26 de agosto de 2011

LA TOLERANCIA

El laicismo militante se basa en la ética judeocristiana, y se contenta a menudo con plagiarla. (…)

(…) El pensamiento laico no es un pensamiento descristianizado, sino cristiano inmanente. Con un lenguaje racional, en el registro desfasado del término, la quintaesencia de la ética judeocristiana perdura. Dios sale del Cielo para bajar a la Tierra. No muere, no lo matan, lo consumen y lo introducen en el campo de la pura inmanencia. Jesús es el héroe de dos visiones del mundo: sólo se le pide que guarde la aureola y que evite los signos de ostentación… (...)

Michel ONFRAY, Tratato de Ateología


El acontecimiento:




Antes de nada, quiero recomendaros la lectura de una serie de artículos que abordan este tema:
La tolerancia es una actitud de la que todos presumen, pero también es algo de lo que la mayoría carece, como una gran mayoría de laicos. En estos días hemos visto cómo ha habido ciertos enfrentamientos verbales entre “laicos” y católicos, provocados por los primeros y consentidos por un estado ateo y generador de oposiciones, como buenos discípulos de marxistas, para distraer a la opinión pública, si es que aún la hay –si no distrae la opinión, al menos si la vista y la atención. Pongo laicos entre comillas porque dicha palabra quiere decir que una persona carece de “orden religiosa”, es decir, que es aconfesional y quiere una sociedad sin injerencia religiosa en la vida pública: y hoy la Iglesia no ejerce una injerencia real sobre la sociedad, sólo sobre sus fieles, los cuales tienen derecho a dejarse llevar por tal injerencia en su vida privada. Sin embargo, entre esa muchedumbre de invertidos (laicos, ateos, impostores, etc.) sólo veía a un montón de fervientes creyentes en su fe anticristiana, o cristianismo invertido, ¡había mucha orden religiosa!; lanzaban proclamas absurdas, malsonantes y alejadas del buen gusto, queriendo imponer su propia fe anticatólica, que bien se manifiesta contra cuatro viejas y algunos jóvenes con poca chicha. Estos mismos fervientes anticristianos se echarían atrás en una marcha contra el islam inmediatamente, la cual difícilmente se hará en un país donde se sostiene que dicha religión es la tolerancia y que el origen de todos nuestros males es el catolicismo y el cristianismo en general.

Pero no piensen que soy procatólico, que les voy a defender. Esta vez han sido ellos las víctimas de energúmenos, esta vez han sido ellos víctimas de sus propios hijos díscolos. El catolicismo, así como cualquier forma de cristianismo o de monoteísmo, no son precisamente tolerantes, no son precisamente un ejemplo de ello, ¿acaso tienen derecho a quejarse? Tienen derecho a defenderse, y también a callar. Son, por lo tanto, precisamente lo contrario: han perseguido, han aniquilado y han sometido durante más de dos mil años a los europeos y a otros no europeos con una moral de esclavos que te martiriza “piadosamente”, que te tortura psicológicamente, haciéndote sentir constantemente culpable, pecador y sórdidamente carnal, demonizando los placeres derivados del cuerpo, de la belleza, etc.

Pero si algo he de agradecer al catolicismo, la forma más apacible de cristianismo, es lo que con ella ha perdurado de paganismo, pero de paganismo politeísta y grecorromano. Es la forma en la que pudo subsistir una fe del desierto en nuestros campos europeos. El catolicismo es en cierto modo, paradójicamente, una fe que ha sucumbido a lo pecaminoso, a “la vista”, pues es una fe que te angustia por los deleites sensuales pero que a la vez te abruma con tanta belleza exuberante de catedral, de capilla, de objetos sagrados, incluso, dicen, con poderes... Es una contradicción de la fe católica. Sin embargo, los ateos y laicos se manifiestan como auténticos judeocristianos primitivos, es decir, odiando las imágenes, las banderas, los símbolos, como verdaderos iconoclastas, como verdaderos sacerdotes invertidos, sacerdotes de esta nueva modernidad, que de moderna no tiene nada, sino más bien de venida de lo protocristiano mediooriental, o de lo paleocristiano, es decir, de lo más soez, sólo que sin crucifijo. O siendo más irónico, estos laicos y ateos parecen protestantes invertidos encolerizados llenos de odio visceral contra el catolicismo.

Pero no piensen que generalizo, no es mi intención. Generalizar es un recurso del discurso. Toda generalización está sujeta a matizaciones, ¡siempre! Una generalización es siempre lícita cuando una cosa se da en la mayoría de individuos de un colectivo o en un porcentaje considerable. Y créanme, laicos y católicos conozco a mansalva, y la intolerancia se da en ambos. Eso sí, hay muchos que sí son tolerantes, en la medida en que muchos lo pueden ser, pues considero que todo no se puede tolerar y que ser plenamente tolerante es ser un estúpido como mucho, o un hipócrita como mínimo. Un laico de verdad no se habría preocupado tanto por la venida del papa, sin duda, y si se preocupara sería tan militante que protestaría diariamente por el asentamiento de mezquitas. Sin embargo, a mi parecer, un laico habría obviado la venida del papa y habría hecho su vida normal, sin sobresaltos. Por lo cual, he de decir que aquellos que se encararon con jóvenes católicos eran unos farsantes, unos farsantes que con una careta de laicismo excretaban su más mísero odio, cual puramente cristianos, si es que no son lo mismo o casi lo mismo. No obstante, si de algo ha de acusarse al catolicismo, es de excesiva tolerancia con su competencia monoteísta, especialmente con el islam, siendo el catolicismo una ventaja para que los de la media luna se asienten en nuestra tierra en lugar de un muro de contención y de resistencia.

