievna Rosenbaum (San Petersburgo, Imperio ruso, 2 de febrero de 1905 – Nueva York, Estados Unidos, 6 de marzo de 1982), filósofa y escritora estadounidense de origen ruso, ampliamente conocida por haber escrito los bestsellers El manantial y La rebelión de Atlas, y por haber desarrollado un sistema filosófico al que denominó «objetivismo».

    Ayn Rand (Алиса Зиновьевна Розенбаум) (Alisa Zinovievna Rosenbaum) nació el 2 de febrero de 1905 en San Petersburgo (Rusia), siendo la mayor de tres hermanas de una familia judía, cuyos padres no eran practicantes de esta religión. Desde muy joven sintió un fuerte interés por la literatura y por el arte cinematográfico, empezando a escribir novelas y guiones a los 7 años.


    http://hurania.wordpress.com/2011/03/04/segun-wikipedia-hay-antisemitismo-en-el-nuevo-testamento/

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  2. "Ayn Rand reduce las relaciones humanas a la noción de mercado, donde todo se centra en intercambios, transacciones e interés por".
    Parafraseando a Ramiro Ledesma, diré que solo de la mentalidad judía podría surgir algo así.


    "El dolor, el sufrimiento… son sensaciones que te hacen más fuerte y que conscientemente vividos te hacen sentir más vivo".
    Coincido con esto que has dicho. Los sentimientos de ese tipo, aunque nos duelan, nos hacen ver que estamos vivos. Y lo más importante, nos endurecen el alma para afrontar los problemas.

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  3. Haré un comentario breve , pues hoy no puedo extenderme mucho , je,je .

    Sobre Rand , diré que efectivamente , tiene aspectos muy interesantes , pero así y todo , creo que era una psicópata de tomo y lomo .Y esto no lo dice sólo alguien como David Duke , sino incluso algunos liberales .
    El gran problema , como expone Daorino , es que reconduce las relaciones humanas a relaciones mercantiles , como bien recuerda Soldado .Además , ella se opone a cualquier tipo de colectividad , mucho más a una comunidad de tipo orgánico , lo cual es tremendamente negativo .No he leído el "Manantial" , aunque sí he visto la excelente película homónima protagonizada por el gran actor y patriota Gary Cooper .He de decir , que ha "envejecido mal " , y la escena final del alegato en el juicio , me parece muy cogida por alfileres .

    Francamente , una crítica a la sociedad borrega mucho más lúcida , es "El enemigo del pueblo " de Ibsen , que para mí es mucho mejor que la novela de Rand .Por cierto , Ibsen(su obra , no él , obviamente) influyó bastante en el pensamiento hitleriano ...


    Un saludo

    Sigfrido

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  4. Un pensamiento moderno y enfermo, alguna cosa interesante pero nada más, este video lo dice todo de ella:

    http://www.youtube.com/watch?v=Ko9XWvRYxt8

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  5. Ibsen y cualquier otro autor le da mil vueltas a Ayn Rand, Sigfrido. Ayn Rand es una autora menor que aunque tiene ecos de brillantez, no deja de ser un rareza llena de errores.

    En próximos artículos demostraré que es incluso una marxista cultural.

    Hasta pronto.

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  6. Todo los desarrollos teóricos de Ayn Rand no son sino una especie de epifenómeno intelectual de una cierta hiper-expansión del mercado. Carece de valor (excepto propagandístico), más allá de ser un signo de los tiempos.

    En cuanto propaganda, este tipo de materiales y de pensamientos son tan responsables de la destrucción de nuestro mundo y nuestras naciones como lo son los materiales e ideas marxistas.

    ¡Execración!

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  7. León, tienes toda la razón. Celebro la condena de todos a esta pensadora judía, tan contraria a nuestros nobles ideales.

    Hasta pronto.

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  8. Liberal-anti-antifa-infiltrado7 de marzo de 2011, 15:44

    Lo que escribes, Daorino, no es nada nuevo, eres un tío repetitivo, aburres más que mi abuela, te crees que sabes mucho y eres un inculto integral. Esto ya lo trató el puto-nazi cascarrabias de Qbit:

    http://qbitacora.wordpress.com/2007/11/23/ayn-rand-atlas-shrugged-fragmento-en-espanol/

    Ya ves, un nazi defendiendo sus postulados anticomunistas con las ideas de una judía ultra capitalista. Menuda mierda de nazis estáis hechos. Seguro que le chupais la polla al primer judío que os saque un cheque, hipócritas de mierda.

    En fin, que os den por el culo, pandilla de subnormales.

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  9. eyyy no se rian del qbit tiene una pagina padrisima y me sirvio para mi homework de ingles

    el qbit es un chamo lindo no rracista y teacher de muchas personas lindas no prejuisiosas

    no como ustedes pinches putos rracistas viquingo lion riente liberal anti y da-la-orina y sifrido los que mas

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  10. Yamileth, tienes nombre de puta marroquí y caligrafía de india de primaria, eche los currículums en burdeles, seguro que la fichan como algo exótico.

    Aquí, el que ha insultado a Qbit ha sido el no menos gilipollas Liberal-anti-antifa-infiltrado, así que no diga tonterías.

    Qbit tiene cosas muy buenas y en este blog nunca criticaré el trabajo que él desempeña, que es bueno. Así que Yamileth, no se pase con lo que dice. Una vez hubo un encontronazo con Qbit, lamentable episodio, pero eso ya pasó.

    Al liberal, qué quiere que le diga, ¿qué quiere demostrar con eso que dice? ¿Que Qbit es más original que yo? Deje de meter cizaña si es eso lo que quiere, vaya a hacer su show a otros blogs. Váyase a blog liberales donde de seguro va a recibir de lo que le gusta, marrano.

    Voy a tener que estrenar un bestiario para Mundodaorino, ya tengo dos animalillos, aburrir no me voy a aburrir.

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  11. Vaya novedad, los anónimos de turno se pasan por aquí insultando y llamandonos incultos...¡y como no, deslumbrandonos con sus brillantes argumentaciones!...
    Aquí no somos "nazis", sino identitarios de diferentes tendencias que tenemos varias cosas en común, entre ellas la de denunciar a la escoria social.
    PD: la primera parte del comentario era ironía, la segunda no. La aclaración es por los anónimos, que a lo mejor no han descubierto aún la existencia de la ironía.

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  12. Soldado, eso que has dicho debe quedar muy claro, sobre todo esto: "Aquí no somos "nazis", sino identitarios de diferentes tendencias". Y deberíamos añadirle a tu argumento que somos LIBREPENSADORES.

    Hasta pronto.

    ¡AE!

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  13. Sinceramente y con todos mis respetos al personal creo que para opinar con fundamento y acierto sobre Ayn Rand seria conveniente que primero se leyera a la autora, concretamente " La rebelión de Atlas" y " El Manantial".
    Dicho ésto me gustaría añadir que sí, que efectivamente Rand tiene cosas criticables, especialmente lo referente con la cuestión del capitalismo, pero no es menos cierto que tiene otras que son dignas de elogio: defensa del individuo frente a lo colectivo ( la sumisión del fuerte al débil), el hombre heroico, con valores/principios/ideales, lo aristocrático, el NO igualitarismo, el ir más allá... " ...no basta con tener un negocio y ganarse la vida. Hay otras cosas, como vencer en batallas, salvar gente de incendios, o escalar montañas... debemos siempre buscar lo mejor de nosotros". Lean, lean.

    Un saludo.

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