21 de octubre de 2011

PENSAMIENTOS Y REALIDADES PARADÓJICAS

La libertad no es algo con lo que se nace, no es un derecho natural, ni siquiera está al alcance de cualquiera. Es un algo a conquistar, es un acto de voluntad.■

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Muchos españoles están a favor de la inmigración, y supongo que es algo lícito en aquellos que viven sumidos en un auténtico desconocimiento de la realidad social, en aquellos que han creído ingenuamente sin oponer resistencia crítica o en aquellos que conscientemente ven en tal tragedia un medio para lucrarse... ¡o simplemente les gusta!

La inmigración es una tragedia, pues supongo que en realidad nadie quiere dejar su tierra, ¿o sí? Pensemos bien esta vez porque conviene al discurso. Es una tragedia porque se supone que todo inmigrante es forzado a trasladarse por una situación insostenible en su país de origen. Y vienen a trabajar, y además con la conciencia de beneficiar a aquellos del país que les recibe, como si no vinieran a lucrarse. Pobres inmigrantes, son personas muy generosas. Pues claro, es normal que con estas premisas el biempensante esté a favor de la inmigración, pues piensa que le beneficia, que le enriquece... el bolsillo, incluso lo piensa ahora en plena crisis. ¿Veis la perversidad del inmigracionista? Se pone un manto de tolerancia y es un explotador de mano de obra barata, celebra la inmigración, está a favor de ella... ¡porque le beneficia!, ¡le importa bien poco la tragedia del inmigrante, la tragedia que hipócritamente todo inmigracionista denuncia para poder dejar entrar a más mano de obra barata y poder seguir con su industria de la esclavitud! Ahora bien, esto es paradójico, pues pensar que la inmigración beneficia es todo un logro. Bajo sospecha quedan todos aquellos que se sienten beneficiados por la explotación de esta industria de la inmigración, pues por algo será que se benefician.

No nos engañemos, estar a favor de la inmigración es equiparable a estarlo con el hambre en África o con el ahorcamiento de homosexuales y la persecución de cristianos en el mundo islámico. ¿Cuándo vamos a denunciar la perversa mentalidad del inmigracionista, ese nuevo "azotador de negros" de la modernidad?■

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El progre dice que quiere inmigrantes para que hagan los trabajos que los españoles no quieren hacer. ¿Será mentiroso? ¿Cuántos jornaleros españoles se han ido a Francia este mismo año? Vaya, resulta que el progre es un vago, lo que en realidad sucede es que él no quiere trabajar y quiere que se lo haga todo otro, el negrito o el indio, el morito o el chinito. ¿Quién es aquí el racista en el sentido de la palabra que ellos mismos le dan? El inmigracionista como esclavista, como traficante de carne humana, como señor de hombres. Menuda paradoja. Yo asemejo al inmigracionista al proxeneta que trae chicas de Sudamérica. Piénsenlo, todo el mundo asume que el segundo es un indeseable, ¿por qué no el primero?■

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No debemos sentirnos culpables los europeos y eurodescendientes de ser lo que somos, de vivir bien, aunque cada vez peor, por haber conseguido nuestros logros sociales, por descender de aquellos que lograron tales derechos. Si nuestro espíritu es más elevado, si somos más luchadores y nuestra voluntad es de mayor vigorosidad, ¿qué culpa tenemos nosotros de descender de hombres formidables? Sea nuestra línea de sangre un orgullo. Nefasto es el europeo que reniega de todo esto, que se siente culpable porque otros no tienen un espíritu tan elevado y viven peor. Si se sienten mal por ello es porque asumen que son superiores, porque miran desde arriba: su orgullo y su prepotencia radican en su pose de de pseudohumildad y creerse con una moral superior. No hagáis caso a aquel que se siente mal por su condición si os llama racista o supremacista, él es lo mismo o más sólo que tú te sientes orgulloso y al otro le escuece.■

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Aquel quien desea la soledad, aquel que va a la soledad como una huida hacia delante, ha superado al hombre y su propia naturaleza gregaria.■