Y bien, esos laicos y ateos han sufrido cargas policiales y los medios se han apresurado en mostrar dichas cargas, promoviendo la psicología del victimismo. En algunas pancartas se podía leer: SOMOS ATEOS, NO QUEREMOS HOSTIAS. Pues qué quiere que les diga, estos ateos, pergueñación siniestra del monoteísmo en general –del catolicismo en particular si hablamos de España-, si desean que les metan de hostias, pues desean ser reprimidos, desean ser mártires de su causa, pues su causa es también religiosa, aunque en un sentido difícil de entender para muchos. Lo diré claro: la negación de algo no es la negación de ese algo, sino su afirmación. Estos ateos y laicos, quienes se llaman laicos por ateos y ateos por laicos, siendo dos cosas distintas -que bien pueden conjugarse-, desean su propia victimización, desean ser vistos como pobrecitos, pues su moral es la misma moral de esclavos que la de sus paridores abrahámicos. Abraham, abuelo de los ateos y laicos.

Para concluir, quisiera reflexionar sobre la imposibilidad de una tolerancia total. No es posible. Quien diga que es tolerante miente. Lo puede ser hasta cierto punto, pero nadie personifica la tolerancia. Y créanme, la tolerancia, ya sea bajo su mayor expresión, como bajo su mínima expresión, es perniciosa. Lo es porque tan perjudicial es dejar hacer todo como dejar hacer nada. La tolerancia sólo es posible, y sólo hasta cierto punto, en sociedades homogéneas, en sociedades ajenas al mundialismo, al internacionalismo, a la bastardización... En un mundo que vive bajo lógicas hegelianas es totalmente imposible.■

10 comentarios:

  1. Todo eso de la tolerancia y la libertad de expresión, cuando son banderas en manos "progres", no dejan de ser más que bonitas palabras que en realidad no significan nada ("yo defiendo la libertad de expresión y respeto todas las ideas y creencias, pero el que sea católico y no sea de izquierdas es un fascista retrógrado al que no hay que dejar expresarse por intolerante").
    La hipocresía del Sistema, la gran mentira de nuestra era.

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  2. Claro, la tolerancia forma parte de un modo socialmente deseable de presentarse al público. Pero, ¿cómo van a ser tolerantes los asustaviejas?

    Los asustaviejas de las manifestaciones "laicas" son, con distinto grado de elaboración doctrinal y de conciencia, marxistas. Un marxista, en términos religiosos, es un cristiano invertido. Pero no un cristiano invertido "romano", civilizado, sino un cristiano invertido rabioso, resentido, una especie de aquellos primeros cristianos que asesinaron a Hypatia y a tantos otros de nuestros filósofos.

    Como ya dije en otro sitio, la estupidez supina de estos manifestantes "laicos", asustaviejas al fin y al cabo, les ahorra el disgusto de reconocerse como la inversión exacta y afirmativa en la negación, de aquello que tanto odian. ¡Qué discurso tan evangélico sostienen los laicos asustaviejas! ¿Habéis reparado en ello?

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  3. La verdad es que estos “ateos” no son más que pobres neuróticos resentidos – por alguna causa –, que no han logrado olvidarse aún ni de Cristo, ni del catolicismo, ni de los curas..., como si ellos con su actitud patética no estuvieran ejerciendo de curas. Para mi la actitud de estos progres es una simple anécdota, ridícula además, un juego de niños que quieren ser centro de acontecimientos.

    Ese ha sido siempre el problema del hombre, el no haber sabido desembarazarse de las CREENCIAS, de los grandes absolutos, el haber fundado su causa en causas ajenas, el querer ser representantes de algo...¿No fue precisamente Nietzsche el que hablaba de superar a este tipo de hombrecillos siempre rampantes por una creencia, por una seguridad fundada en algo extraño?. Y con ello, superar al hombre conocido hasta entonces.

    Esos ateos indignados bajaron, en su momento, de los altares al Dios cristiano para poner en su lugar a los arrogantes nuevos dioses que se les ofrecían: democracia, partidos, euros, Europa. Y lo aceptaron sin rechistar, convencidos de las ganancias de la transacción. ¡No son más que ridículos filisteos, payasos de la transacción!.

    Y de tolerancia hablaremos cuando nos llegue la chochez.

