27 de septiembre de 2012

25 DE SEPTIEMBRE DE 2012


Impregnémonos del espíritu de Lukanikos. Ladremos, caguemos y meemos en las fuerzas opresoras del estado de ocupación democrático-liberal de la oligárquía que nos gobierna.



 LOS INDIGNANOS


El 25 S fue convocado por los de siempre para rodear el congreso y exigir la dimisión del gobierno. El congreso estaba vacío. Un acto así no se debe convocar, debe organizarse y surgir bajo la dirigencia de una minoría revolucionaria, que la masa ha de seguir. Porque eso es todo ese enjambre de personas, una masa, una masa caótica que se rige por unos valores nacidos del sistema, dirigidas por unas organizaciones que no quieren asumir el liderazgo: lo cual hace sospechar. Así que lo primero que destaca de este movimiento ciudadano, no es su catadura moral, sino su nula organización, una organización que si de existir esperan que surja de la espontaneidad bajo la legitimización supuesta que te da la condición de oprimido. Y eso no es una legitimación, ya que lo único que puede darte tal cosa es una respuesta contundente, violenta, demoledora: la política se basa en una relación de fuerzas.

Lo segundo que destaca de este movimiento es que su moral (ellos son malos, nosotros somos buenos) surge de la comparación del gobierno actual con la época franquista. Siempre escuchamos gritos de "dictadura" y demás. A la izquierda le gusta recrearse e imaginarse que vive en la época de "los grises". Ellos mismos se crean de forma imaginaria una realidad objetiva para que sus argumentos y esquemas mentales tengan un sentido. La izquierda tiene una salud mental dudosa, que alcanza la patología. Llaman dictadura y franquismo y a un gobierno elegido por mayoría que acepta y defiende las estructuras democráticas y la constitución del 78. No se dan cuenta de que la represión es democrática, no de carácter franquista, y sí, puede ser dictatorial, pues eso es toda forma de gobierno -algo que dicta normas, leyes, reformas...-. La represión forma parte de los mecanismos de defensa de la democracia, de todo estado democrático. La democracia no es ese ensueño utópico que nos han enseñado en el colegio ni esa mentira que han colado sobre la democracia en Grecia, cuna de nuestra civilización.

Su ética es universalista e internacionalista, y realmente no sé a qué pueblo se refieren cuando hablan de "el pueblo unido jamás será vencido", cuando no ondean ni una bandera española: ¿se referirán a la humanidad? Eso no es un pueblo. Y entre sus miembros se concentran feministas, comunistas, socialistas de izquierda, etc., los cuales, muchos de ellos, trabajan contra España, como los políticos, o muchos de los políticos: por eso nunca les he apoyado, por eso me echan atrás, pues realmente no son antisistema. Ellos no quieren nada que el estado no promueva, simplemente quieren ese bienestar que se les ha negado, y por ello protestan. ¿Acaso protestaron cuando las cosas iban bien, cuando las vacas eran gordas? Los acontecimientos demuestran que no, sólo la guerra de Irak hizo que la masa protestara. Pero el capitalismo es un mal de siempre, ¿por qué se manifiestan ahora en masa contra ella? Esto deja claro que en España no hay en sí un espíritu revolucionario y que este surge en forma de necesidad, pero no como revolucionario, sino como el del niño que empieza a llorar y patalear porque tiene hambre o le niegan un juguete. El que es revolucionario protesta siempre y actúa bajo la praxis revolucionaria.

Los indignados necesitan de la violencia para justificar su pacifismo. En las inmediaciones al congreso se ven a una serie de encapuchados, radicales -parecen anarquistas, aunque algunos piensan en la policía (a quienes echan la culpa de todo)- que provocan a la policía con unas banderas con las que pretendían golpear. Se produce una carga, a mi parecer justificada. Otra de las cargas sucede cuando una masa de ciudadanos invade el espacio vital de la policía, sobrepasando el cerco rededor del congreso. La policía carga, de forma justificada también. Excepto en el caso de los radicales, que revientan la protesta en contra de algunos ciudadanos de bien que intentaban disuadirles de que desistieran de su actitud, la otra fue una clara intención de la masa de provocar a las fuerzas del estado. Así pues, veo en muchos indignados la necesidad de ser golpeados, de provocar para ser golpeados, para recrear en su esquema mental acontecimientos del pasado, para hacer del "franquismo" un acontecimiento del presente y llegar al éxtasis del hombre oprimido, con toda la superioridad moral que todo ello conlleva.