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Nací el año 1981, durante los inicios de la orgia memocrática. Ya había ocurrido el intento golpista. Luego me educó la logse y me enseñaron a distinguir entre el fascista y el demócrata. Básicamente facha era todo lo que había antes desde el inicio de los tiempos hasta no hacía mucho... "desde hace poco el pueblo es libre", me dijeron. Pero hay más. Los docentes me explicaron que fascistas son todos aquellos que no desean la libertad de expresión, es decir, no se trataba de gente que no te dejara decir cosas, sino que te decían lo que se debía o no decir. También son aquellos o eran aquellos que persiguen o perseguían a los de pensamiento diferente, además de ser aquellos que defienden a los ricachones. Y es que todos los fachas son ricachones, me dijeron, todos son capitalistas y están en contra del trabajador. Sin embargo, los demócratas son gente humilde, es decir, gente que no hace ostentación de riqueza, gente generosa y que mira por el pueblo. Son también luchadores por la libertad y radicalmente tolerantes. Los demócratas son buenos, los fachas son malos. Pues bien, en este mundo tan extraño que me ha tocado vivir aún no he conocido a un demócrata, y si los hay, o son minoritarios, o son perseguidos o... ¡paradoja!, les llaman fachas.■

6 comentarios:

  1. Y si no les vale la excusa de los trabajos "que los españoles no quieren" utilizan la de que "pagan las pensiones de nuestros abuelos".
    El caso es que el trabajador inmigrante siempre es un tipo honrado y una bellísima persona y el español o europeo es un explotador egoísta y culpable de la situación del Tercer Mundo.

    PD: ¿a qué al final, según su dialéctica, nosotros vamos a ser "demócratas"?.

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  2. Cada vez que un progre me insulta me lo tomo como si se estuviera confesando. Es decir, no habla de mí, sino de él, jajaja...

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  3. Muy bueno. Poco se puede añadir a esto.

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  4. Me ha gustado el artículo. Quería hacer alguna observación sobre el punto fundamental del sentimiento de culpa por tener cualidades que diferencien o por ser lo que somos y distintos o mejores que otros. Según nuestros criterios naturalmente, pero cada cual vive necesariamente con sus criterios.

    Este sentimiento de culpa es el veneno con el cual se quiere corromper y anular toda aspiración superior y toda vocación a dar lo mejor de sí, tanto a nivel de individuo como de pueblo. Es el veneno y la enfermedad que nos inocula quien tiene como ideal la mediocridad, la igualdad y la negación de la vida, quien odia lo que es superior a él y desea destruirlo en los demás.

    Nosotros europeos somos particularmente vulnerables a este veneno por dos motivos.

    El primero es que lamentablemente el cristianismo pone mucho acento en el pecado y en la culpa,lo cual nos predispone de alguna manera a ello y facilita las cosas a los manipuladores que sepan cómo explotar esta debilidad. Notar esto no significa ser anticristiano sino ver una realidad. Un cristiano convencido podría estar de acuerdo en este punto.

    El segundo es la ideología igualitaria hoy dominante, que en cuanto considera un valor la igualdad en la mediocridad (jamás existirá otra) debe inyectar el sentimiento de culpa en los mejores y hacerles de alguna manera pagar un tributo por ser mejores, en forma de adhesión al moralismo del sistema y renuncia a una verdadera acción libre, volitiva, rompedora como sería su misión natural.

    Me he puesto pesado así que lo dejo ya. Saludos del Oso.

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  5. De pesado nada, Oso, escribe lo que quieras que aquí lo degustamos con placer.

    Un apunte. El igualitarismo tiene su origen en el cristianismo. Lo que hoy vivimos es una herejía del cristianismo.

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  6. Cuánta razón en la coletilla del texto, aunque yo nací en el 81 e hice BUP y COU! jeje
    El marxismo cultural provoca esta dictadura ideológica por la cual ni tú ni yo nos podemos expresar sin que nos apalee la sociedad.
    En algo no estoy de acuerdo, el Europeo occidental, no es "más inteligente" que otras razas del planeta y por eso tenemos hombres formidables, sino que hemos evolucionado en otras condiciones que nos han llevado a esos formidables hombres. Y como tú dices no hay que avergonzarse. Pero la capacidad humana es por lo general pareja sin importar las razas, lo que influye es las condiciones... climáticas, geológicas y la cultura propia de las circustancias.
    Te recomiendo un gran libro: Armas, gérmenes y acero, de Jared Diamond. Es una historia sobre la evolución del hombre y las civilizaciones, explica por qué fuimos nosotros los que llegamos a América y no los indígenas americanos los que nos conquistaron. Además de explicar muchas otras cosas interesantes y que la gente inculta y aborregada por el "progresismo" de los días que vivimos debería saber.
    Saludos!

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