1 de junio de 2012

PARA LA LUCHA NACIONAL, EDUCACIÓN PARA LA LUCHA

VIOLENCIA Y REVOLUCIÓN


«En las escuelas de un Estado nacional habrá de dedicarse más tiempo al ejercicio corporal. No deberá transcurrir un solo día sin que un muchacho no consagre al menos una hora al adiestramiento físico, así de mañana como de tarde, en forma de juegos y de gimnasia. Hay un deporte en particular que no se ha de excluir de ninguna manera: el boxeo. Apenas si es posible creer lo falsas que son las ideas imperantes sobre éste entre las personas «educadas». Suponen tales personas que es natural y honroso para un joven aprender esgrima y batirse en duelo, pero mirar como una grosería el boxeo. ¿Por qué? No existe deporte alguno que estimule tanto como éste el espíritu de ataque; requiere una decisión rápida como el relámpago y templa y agiliza el cuerpo. Y el hecho de que dos jóvenes resuelvan sus disputas trenzándose a puñetazos, no es en modo alguno más grosero que sí lo hicieran empleando al efecto una pulida hoja de acero».

Adolf Hitler, MI LUCHA (Mein Kampf: discurso desde el delirio). Colección «Ave Fénix Histórica» nº16, Barcelona, año 2003. Pág. 142. Traducción de Sandra Schenker.



El fragmento que habéis podido leer al principio es uno de los muchos que me llamaron la atención del libro de Adolfo. Dicen que es un libro aburrido, espeso, pero a mí me divirtió bastante. Léanse "El Capital" de Marx, o hagan el intento, y se adentrarán de lleno en un lugar farragoso, árido y aburrido. Las comparaciones son odiosas, lo sé, y no crean que hago este cotejo y esta crítica a la obra cumbre de Marx por pura animadversión al marxismo y a sus hijos ideológicos, ya que cualquier comunista o socialista marxista con la suficiente objetividad dirá que ese libro es como he dicho: farragoso, árido y aburrido. Sin embargo, el libro de Adolfo es más entretenido. No es que sea una novela de Charles Dickens, pero desde luego se puede leer, se puede leer sin caer en el hastío más absoluto o en el sueño más apacible... o desapacible. No me dan sueño sin embargo muchos libros anarquistas. Recuerdo la lectura hace unos años de 'La Conquista del Pan', del ruso Piotr Kropotkin, que me gustó mucho, o de alguna de Proudhom. Pero ahí quedó la cosa, "me gustó", y punto. Recuerdo que en aquellos años era comunista y había hecho "amistades" con muchos anarquistas: anarquistas que no tenían nada que ver con el anarquismo en realidad, que de anarquismo poco habían leído y que lo eran porque ellos me lo decían y porque se distinguían por sus ropajes de tribu urbana. En aquella época me parecía increíble ver cómo los anarquistas de izquierdas (porque eran de izquierdas, y anarquistas los hay de muchos tipos) odian a muerte a los comunistas. En fin, la historia del anarquismo en España está ahí, así como la historia compartida entre el anarquismo y el marxismo, en la que animo que indaguen y observarán que esa disputa y odio viene de muy lejos; y claro, como esas disputas se van transmitiendo de generación en generación, pues...

Disculpen esta digresión. Empecé con la intención de hablar de una cosa y acabé hablando de otra.

En los colegios no se enseña ningún tipo de disciplina. No se enseña porque primeramente los no comprometidos socialmente son los de arriba, que animan esta situación de decadencia. Los propios docentes, además, no están motivados en muchos casos y no pueden ejercer ninguna autoridad: su labor no puede apenas realizarse (quizá piensen que exagero, pero conozco muchos testimonios personales y no es difícil encontrar noticias que respalden mi argumento). No hablo de volver a la vara y a la mano abierta, sino a volver al respeto por la persona que debe ejercer una autoridad. Y es que a los niños y adolescentes cuando, como a los anarquistas que nunca han leído nada sobre anarquismo, les entra por una oreja la palabra autoridad se ponen como locos, como hienas, y empiezan a llamar a todo el mundo fascista, hasta a la profesora marxista-leninista. Si no hay orden allí donde reina el caos, si un hombre por sí mismo no es capaz de ordenarse, es necesaria una disciplina, una autoridad y a la postre un liderazgo. 

Una buena forma de educar a los jóvenes y a los no tan jóvenes es en la lucha. El entrenamiento duro, los deportes de contacto... fortalecen el espíritu. Un espíritu fuerte darán al individuo, si su voluntad le deja, si con su voluntad es capaz, una mentalidad y una forma física acordes con su espíritu. Y esto debería inculcarse en los colegios, en los institutos, etc. Porque la lucha educa. Y también habría que fomentar el ajedrez, como elemento puro de lucha intelectual, de escenificación de la guerra en un tablero. Porque el guerrero debe ser un buen estratega además de utilizar como un dios sus puños. Una lucha sin cabeza no es propia de un hombre, sino de una alimaña.