Quiero aclarar que no defiendo a la policía, pero he de reconocer que el trabajo fue bueno en sus cargas en las inmediaciones del congreso, aunque debería ver todos los vídeos para hacerme una idea de todos sus movimientos y hacer un juicio justo. Incido en que no defiendo a la policía, no veo nada de malo en enfrentarse a ella, al contrario, es una obligación movilizarse contra ella, como elemento represor que es, utilizado por el estado contra el ciudadano. No olvidemos que estamos ante un gobierno de ocupación, hoy más que nunca no soberano, gobernado desde Bruselas y organismos internacionales, traficantes de la bolsa y otros maleantes de chaqueta y corbata.


LA POLICÍA

La policía no son víctimas de nada, simplemente hacen su trabajo. Eligieron ese trabajo, estudiaron y se ejercitaron para dicha labor. Muchos lo hicieron por dinero, otros por vocación. Muchos creen que lo hacen para servir al ciudadano, y muchos se dan cuenta, una vez dentro, que no es así, que casi pierden la condición de persona, siendo un mero medio para los fines de unos que aveces van contra ellos mismos: recortan su sueldo, lo congelan, les quitan paga extra, etc. Muchos no tienen más remedio que ir contra sus convicciones y hacer ejercicio de su sentido del deber. No creo que para un policía sea del agrado pegar a su pueblo: ellos sólo reciben órdenes. Pero este ejercicio de empatía que hago y que hacen muchos no debe nublarnos, pues nosotros debemos ser también consecuentes con nuestro deber y LUCHAR. La policía puede revelarse contra el estado, también la Guardía Cívil y otros órganos militares. No veamos a la policía como opresora siempre, aunque hoy lo sea: ellos son un medio del estado, y debemos tener la idea de quien pega es el estado, no el policía.

La policía es un órgano del estado cuya labor es controlar a la ciudadanía y defender los intereses del estado y la clase política del momento. La democracia liberal y parlamentaria es posible gracias al estado policial que siempre ha existido. La democracia es hoy una tiranía más, y juega a su favor con una masa que se deja tiranizar: por ello vota y elige a sus gobernantes, aunque en realidad no elijan nada, pues todos al final sirven al mismo amo.

El 25S dejó bajo relieve una policía desbordada. Su actuación en los andenes de Atocha, en Neptuno y otros sitios dejaron en evidencia el modo de operar de las fuerzas del estado. Detenciones sin sentido, golpes a personas que se manifestaban pacíficamente o que no tenían nada que ver con la manifestación (meros usuarios del tren), nerviosismo y caos. La policía recibió golpes de adoquines, algunos fueron revoleados por el suelo y se salvaron por muy poco de un linchamiento. Es difícil saber si esto fue respuesta a la desmesurada actuación policial o por algunos grupos de manifestantes.

Había policías infiltrados. Siempre los hay, no es ningún secreto. Se mezclan entre la muchedumbre, a veces provocan o incitan ciertos acontecimientos para reventar manifestaciones. Pero es absurdo afirmar que todo lo que sucedió ayer fue por culpa de la policía o provocado por ellos. Yo no me creo eso de que detrás del encapuchado se encuentra el policía.


Recibieron lo suyo, menos de lo que se merecen, por no servir al pueblo.


LOS POLÍTICOS

Pocos fueron los que se atrevieron a ir al congreso. Si algo caracteriza a la clase política es su aburguesamiento, y como consecuencia de ello, su cobardía. Mientras tanto, Rajoy en el extranjero fumándose un puro, elogiando a aquellos que no salieron a la calle y a sus fuerzas de seguridad, que defienden sus intereses capitalistas. Un presidente que no da la cara es un presidente que no merece gobernar. No me refiero a que se enfrente a los que protestan, pero sí a que debería haber aguantado el chaparrón en España, en Madrid, sitiado en el congreso, sintiendo el acoso de las masas.

Los políticos del Partido Popular se han parapetado bajo la apariencia de demócratas buenos, que velan por la Constitución. Y lo son realmente, lo que debería hacer pensar a la masa. Tildan de golpistas a los manifestantes, y lo terrible de todo es que no lo fueran realmente.

La clase política de este país, centrándome en el gobierno, no entiende que han dado un golpe brutal al supuesto pueblo al que se deben. Ellos esperan obediencia y respeto a las instituciones democráticas por parte del ciudadano, además de su respectivo respeto y sumisión a las decisiones que toma el gobierno. La democracia te exige a ti obediencia y sumisión, el estado no quiere un pueblo soberano y combativo. Los políticos deben pagar por condenarnos a la pobreza, al paro, a un nivel de vida casi inferior o semejable al de nuestros padres y abuelos, que lidiaron lo suyo por conseguir el estado de bienestar.

