8 de diciembre de 2012

LA ALEGRÍA PARADÓJICA

LA FURIA DE AQUILES, DE CHARLES COYPEL
LOS HÉROES ACEPTABAN SU DESTINO, Y NO LO HACÍAN CON RESIGNACIÓN, SINO ANHELOSOS DE FORJARSE UNA ETERNIDAD, DE CUMPLIR AQUELLO QUE ERA MISIÓN, QUE ERA SU VIDA. HÉROES, GRANDES HOMBRES TOCADOS POR LOS DIOSES, FAVORITOS DE ELLOS O QUE CON SU TESÓN Y VOLUNTAD CONSIGUIERON GANARSE EL FAVOR; TODOS ELLOS ENTRE LA TEMERIDAD Y LA CORDURA, Y AUNQUE ARQUETÍPICOS, EJEMPLOS PARA LOS HOMBRES MORTALES. 

La alegría paradójica, idea del maestro Clément Rosset, invita a desafiar a la vida, invita a desafiarla y no a negar la realidad de las cosas tal como devienen. A desafiarla como afirmación de la vida y como loa a la propia vida, pues nada confirma más una cosa que su oposición, que la convierte en parte de sí misma: pero no hablamos realmente de una oposición, sino de la afirmación de la vida mediante el combate en ella. En realidad no existen los contrarios, hay una unidad implícita en todo: hay algo de atracción en el amor, ¡lo mismo que en el odio! Sí, alegría paradójica, ¡que nada ni nadie nos impida ser alegres! Afrontemos todas las tragedias con alegría y todas las alegrías con más alegría; y digamos sí a la vida, siempre, sin distinción de lo bueno y de lo malo, del dolor o del placer; ¡digamos sí!, un sí radical a todas las cosas, a todos los hechos, a todas las catástrofes, muertes, nacimientos, deformidades, calamidades, etc., digamos si a todo, y digamos sí a todo porque sí, porque la realidad sólo tiene un motivo, ¡porque sí!, y sólo un sentido: el que nosotros le damos. Y gracias a que así sea, pues de otra forma nunca podríamos ser libres, es decir: tener la oportunidad de hacernos a nosotros mismos mediante nosotros mismos. Sentimiento trágico el que describo, sentimiento de magnitudes poco piadosas, de pocas concesiones, difícil de digerir por los más sensibleros. No crean que fue fácil para mí aceptar esta forma de afrontar la vida...

No hablo de reírnos en un tanatorio o de disfrutar de las calamidades ajenas... ¡no! La alegría paradójica consiste en racionalizar y digerir la tragedia, ¡en ser un buen rumiante!, en asumirlo como un elemento que forma parte de la realidad y que poco se puede hacer contra ella. Es asumir la tragedia como trama principal de la vida, como elemento esencial que mueve las vicisitudes históricas y realidades más próximas, como elemento precipitador de las grandezas y de las miserias de los hombres. ¡Acepta lo trágico y ya vivirás trágicamente! ¡Vive trágicamente y habrás cimentado los comienzos de una vida heroica!

Cuántos años estuve inmerso en el peor de los abismos, rodeado de monstruos acusadores por los que me dejaba juzgar y condenar moralmente. ¡No dejar que os juzguen, no dejar que os definan! No dejar no quiere decir "impedirlo", sino despreciar ese juicio para no convertiros en la propia sentencia. ¡Qué tiempos aquellos deambulando entre el suicidio y el mal de amores en tragedia absurda de dimensiones adolescentes, llorando mi nimio sufrimiento como empalagosa serenata! ¡Cuántos años tuvieron que pasar para crecer y darme cuenta de que no valía la pena vivir apesadumbrado, hallando en una negación imposible de la vida y del propio hecho de vivir! Ahora devengo despreocupado de la desdicha, pero eso no quiere decir que sea inconsciente o no sienta la tragedia como un clavo que pudiera atravesar mi cuerpo. Simplemente asumo toda la realidad, asumo toda su dimensión, siento toda su irracionalidad e intento evitar que los avatares internos me enturbien.... aunque aveces me dejo llevar, pues en lo irracional, en lo que no sabemos por qué sucede o por qué sentimos, se esconde algo de divinidad... Y asumir no quiere decir en ningún concepto que en caso de poder no hiciera lo que estuviera en mi mano por evitar un incidente, asumir no quiere decir disfrutar de todo; pero desde luego no voy a sentirme culpable ni voy a llorar a cada instante por todo lo que pasa en el mundo, de lo que no soy responsable. ¡Despojaros de toda tragedia que no sea la vuestra! ¡Una vez más aquí el pathos de la distancia se hace necesario!

Mirar a cada dificultad como un desafío. Mirar al desafío con aceptación. La muerte es demasiado poco ante una visión así. La muerte será el hecho consumado de una vida sentida con alegría, con alegría paradójica. La absurdidad de la existencia no debe ser motivo para mortificarse... para nada.■

3 comentarios:

  1. Bravo! Gran artículo. En una frase lo podría resumir; Me conformo con todo.

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  2. Daorino te acabas de erigir en el promulgador del rossetianismo radical.

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  3. Juan, no, no se trata de conformarse con todo. En la vida hay que luchar y ser un inconformista: no debemos estar conformes con lo que no nos gusta, no se trata de por ejemplo darle carta de naturaleza al mestizaje, sino aceptar que es una realidad que existe, que se da, y que no por ello debemos tirarnos de los pelos. Bien, lo que digo es que no hay que formar un drama penoso por el sentido trágico de la existencia, que no debemos lamentar lo que se nos venga encima, sino afrontarlo heroicamente, como una dificultad a superar. De esta forma estaremos sobre nuestras circunstancias, y nada nos podrá aplastar. El único conformismo es con la realidad de las cosas, pero dentro de la realidad de las cosas no debemos conformarnos, sino trabajar en cambiarlas y mejorarlas, en rebelarse por y contra quien sea, etc.

    Gracias, León. El primero en introducir a Rosset creo que fue Fernando Sabater, que también introdujo la filosofía de Cioran en España.

    Hasta pronto.

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