Quizá a muchos le parezca violento. Y claro, lo es... ¡lo soy! Pero la violencia y un buen puño han hecho más cosas buenas... y bellas por el mundo que cuatro palabras e ideas melosas que han postrado al individuo en la pusilanimidad, en el hastío, en el burdo pacifismo (que no consiste en buscar la paz, lo cual sería lícito, sino en dejar que te peguen), etc.

Y no se lleven las manos a la cabeza, no se trata de ir por la calle como un matón, no se trata de abusar de nadie, no se trata de dar rienda suelta a la violencia gratuita. Es todo lo contrario, es autodisciplinarse, es ser más fuerte, es tener más control, y todo eso se consigue a voluntad, cultivando el arte de luchar, la lucha física e intelectual. Y la mente intelectual primero, el puño después... porque cuando ya no se puede razonar 'con el otro' hay que golpear.

Y tal como están las cosas es el turno de cualquier cosa menos de hablar. Recortes, prebendas a la banca, paro al alza, etc. Una sociedad bien instruida, bien cultivada y sana, no habría votado lo que votó en las últimas elecciones. ¡Es que no habría dado tiempo a ello! Un pueblo sano no querría votar, sino tener soberanía; un pueblo fuerte no querría libertad, es decir, que se la dieran, sino conquistarla. Sobre todo, un pueblo maduro, un pueblo que ha recibido tales golpes de sus políticos, banqueros, sindicatos... no aguantaría tanto sin hacer nada al respecto. ¿Y aún queréis hablar? ¿Aún no os queréis defender?.■

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7 comentarios:

  1. Pues lo que son las cosas, yo todavía recuerdo a un ex profesor mío, superprogre y que supuestamente había estudiado Historia, decir que el actual sistema educativo era de corte autoritario y que eso no se comprendía en un sistema democrático... En fin, que parece de chiste pero lo que cuento es real.

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  2. Si yo hubiera seleccionado este texto lo hubiera dedicado de esta forma:

    "A Daorino, un hombre que no necesita leer este fragmento del Mein Kampf".

    Magnífica esa paráfrasis culta que introduces del Zaratustra:

    La guerra y el valor han hecho más cosas grandes que el amor al prójimo.

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  3. ¡Buen artículo, Daorino!

    A mí me encanta el boxeo y las artes marciales. Si no hubiera tenido una serie de lesiones, ahora sería instructor de taekwondo tradicional.

    El MMA no me gusta tanto. En concreto no me gusta cuando la lucha se queda en el suelo o cuando uno le patea la cabeza a otro que está en el suelo. Es muy real, no lo dudo, pero, en mi opinión, se sale de "lo artístico".


    Soldado Vikingo, intuyo que lo que comentas no está relacionado con lo que voy a decir, pero el sistema de enseñanza actual, para mí, podría ser "autoritario" en el sentido de "el conocimiento que ofrece", que se hace a modo de Dogma incuestionable.

    No se dice: "hemos llegado a tales conclusiones con tales herramientas, confiamos que alguno de ustedes conseguirá dar con nuevas vías de investigación y desarrollo". Se dice: "esto es así y no hay más que hablar; y el que no se lo aprenda, de memoria, ni tendrá su título ni gozará de credibilidad alguna".


    ¡Un Saludo!

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  4. A Soldado Vikingo:

    jajajaja... yo pienso que el sistema democrático actual es una tiranía más. Igual tu profesor era y seguirá siendo progre pero ha dicho algo "acertado". Pues un sistema educativo que obliga a la mediocridad y fomenta el analfabetismo funcional no es otra cosa que un modelo autoritario, el modo que tiene el sistema (sistema que no son los partidos políticos, sino lo que hay detrás) para garantizar su existencia, su poder y su autoridad. Todo sistema es autoritario, y el que diga lo contrario también lo es.

    A León Riente:

    Muchas gracias León Riente.

    No se te escapa ni una por cierto, pensaba en Nietzsche cuando escribí esas palabras, jejeje...

    A Manué:

    Muchísimas gracias, Manué, me alegro de leerte de nuevo por aquí.

    Vaya, con que sabes taekwondo. Qué lástima lo de tu lesión. ¿Tan aparatosa fue?

    Pues a mí me encantan las MMA, o AMM. Mejor AMM, por ser en castellano. La lucha en el suelo es fundamental. Hay muchos luchadores que saben jiu jitsu (especialmente el brasileño), el judo o sambo, donde el derribo y la lucha en el suelo son importantes. Se han realizado sumisiones increíbles en ese deporte.

    Quiero resaltar que las AMM no son un arte, sino un deporte.

    Hasta pronto.

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  5. Quiero matizar esta afirmación: "sistema que no son los partidos políticos, sino lo que hay detrás".

    Lo que quiero decir en realidad es que siendo los partidos parte del sistema, elemento estructural del mismo, no son los que ejercen un control o poder crítico, o no todo el que uno espera de tales formaciones, elegidas en España "soberabamente". Y en este saco se incluye el ejecutivo generado de los resultados "soberanos".

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  6. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  7. Los pacíficos y democráticos atenienses es que no consiguieron trascender mas que sus homólogos catetos espartanos monárquicos y sus élites guerreras¿?

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