1 de junio de 2013

LOS SOLITARIOS Y LAS CENIZAS

La soledad era fría, es cierto, pero también era tranquila,
maravillosamente tranquila y grande,
como el tranquilo espacio frío en el que se mueven las estrellas.
Hermann Hesse, El Lobo Estepario


El fénix surge de las cenizas más fuerte que nunca. Hay que sentir el calor del fuego, sentir como te descompones hasta quedar reducido a nada. Buscar un comienzo (que es lo mismo, o casi lo mismo que sucumbir a un final: ser consumido) siempre es posible -o inevitable- y cuando encuentras la voluntad para ello las cenizas recobran una nueva forma o proyección. El mito del Fénix es nuestro mito, el mito del eterno retorno, el mito de lo eterno, de esa llama que siempre arde, refulgente. Somos el todo o nada, el todo y la nada, no nos conformamos con poco, ni con migajas: no somos revolucionarios, somos la revolución, cada acto nuestro nos delata. Queremos todo, todo lo que dicte nuestra voluntad y nuestro capricho, ¡que se joda el sistema! ¿Queremos comernos el mundo? Si, y aún así mi temor es quedarme con hambre. ¿Queremos ver arrodillados a los débiles y malogrados? Si. Son débiles y malogrados, no tened piedad, arrodillarse es lo que tienen que hacer, no pedís otra cosa sino que hagan realidad sus deseos. Pídele al burro que rebuzne, lo hará de todas formas, y por ello te hará caso. Con los débiles y malogrados pasa lo mismo, diles que se arrodillen, lo harán de todas formas, pero lo harán en una buena dirección, en tu dirección. ¡Luego despréciarles! Eso o ¿vas a ser tú quien se arrodille ante ellos?

La soledad como sensación o sentimiento es el primer encuentro vital con la nada. Es como verse en un desierto sin comida ni agua, donde la vida sólo es posible para los fuertes: para los que cuando ven la soga o el vacío, se ríen. El solitario se encuentra en medio de muchos o de pocos, y aún así, el sentimiento de soledad permanece. La soledad, el sentimiento de alejamiento de lo mundano, como estar un paso entre el último hombre y el superhombre, entre el amor y el desprecio a lo que somos como hombres y el deseo impetuoso de lo que queremos ser, hacia lo que nos queremos elevar. El solitario camina entre los abismos, entre cimas erguidas hacia arriba o hundidas hacia abajo.

¿Nunca te has sumido en ceniza, nunca has sentido dentro de ti el polvo en suspensión? Tocar fondo, sentir la gran humillación, y surgir luego más fuerte que nunca. Somos seres alados de fuego.


La amistad, que del latín amicĭtas, por amicitĭa, de amicus
amigo, que deriva de amare, amar

En torno al solitario siempre hay una aureola de romanticismo, en cierto modo porque así nos han dicho los poetas y narradores. Los cuentos y las historias siempre los embadurnan con cierta mentalidad soñadora y adelantada a su tiempo, o, en algunos casos, como personas que quieren llamar la atención, enamoradizos y deseosos, a toda costa, de la compañía de alguien; personas envueltas en una y mil frustraciones, en drama interior. Los solitarios son también algunas veces forzosamente solitarios, pues por su carácter y pensamiento se convierten en apestosos sociales, y de ello, muchos de los amigos y amigas que leen este espacio, saben mucho; y sé que muchos de ellos harán de ello queja o victimismo, y les aconsejo que dejen mentalidad tan pobre y se crezcan en esta situación, que sólo debe servir para una cosa: ser más fuertes, ser más temibles.