Cospedal felicita a la Policía y cree que 25-S da una imagen irreal de España

Mientras tanto el PSOE ve excesiva la actuación policial el 25 S. El PSOE nos ofrece esta vez su cara más amable hacia el pueblo sacudido por las porras policiales: este partido tiene dos discursos. El PSOE ha demostrado saber hacer su papel. En el poder actúan de una forma, en la oposición de otra. Ahora animarán a las masas a minar y sabotear la legislatura de Rajoy, de la misma forma que hace IU. Mientras gobernaba la denominada izquierda en este país parecieron justificables la guerra contra Gadafi, las primaveras árabes, etc., NADIE SALIÓ A LA CALLE, incluso los sindicatos no se movilizaron hasta muy tarde y lo hicieron de manera teatral. El movimiento indignado surgió a finales de la legislatura de ZP, y no por pura casualidad, ni contra nadie en concreto, sino contra toda la clase política y por momentos parecía que echaban la culpa de todo al PP, que no gobernaba.

Rubalcaba defiende la actuación policial contra los indignados (5/08/2011)

La situación actual parece haber pillado por sorpresa a todos. Me refiero a la crisis. Pero muchos sabíamos que esto se avecinaba, aunque nadie hizo nada para evitarlo. Se prefirió despilfarrar, se prefirió una borrachera de riqueza ficticia y ser esclavos de la banca. Esto ha sido provocado por políticos irresponsables y un sistema económico injusto -también por los espabilados, el especulador de barrio y de poca monta-, por lo que no es descabellado pensar que todo esto obedezca a un plan, y esta vez sin miedo a ser tildado de conspiranoico. 


UNA RESPUESTA CONTUNDENTE

Nuestro futuro no está en juego. No puede estar en juego algo que no existe. La praxis revolucionaria exige un cambio de conciencia, de ética, de sacrificio. No es el momento de recibir golpes, sino de darlos. La masa debe entender que está en su mano si quiere o no horadar el tiempo hasta un punto en el que pueda divisarse algo de futuro.

El 25 de septiembre... en Madrid había una masa tal, una masa irritada sólo contenida por escrúpulos democráticos y pacifistas -a pesar de las excepciones-, que bien dirigida podría haber convertido Madrid en un polvorín, ocupar el congreso, y hacer lo que le pareciera. Podría haber generado tal revuelo que quizá habría hecho necesario la intervención del ejército o el uso de fuego real. Es hora de cambiar el chip, en toda revolución siempre se ha derramado sangre. Pero para ello hay que estar preparado. Los mineros nos dieron una muestra, o un ejemplo, o un camino a seguir, sobre cómo movilizarse:


Con sus propias armas, con sus propias tácticas y estrategias. Por el futuro hay que luchar, no queda otra alternativa. Otro ejemplo lo tenemos en nuestros compatriotas europeos de Grecia:

Allí se enfrentan sin miedo, sin escrúpulos.

Pero para esto hay que prepararse, organizarse y equiparse (vestirse y armarse) y asumir los riegos que eso puede conllevar: años de prisión, multas, una paliza, etc. Uno puede ir bien parapetado cubriéndose el cuerpo con diversas protecciones. Existen varios deportes como el rugby o el skate que ofrecen todo un arsenal de elementos de protección contra golpes de la policía y en tiendas de efectos militares pueden conseguirse interesantes elementos. Las armas bien pueden ser palos de golf, palos de béisbol y bastones, hasta bazokas caseros, cockteles molotov y otras maravillas de la guerrilla urbana moderna. En todo caso, todo esto lo conoce cualquiera, no digo nada nuevo.

Hay que enseñar los dientes, que vean a las fuerzas de represión del pueblo de una vez. Pero claro, de qué pueblo hablamos (yo hablo del español, sólo del español), y bajo qué ideales (yo hablo de patriotismo, familia, justicia social...), con qué fin (el poder, el poder como medio para hacer realidad los ideales y la gloria del pueblo español), etc.. Sin unos dirigentes revolucionarios que encarnen algo concreto la masa se pierde y actuará más en beneficio del estado opresor, que se ha asegurado ser guardián de las instituciones democráticas, que a favor de ellos mismos.■

2 comentarios:

  1. Certero y concienzudo análisis de todos y cada uno de los actores colectivos implicados en esta fenomenal tragicomedia, porque otro nombre no se me ocurre para esa convocatoria.

    Motivos justos y razones sobradas pero objetivos erróneos, táctica ridícula y estrategia ausente.

    Es seguro que estos no acabarán con el gobierno de ocupación instalado en España desde hace ya más de 30 años.

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  2. Excelente análisis en el que coincidimos casi plenamente.

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