12 de abril de 2013

LOS AUTORITARIOS MODERNOS

Están en todas partes




Detrás de una proclama a favor de la libertad hay alguien imponiendo su criterio.


Ser tolerante no es el que tolera todo, sino el que dice lo que hay que tolerar. Esta definición no viene en el diccionario de la RAE y seguramente muchos la encontrarán errónea, pero se basa en la experiencia: quien sale de su casa y se relaciona un poco lo sabe.


Me dicen autoritario, pero si fuera verdad no me lo dirían.


Los halagadores son auténticos tiranos. Pero sólo sobre los engreídos, sobre los vanidosos, los autovenidos a más, los esclavos del halago.


En democracia los pequeños dictadorzuelos tienen vía libre.


Los pequeños dictadorzuelos enchufan a sus “amigos” y “amigos de sus amigos” en el ayuntamiento. Don Fulano dijo que no, pues como me afirmó: “no podría ir con la cabeza alta al trabajo por las mañanas”. “¿Soy un idiota?”, me pregunta. “Tal vez, pero honrado”, le respondo sonriente.


La democracia es autoritaria también. Si no lo es debe tratarse de un sistema del que se cachondea cualquiera.


Mandar no es ser autoritario. No puede serlo el mandar lo que se tiene que hacer. Yo he visto más espíritu autoritario en muchos que no obedecen.


La voluntad es autoritaria: es mandar y obedecer. Entender esto fue el resorte que desarrolló toda mi visión acerca del concepto libertad. También me ayudó a dejar de venerar la libertad y a entender que la voluntad te da soberanía. Y entiéndase soberanía como una forma más perfecta de libertad, como una superación de la libertad. E yendo más lejos, como una forma de vivir ajeno a la libertad, palabra que en boca de los hombres, muchas veces armados y sin criterio, tanto daño han hecho.


El pueblo también es autoritario.


Existen amas de casa que son tan déspotas que ven en el feminismo un elemento que pone en riesgo todo su poder.


Tener menos, ser más. Es simple, todo el mundo lo ha pensado alguna vez, pero pocos lo llevan a la práctica. La mayoría de las personas tienen lo que se merecen, o esa es mi opinión. Decirles que son poquita cosa no es ni de lejos una ofensa, sino una sentencia definitoria de la realidad de éstos.


Si no tienes autoridad contigo mismo, si no eres capaz de una autodisciplina, ponte firme y obedece, porque no vales para mandar ni para dirigir a nadie.


Detrás de un hombre ambicioso veo a un hombre dispuesto a cumplir sus sueños. Es mejor ser ambicioso que ser un hombre que se recrea en sus ensoñaciones y nada hace, sólo fantasear.


La democracia no da opción a la no democracia. Había más libertad y menos autoritarismo en 1933 que ahora en 2013, ochenta años después.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.