Camaradería
Los solitarios son por un lado fuertes y soberanos, por otro endebles de ánimo y apesadumbrados; los primeros escasean y no lamentan la soledad, los segundos sí, y abundan; constantemente, como una maldición, lamentan el mejor de los silencios, que es estar consigo mismo: temen escucharse. En definitiva, hay solitarios que son penosos, y otros que son firmes y valerosos, y muy alegres: no depender de los demás es dar mucho a los demás, ¿qué felicidad puedes transmitir o qué seguridad puedes dar si antes no has conseguido hacer de ti un ser casi invencible ante los azotes mundanos de los que tanto se aprovechan los timadores del diván? Y es que una persona soberana, habiendo superado la libertad, supera de la misma forma lo mundano, y claro, ante una visión así qué puede importar el criterio de los otros y para qué iba a necesitar uno la aprobación de los demás. Alguien que necesita el asentimiento y la compañía a cada instante es alguien lleno de carencias y de inseguridades, más propio de un adolescente que quiere impresionar que de alguien que realmente está seguro de que aquello que hace es lo correcto... aunque luego puedan errar.

Hay personas que sienten pena y lástima por los solitarios. Muchas personas me lo han llegado a decir, "que nunca seré feliz por cual y tal cosa". Esto me obliga a echarme en cualquier sitio a carcajadas, a rebozarme en el suelo riendo sonoramente, ¡cómo si yo buscara la felicidad, como si fuera algo que se pudiera siquiera buscar, como si la felicidad fuera un lugar, somo si yo fuera un ser de comisuras caídas! Exagero, obviamente no me tiraría por lo suelos, pero si tuviera menos pudor podría pasar. Yo siempre he sido dado a la soledad, a autoexcluirme. No me gustan las masas, no me gustan los grupos numerosos de gente y sus aborrecibles, tediosas y vanas conversaciones; lo hago por mí y mi salud mental, por lo que ahorraros vuestra estúpida lástima: lo lastimero está en aquellos que aceptan a cualquiera a su lado en pos de no estar solos... ¡cuánto miedo!... ¡sí!, en vosotros, ¡pobres de espíritu!. Es mejor estar solo que mal acompañado, y de esto ya habló León Riente en un gran texto.

Yo elijo mis amistades. No hay que aceptar a cualquiera. Qué queréis que os diga, a despreciar se ha dicho, y a admitir a los que pueden enriquecerte personalmente. Esto no es una postura asocial, simplemente la amistad es algo demasiado grande e importante como para otorgársela a cualquiera. De la misma forma que no hemos de ser personas modernas, dadas al vicio, dadas a acostarse con cualquiera, hemos de hacer lo propio con la amistad. Ser más selectivos y menos pródigos. Un amigo es como un amante donde el sexo no cuenta, ni existe en el vínculo creado entre dos voluntades que se comparten en lo más íntimo. Esto último quizá suene incómodo a más de uno. Que se incomode: la amistad es casta y sin embargo una forma de amar. Una amistad de este tipo quizá es lo que ha llegado a confundir a muchos, en querer catalogar de homosexuales a toda la Grecia antigua y a todos los nazis, como hacen los comunistas. Los lazos de camaradería son íntimos, y esa realidad es así. No hay nada de malo en amar a tus amigos e iguales, aunque sean hombres. No hay nada de sexual ni de homosexual en ello, tampoco hay nada de malo en demostrarlo. El amor de la amistad no tiene nada que ver con el amor romántico entre dos personas.

No obstante, bien sé que la camaradería y la amistad no han de venir unidas, y que son cosas distintas, pero lo primero contiene a lo segundo -o puede contenerlo-, y la amistad a secas puede no compartir ni causa ni lucha.

7 comentarios:

  1. Ser Sentido y Sentir

    Qué difícil esto de ser sentido y sentir,
    encontrar dulzor en la amargura y aburrimiento en la concesión,
    pero pedir...
    disfrutar de los detalles y despreciar el conjunto,
    pero buscarlo...
    atender a los silencios y huir de las voces,
    pero escuchar...
    ser cómplice de las lágrimas y escéptico de las sonrisas,
    pero preferirlas...

