18 de febrero de 2013

LA HISTORIA COMO MITO O LA PROPAGANDA HISTÓRICA

Los hilos son finos, pero muy fuertes

No subestimemos el poder del cine, de la literatura y de todo el arte en general; tengamos cuidado con toda esa basura que nos meten en la mente o por los ojos o por todos los sitios a la vez. No son simples bagatelas, son armas que corrompen y lobotomizan a las personas, obligándoles a ver el mundo de una forma ya pensada. La gente dice que piensa, dice que es libre, pero ¿acaso los librepensadores no nos damos cuenta de que repiten el mantra vertido por the stablishment? El librepensamiento es pensar con toda la libertad que sólo uno es capaz de darse: es un acto de la voluntad. ¿Pero cuántos actúan a voluntad? Sólo hay que hablar con el común de los mortales y percatarse de que sus opiniones y razonamientos son producto de la voluntad de otro, de una voluntad que maneja y domina a su antojo. El arte como medio de manipulación, como medio propagandístico, como un poder al servicio de los intereses dominantes. Y yo veo propaganda por todas partes, veo engaño y manipulación por doquier. Hay que estar alerta: en lo más nimio, en lo más absurdo te intentan inocular el veneno de la modernidad y de lo decadente. Pero el predominio del marxismo cultural en el ámbito cultural e ideológico no ha sido gracias a que las masas hayan leído a doctos marxistas –ideólogos o artistas de nivel– que exigen, para su lectura, una comprensión y cultura superiores. No, en las masas el marxismo cultural se ha inoculado de otra forma. Las masas ni siquiera saben que están siendo manipuladas por el marxismo cultural, desconocen qué ideología les mueve. Este es uno de los motivos por los cuales todos tienen sensación de libertad, sensación de no ser manipulados. Pero son siempre manipulados, cada vez que ven una serie del tipo Aída, Mujeres Desesperadas, Sexo en Nueva York, etc., adoptando los "modelos a seguir" para la vida cotidiana, que en esos productos se presentan como reflejo de la modernidad y de una vida acorde a las necesidades del siglo XXI.

Apágala
La idea de que la historia carece completamente de toda praxis científica no es un capricho discursivo, sino una realidad; la historiografía, la que por definición debe encargarse de la historia bajo una metodología, ha sido relegada por la creación de mitos y las fantasías y caprichos de unos escritores de ficción que no se atienen a los hechos con objetividad, sino a las realidades del mercado para hacer un producto de tintes “históricos” atractivo que pueda venderse, siendo siempre afín al régimen. Y así, visto como producto, la figura histórica de cualquier personaje queda reducida a molde, cogiendo forma mediante la pluma de cualquier escritor a sueldo. El peligro aquí no reside únicamente en la inventiva del escritor, sino en la recepción de la información por parte del lector, en general incapaz para la crítica y el discernimiento de lo que es real o no, que dibuja en su mente la recreación ucrónica del escritor como verdadera, pudiéndose así cambiar la percepción histórica en la sociedad, teniendo que aguantar al típico charlatán que se cree doctorado en Historia por ver cuatro películas y un documental. Por ello las masas ven en los griegos antiguos una horda de sodomitas o en los nazis unos salvajes rubios carentes de humanidad, en Sócrates un defensor de la democracia o en la tragedia de Dresden y en el lanzamiento de bombas atómicas en suelo japonés un mal menor o necesario. La creación artística tiene entonces un fuerte calado social y es un arma formidable para la lucha metapolítica, en cuanto a impacto cultural se refiere, pero sobre todo porque llega allí donde la intelectualidad se hace demasiado farragosa para el vulgo. ¡¡El movimiento necesita del talento de artistas, no sólo de intelectuales!!

Desde que tengo uso de razón he sabido que en democracia y en cualquier otro lugar lo que importa no es tener razón o la justicia, sino tener la fuerza suficiente para imponer un criterio, aunque éste sea equivocado; y que sea equivocado no quiere decir que no pueda cumplir una función acertada para quien la utilice de forma premeditada. Bajo el influjo de la narrativa histórica o el cine se puede manipular la percepción del pasado y dirigir el futuro, lo cual puede o no beneficiar al sistema en ciertas circunstancias. Y esto hay que tenerlo en cuenta, el arte y todas sus vertientes son otro poder para el régimen, para cualquier régimen, y no lo va a ser menos para el sistema democrático. Quien controla los medios de comunicación, quien controla las productoras musicales, cinematográficas… tiene un poder nada desdeñable: determinante.

En la actualidad una película de ficción de Hollywood sobre el holocausto, por ejemplo, pasa por relato histórico veraz para las masas. Y la historia es contada como un cuento a un niño, donde hay buenos y malos muy bien definidos en los que siempre ganan “los buenos”; la historia es contada moralmente y siempre bajo un punto de vista con un fin político, propagandístico y de manipulación: nada que ver con la historiografía. Siguiendo con el ejemplo del holocausto, las películas sobre el tema citado y la Segunda Guerra Mundial tienen el mismo fin que las películas propagandísticas de ensalzamiento nacional de antaño, sólo que con otros objetivos, que ya conocemos: mantener vivo el fantasma del fascismo, no apagar la llama antifascista, demonizar todo tipo de nacionalismo, celebrar y ensalzar la victoria de las fuerzas liberomarxistas (adalides de la “democracia”) sobre el Mal Absoluto y mantener el negocio del holocausto, que el noble Finkelstein, judío, denunció en su famoso libro “La Industria del Holocausto”. 