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  4. Gracias DAORINO, muy buén artículo. Sabes yo pienso, lo siguiente. La "tolerancia" para mi es un medio de evación, por que sostengo esto, porque en la vida se práctica el común ritual de la "tolerancia" y esto pasa por una causa, la "tolerancia" se evade de la comprencion, o sea, si yo comprendo no necesito tolerar nada, la comprención es, dejar de ser yo, (dejar mi yoismo)para ponerme en el lugar del otro, y brinarle asi herramientas para que trabaje en su subjetividad, y si yo comprendo, no necesito tolerar nada.
    Por eso es un medio de evación, porque como tolerar es más facil, que comprender, en este mundo egoísta esta lleno de tolerantes.
    Gracias.
    Pablo Gómez

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  5. Roberto Alles Verdeja30 de agosto de 2011, 0:12

    La tolerancia es la virtud de los indiferentes.Soy respetuoso y no tolerante.Un saludo,Daorino.

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  6. Soldado:

    Los progres no son tolerantes por mucho que se abanderen de ella. El que es tolerante no lo es ya de hecho por considerarse como tal. Se posiciona y por ello dice qué es tolerancia y qué no, quién es tolerante y quién no. Ser tolerante consiste simplemente en someter el mundo a una moral concreta. Todo es tolerable hasta que esa moral no es quebrantada. LA TOLERANCIA DE HOY ES UN DOGMA DE LA MODERNIDAD QUE NO TIENE NADA QUE VER CON UNA VERDADERA TOLERANCIA. Hoy tolerancia es consentir que todo aquello que no sea "lo natural", lo lógico, lo normal, se instaure como algo normal, natural y lógico.

    Hoy he estado viendo un documental de un hombre que dio a luz de forma "natural". Nos venden eso como algo normal, califican a la sociedad como retrógrada e INTOLERANTE. Ese hombre es un desviado, ¿nadie se da cuenta?

    Ser tolerante sólo es posible hasta cierto punto, yo no me planteo si lo soy o si no lo soy, eso me da igual, yo sé lo que debo y lo que no debo tolerar, lo que debo y lo que no debo respetar.

    Ahora somos nosotros los librepensadores los intolerantes: intolerantes absolutos, porque los progres sólo matizan cuando les interesa. Si les hablas mal de los negros te dicen automáticamente que generalizas pero si te hablan del racismo te generalizan que existe un clima que propicia tal y ojito con replicar; un clima que sólo ven ellos los progres, pues les interesa. Tales calificaciones de intolerantes no nos debería importar a nosotros, o no debiera. En nuestro orgullo ha de petrificarse que seres con un espíritu tan arrojado a la podredumbre no nos amen.


    A León Riente:

    Los asustaviejas no son tolerantes, son abusones, muy valientes con cuatro viejas y unos escuchimizados, pero ¿por qué no van a una mezquita a protestar? ¿Por qué no se suman a las marchas contra la construcción de mezquitas? Porque los que dicen qué y qué no es tolerable dicen que el ISLAM se debe respetar y los austaviejas, que son el sistema, obedecen.

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  7. A Roman:

    Qué bellas palabras, Roman, me encanta tu prosa.

    Los ateos de hoy son las mismas hordas de esclavos que acabaron con Hypatia y lo bello en aquellos lares... Lo que hoy pasa no es otra cosa que una competencia entre esclavos: católicos contra ateos. Su disputa es casi un malentendido, otros dicen que sí, otros que no, que no o que si existe Dios, digo... Pero la misma moral, la misma supuesta superioridad moral que quieren destilar, dogmas parecidos, predicadores, fanáticos...

    Esos ateos indignados bajaron, en su momento, de los altares al Dios cristiano para poner en su lugar a los arrogantes nuevos dioses que se les ofrecían: democracia, partidos, euros, Europa. Y lo aceptaron sin rechistar, convencidos de las ganancias de la transacción. ¡No son más que ridículos filisteos, payasos de la transacción!.

    ¡Brillante!, no se podría decir mejor.


    Roberto Alles Verdeja:

    Saludos, Roberto. Muy sabias palabras, estoy muy deacuerdo.


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    Hasta pronto a todos.

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  8. Muy buen artículo Daorino, no puedo ocultar que en mi cara surgiese una sonrisa de oreja a oreja viendo videos en las notícias de antidisturbios dando un poco de caña con la porra a esos laicos-progres apestosos, aun así hecho de menos que los católicos no hiciesen nada, en ese aspecto deberían aprender de los moros y ser más violentos y defender lo que es suyo. Con tanto meapila suelto no se llega a ningún sitio.

    Por cierto, podrías decirme de que libro es la cita de Nietzsche que has puesto en el blog? Es buenísima.

    Un saludo

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  9. La cita se encuentra en el Tratado Primero de Genealogía de la Moral, un libro de obligada lectura.

    https://docs.google.com/Doc?docid=0ASuqCRVDEylvZGZqcW13Y3NfODFkamg5Zmdjdg&hl=es&pli=1

    En cuanto al comentario, bien, si tú sentiste placer, imagínate ellos. Como digo en el artículo, estos laicos y ateos, falsos laicos y ateos, todo sea dicho, desde la perspectiva ateísta de Onfray, desean el martirio tanto como un cura onanista el flagelo.

    Gracias.

    Saludos.

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  10. Ahora he cambiado la cita por una de Évola, jeje...

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