    Qué bendito esto de ser sentido y sentir,
    embriagarse en el mar, naufragar en mujeres,
    sentir la gloria de los amaneceres, la victoria sobre la noche,
    encontrar el ritmo del silencio, escapar en el viento,
    ser carne de cañón de esperanzas, Ave Fénix de mil batallas…

    Qué peligro esto de ser sentido y sentir,
    creer que hay cartas que no están en la baraja,
    pero apostar…
    sentir el vértigo en los grandes filos,
    pero caminar…
    dudar de la existencia de Unicornios y Dragones,
    pero perseguirlos…
    quedarse sin aire en el abismal océano,
    pero descender…

    Qué grande esto de ser sentido y sentir,
    volver a la niñez para comprender cosas que como adulto no podría,
    ser cazador de cazadores, con ojos brillosos, como un Rey de sonrisas,
    arder mil y una veces en lujuriosos incendios, luego arder y seguir ardiendo,
    y al final del principio ser Sol recordando a la Luna...

    Manuel, 11.05.03
    Inspiración: mi Camino

    © Todos los derechos reservados

    ResponderEliminar
  2. Daniel, me ha gustado mucho este post, me he sentido terriblemente identificado, jajajaja...

    Quiero proponerte una reflexión. No sé si estarás familiarizado con la idea o concepto de "Proyección", un mecanismo propio de la psique de los humanos. La idea es que, por ejemplo en esto de "destruir la debilidad", es, o sería, una proyección, algo que se exterioriza y que es relativa a nosotros mismos. O sea: como decir que "se desea destruir a los débiles porque uno desea destruir su propia debilidad", de modo que, al ser el mismo elemento y, a causa de la terrible exteriorización a la que nos hemos ceñido en nuestra adaptación a la cultura actual, "estamos más enfocado afuera que adentro".

    Cuando uno ha recogido todas sus "proyecciones", entonces es un individuo íntegro: reintegrado, completo, absoluto, en vez de uno fragmentado. Los fragmentos se proyectan sobre alguna estructura social, o sea: exterior.

    Y ojo!, un "Ego Íntegro" no es algo al alcance de la compresión que ofrecen los paradigmas culturales de la actualidad, pues es un Ego sin necesidad de "valoración exterior". Los individuos absolutos son "Leales a su Propio Poder", "Gozan de su Propia Voluntad" y son "Amos de su Atención".

    El Señor Jung habla de ese proceso. También, y por desgracia muy desconocido, el Maestro Giordano Bruno...

    Salve, Noble Daniel!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Manué. Bonitos versos, enhorabuena.

      Dices:

      No sé si estarás familiarizado con la idea o concepto de "Proyección", un mecanismo propio de la psique de los humanos. La idea es que, por ejemplo en esto de "destruir la debilidad", es, o sería, una proyección, algo que se exterioriza y que es relativa a nosotros mismos.

      Estoy deacuerdo. Por ello, como digo, hemos de ser despreciadores, incluso de/sobre nosotros mismos. Nosotros no nos salvamos de la podredumbre, hemos de ser víctimas de nuestras grandes aspiraciones y acabar con todo lo que hay en nosotros de modernidad.

      Eliminar
  3. Magnífico artículo , te felicito . Por cierto , amistad y amor tienen la misma raíz etimológica .

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Eso parece, Enrique, que tienen la misma raíz. Es casi obligación retrotraerse al origen de las palabras para encontrarles su sentido más auténtico.

      Celebro que te haya gustado el texto. Muchas gracias.

      Eliminar
  4. Daniel, tu artículo me parece interesante como interesante me parece tu reflexión sobre la soledad, la cual comparto en un gran porcentaje, solo dejame que haga un par de matizaciones a alguna afirmación tuya con la que discrepo abiertamente:

    1. Dices que quieres ver arrodillados a los débiles y malogrados. ¡Vaya, que postura más valiente y osada por tu parte: humillar a la parte más infortunada de la sociedad!. Ya que quieres expresar tu fuerza interior ¿por qué no pruebas a meterte con los ricos y poderosos del mundo, esos que dominan la economía y la vida de miles de personas en el mundo? Es demasiado para ti ¿verdad? Es comprensible, no te preocupes. Las ideologías totalitarias siempre tienden a aliarse con los poderosos para pisotear al más debil, es lo más sencillo y lo mas rentable. Eso si, no me hables de revolución y del ave fenix, porque hacer una revolución para pisotear al pobrecito de siempre ya me dirás para que mierda sirve.