En tu cabeza debes ser tú quien mande
Existen hechos históricos que no se pueden cuestionar. El holocausto es el más famoso de esos sucesos históricos y posiblemente el único, por lo que el plural utilizado antes es más bien un error premeditado de "por si acaso". El hecho de que no se pueda cuestionar y que en ciertos países esté penado el hacerlo me hace sospechar sobre la realidad o no de la muerte de tantos inocentes bajo tan lamentables circunstancias. Se trata de una duda lógica, no tiene sentido que si algo es real no pueda cuestionarse o investigarse para esclarecer científicamente e historiográficamente la realidad de los hechos. El holocausto ha pasado a ser uno de esos elementos incrustados en todo historiador como dogma y que no debe saltarse, debiéndose relatar tal como dicta the establishment. Si no: multas, cárcel… o donde no es penado por ahora con cárcel simplemente serás un antisemita, un nazi y un asesino, es decir, un señalado que será debidamente ninguneado o marginado. No obstante, muchos valientes se han enfrentado a estas dificultades añadidas. Y resulta más que curioso que en este mundo de "libertades" pueda cuestionarse todo, pero absolutamente todo, menos ese supuesto episodio acaecido al pueblo judío. La historia ha sido mancillada por el dogma: ¡¡sobre este asunto se hace imposible todo revisionismo histórico!!

El holocausto es el pecado original moderno para el hombre blanco, y todo blanco debería despojarse de ese pecado. Nosotros los blancos somos como Jesús, apaleados por una multitud de judíos, que desean nuestra muerte y destrucción. Este paralelismo en un paganizado suena extraño, pero no nos vamos a escandalizar por eso a estas alturas, pues como paralelismo queda como anillo al dedo.■


Textos de interés:
- NEGACIONISMO
- REVISIONISMO HISTÓRICO
- NEGACIÓN DEL HOLOCAUSTO
- ¿POR QUÉ ESTÁ PROHIBIDO NEGAR EL HOLOCAUSTO EN 30 PAÍSES CON DURAS PENAS DE CÁRCEL?
- ELLOS
- LOS PELIGROS DEL CINE: HISTORIA DE LA GRAN HERRAMIENTA DE MANIPULACIÓN PARA EL CONTROL DE LAS MASAS

6 comentarios:

  1. Buen artículo que comparto totalmente. Comprender que lo que ves es propaganda y manipulacion es el primer paso para liberarse de ello. Y romper la capa de silencio y propaganda de los medios es vital para cualquier lucha que pretenda destruir el nefasto orden actual.

    Si permites, añadiré el comentario que te he puesto en FB:

    "Acerca del revisionismo y la policía del pensamiento judía, cuando se nos impone por ley una "verdad" histórica, el deber de un hombre libre es no creer en ella. Cualquier otra actitud te clasifica automáticamente como un borrego y te descalifica para tener una opinión propia."

    ¿Demasiado drástico? ¿Poco respetuoso? ¿Despreciativo? Pues sí y a mucha honra. Hay que establecer diferencias y estoy hasta los mismísimos de un igualitarismo que pone al mismo nivel a todo el mundo.

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  2. Gracias por tus palabras, Oso.

    No sólo es el primer paso para ser libre, sino el paso, igualmente, para despojarse de esa sensación de libertad. Como sensación la comparo con el estado de felicidad provocado por el alcohol cuando se está embriagado. Esa felicidad es sólo producto de una sensación, pero no es auténtica. Es real, en cuanto sucede, pero repito, no es auténtica felicidad.

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  3. Un gran artículo Daorino, hasta que la gente no entienda que el marxismo cultural se difunde siguiendo las teorías de Gramsci de infiltración en el mundo cultural no habrán entendido nada de cuanto ocurre en nuestros tiempos.

    Enhorabuena-

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  4. Muchísimas gracuas, Winston. Buena y apropiada mención a Gramsci. que tomen nota.

    Hasta pronto.

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  5. Tienes toda la razón, necesitamos novelistas y escritores que lleguen al gran público y permitan vehicular, en una segunda fase del desarrollo espiritual de las personas, esas masas de datos y reflexiones abstractas más farragosas que siempre serán cosa de minorías. Pero también creo que antes de darle una forma artística al mensaje hay que tener muy claro qué mesaje es ese y me parece que en el campo NR la confusión imperante es tan enorme que los poetas no se pondrían de acuerdo sobre el "contenido" informativo al que hay que darle forma estética o literaria.

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  6. Han transcurrido 68 años desde que terminó la Segunda Guerra Mundial, y un hecho histórico del que pronto no quedarán protagonistas, no se puede estudiar con objetividad, pues el Holocausto está prohibido cuestionarlo. De la misma manera, seguimos sin poder dar a conocer a las generaciones actuales los verdaderos motivos de esa guerra y de la anterior.

    La realidad es, que tras esas dos guerras, el Poder Judío se ha impuesto en todo el Mundo, a través de la economía y de las grandes potencias que le ayudaron a ganar las dos guerras, y que ese poder no tiene contestación, pues copa el Capitalismo y el Marxismo, y a través de sus múltiples organizaciones masónicas etc., domina a la mayoría de los grupos sociales, incluida la Iglesia de Roma. Sólo grupos musulmanes extremistas resisten.

    ¿Es bueno quien es capaz de arrojar dos bombas atómicas a objetivos civiles en Japón o cargarse la ciudad de Dresde y otras ciudades de Alemanis, que fueron arrasadas? Sólo es genocida el enemigo.

    Tras 68 años, ocurriera lo que ocurriera, que nos prohiben estudiarlo ¿dónde está la Justicia?

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