9 de noviembre de 2012

LA MISOGINIA

con todos mis respetos *


El mundo del lenguaje me fascina, concretamente su semántica. El significado de las palabras, su origen, su mutación en 'lenguas' que tergiversan, se inventan o ensucian un significado real, entendiéndose como real  el yacimiento etimológico del que procede y desde el cual la palabra crece, me parecen dignos de análisis y mayor atención. Pero que una palabra mute, que se transforme en otra cosa, o pierda su significado, parece obra o producto de alguien que no sabe distinguir los perros de los gatos o una flor de un árbol; o una clara intención de transformar la realidad a capricho mediante el lenguaje para unos fines concretos. En la obra de Orwell 1984 existe un claro ejemplo, con el neologismo neolengua, que describe el desarrollo de mutación y tergiversación de la verdad enunciada en el significado de los diversos significantes. 

En CIN hemos profundizado mucho sobre las formas de racismo existente, insistiendo si cabe en el racismo antiblanco, pues es de una gran preocupación el hecho de que no se reconozca su existencia, que se la minimice o incluso se celebre que por fin los blancos sean oprimidos incluso en su propio territorio, pues tal es el resentimiento de muchos. Y es que nosotros aquí somos incansables denunciantes de toda forma de racismo -en su sentido hoy impuesto y mutado de "odio racial"-, no como ciertos personajillos en los despachos de sus ONGs, agencias de racismo antiblanco en muchos casos. 

Pues bien, de la misma forma que racismo parece una palabra en clave de antiblanco, es decir, una adjetivación utilizada por ciertas personas para desacreditar e injuriar a aquellas otras personas que denuncian a otros grupos raciales o étnicos que cometen tropelías y excesos contra la minoría mundial blanca por el simple hecho de ser blancos (o simplemente por ser blanco, denuncies algo o no), misógino o machismo (que no significan literalmente lo mismo pero se complementan), concibiendo esto como odio a o sentimiento de superioridad respecto a las mujeres, parece una palabra en clave de antivirilidad, antivaronilidad o antimasculinidad, y afirmaría que es una palabra en clave de que si no defiendes el feminismo, si no defiendes el hecho de que las mujeres por ser mujeres deben tener trato de favor o preferencias o ayudas y todo lo demás, si no reconoces el histórico y supuesto sojuzgamiento sufrido por la mujer ejercido por el hombre, eres un misógino y un machista que no defiende la igualdad entre sexos (o ya lo eres por ser hombre, defiendas o no tal cosa, pues por el hecho de serlo ya estás bajo sospecha: COMO MÍNIMO YA DEBES SENTIRTE CULPABLE).Por supuesto entre sexos es imposible que exista igualdad, pero entiendo una igualdad de derechos, siempre al margen de la sexualidad, pues ésta no supone ningún mérito, puesto que no es opción de la persona (sino objeto de asimilación natural), ni supone elemento para ejercer una discriminación, pues la diferenciación natural existente entre hombres y mujeres dictará qué dones del hombre o de la mujer prevalecerán según la función a desempeñar. 

Podríamos concluir que hoy misoginia es una palabra culta representándose en ella la forma de machismo más radical. Porque misoginia es machismo pero más, o al menos, a más suena. Esta sociedad generada mediante los mass media de propaganda masiva ha fabricado una conciencia feminista, lo mismo que una conciencia cosmopolita y de suicidio colectivo del hombre blanco, una conciencia que deriva a odiar o ridiculizar todo lo viril, todo lo masculino, al hombre en definitiva por ser lo que es. De la misma forma que el hombre y la mujer blancos deben pagar hoy una deuda histórica (deuda inexistente) por la que deben sentir una gran culpabilidad, los hombres han de hacer lo propio por ser hombres. Y lo mismo que las mujeres, auténticas privilegiadas del sistema económico liberal junto con los inmigrantes, se sienten doblemente oprimidas por ser mujeres y trabajadoras, quejándose por nada (o no por algo que no le ocurra al hombre igualmente, como es la injusticia laboral, el paro, etc.), generándose una conciencia de opresión inducida por el marxismo cultural -de génesis moderna-, el hombre blanco si debería sentirse diversamente oprimido, pero esta vez de verdad, por la propia propaganda feminista -inductora de divisiones y de peleas que sólo benefician "a los de siempre"-, obligándole a aguantar a mujeres cada vez más insoportables -lamento tener que generalizar-, y siendo coaccionado a sentir una forma de culpabilidad original por el hecho de ser hombre, masculino y viril, elementos que caracterizan al macho y que tanto han humillado a la mujer (o eso dicen) durante toda la historia del hombre (y ahora a nosotros, hombres del siglo XXI nos va a tocar pagar, ¡qué mala suerte!)... y claro, también debe ser una víctima oprimida por ser trabajador. Ya que nos ponemos, pobrecitos somos todos, no sólo la mujer. 

No es mi intención generar una conciencia de oprimido, pues no soy un marxista. No es mi intención participar del "llantismo", forma de expresión del carente de voluntad. Ni fomentar una forma de victimismo, que es el fingimiento de una injusticia. Mi intención es clara: mostrar que de la misma forma que racismo es una palabra en clave de antiblanco, contra el hombre blanco por ser blanco, no porque sea racista; misógino o machista es una palabra en clave de antimasculinidad, antihombre, antivarón... contra el hombre por ser hombre, porque éste en algunos casos no obedece el dogma feminista.■ 
  

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