    2. Como eres una persona culta e inteligente, tu sabes muy bien en que se traducía ese culto a la amistad entre personas del mismo sexo en Grecia y en la época nazi. Aunque lo niegues sabes muy bien la cantidad de homosexuales que existían en Grecia y en la alemania nazi y las prácticas sexuales que eso llevaba consigo. Incluso en Grecia estaba bien vistas las relaciones homosexuales incluso con menores de edad. Que conste que yo no tengo nada contra los homosexuales, que casa cual establezca las relaciones que desee siempre que sea en libertad, pero no me hables de la amistad entre hombres como algo espiritual y casto cuando todos conocemos las orgías que organizaban algunos jerifaltes nazis, por poner un ejemplo gráfico...

    Un saludo cordial.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, querida Wafah.

      Voy a empezar a contestarte el punto 2.

      Según tú la camaradería deriva en prácticas homosexuales. O ese deduzco. En todo caso, qué tiene que ver una amistad casta entre hombres con ser homosexual o una relación homosexual. La homosexualidad entre hombres pertenecerá al punto de lo erótico, al del amor romántico entre dos personas. Yo no hablo de amor romántico, hablo de camaradería, distinguiendo bien una de la otra.

      Si, griegos que fornican con niños, otra cantinela. Bien, no confundamos el maestrazgo con la pederastia moderna tal como se entiende hoy, que merece el mayor de los castigos, y sin piedad: la niñez es sagrada.

      “Pederastia” procede de Paiderastia, ni siquiera significaba pedofilia, sino el maestrazgo de un muchacho.
      http://todoestarelacionado.wordpress.com/2012/07/20/la-farsa-de-la-homosexualidad-en-la-antigua-grecia/

      Ahora te respondo al punto 1.

      Yo quiero ver a los débiles y malogrados haciendo lo único que saben hacer: arrodillarse. La democracia le ha dado a los débiles y malogrados una sensación de libertad y de autonomía, de la que carecen en realidad, sólo obedecen. Siguen siendo esclavos, pero muy crecidos, pues ya no se arrodillan: pero siguen siendo esclavos y encima pensando que son señores. Esta gente debería estar en su sitio, no decidiendo y entorpeciendo el buen devenir de una nación o de un pueblo, que ha de ir dirigida por los mejores, por su aristocracia. Una aristocracia del pueblo, y no del mercado. En una sociedad sana con una política recta todo político que sirva intereses mercantiles y bancarios debería ser declarado un traidor y sufrir un castigo atroz por su afrenta.

      Yo no humillo a nadie, sólo le pido al burro que rebuzne. Y va a rebuznar, y no creo que eso para el burro sea escarnio. Es que soy un mandón, jejeje...

      No confundas mi discurso, o no lo relaciones con una dicotomía entre ricos y pobres, entre afortunados e infortunados, porque no tiene nada que ver con niveles económicos lo que yo hablo. Ser un pobre de espíritu no es algo que deje a los ricos intactos. Aquí se trata de ser soberanos. Y que se arrodille el que no lo sea.

      Este blog se caracteriza por su lucha a muerte contra toda forma de capitalismo, venga del liberalismo o del marxismo. Toda forma de vida basada en el mercado como fin me repugna. En este blog no hago otra cosa que meterme con esos opulentos oligarcas. Otra cosa es que tú quieras hacer demagogia. Es que Wafah, yo hablo de una cosa y tú me sales con oprimidos, ¡y no hablo de eso!

      Y si, yo pisoteo al pobrecito, al pobrecito de espíritu. Igual algún día se levanta y... me lo agradece, porque habrá conocido otra moral que le hacer ser mejor, menos piadoso y más firme.

      ¡AU!

      Eliminar

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.