21 de octubre de 2013

ANARQUISMO CONTRA NIHILISIMO POSITIVO

(...) la Konservative Revolution adopta en su cotidiano combate el Leitbild del nihilismo: un nihilismo positivo, cuya meta no es la nada por la nada -el fin de la historia, deberíamos decir-, sino la reducción a polvo de las ruinas del antiguo orden, condición sine qua non para el advenimiento de un orden nuevo; es decir, un nihilismo regenerativo (Wiedergeburt). Este nihilismo positivo (...) no es un fin en sí mismo, sino un instrumento: el medio de elevarse al "punto mágico más allá del cual no llegará más que aquel que posea en sí nuevas e invisibles fuentes de fuerza" (Ernst Jünger). Este punto mágico constituye (...) el retorno (Umschlag); es decir, el instante y el lugar en el que la destrucción se transformará en creación, donde el fin se revela como un nuevo comienzo. Es el instante en el cual "cada uno recupera su propio origen, (...) gracias al cual el tiempo histórico es de súbito regenerado".

Giorgio Locchi


Últimamente se ha hablado mucho entre mis allegados sobre anarcosindicalismo y nacionalsindicalismo, dos formas revolucionarias con muchas cosas en común, aunque con matices que los hace distintos. No nos detendremos en esto mucho, aunque he de decir que mediante este debate dejé reflejados una serie de comentarios sobre el nihilismo y el librepensamiento que creo que son de gran interés. Expuse que de alguna forma la superación del anarquismo existe en el nihilismo positivo. El nihilismo positivo no es una ideología propiamente dicha, sino una forma de ser y de estar en el mundo. El anarquismo es por lo demás una ideología con una línea arraigada en el individuo como ser supremo, articulada socialmente mediante intereses comunes entre individuos. El concepto interés e individuo lo acerca más al liberalismo que al socialismo, por ejemplo.

El anarquista vive de unas consignas de carácter político, repletas de simbología. Son pocos los que llegan por sí mismos al anarquismo, cosa lícita; sin embargo son muchos los que llegan a ella por suponer una forma de ser y de estar en el mundo heterodoxa por no ser dominante: ser de una minoría. No sucede sólo con el anarquismo, sucede con cualquier ideología, existe un esnobismo de las ideas. ¿Cuántos son lo que dicen ser realmente por autodeterminación y no por adoctrinamiento o porque gusta cierta estética?

El nihilista se mide en dos polos. Existe uno negativo, que es la nada por la nada y a su vez es todo por todo, es decir, por la nada. Todo lleva a la nada, al sinsentido, a la execración de toda existencia. Por otro lado existe el nihilista positivo, alguien que deslumbrado por la nada ve una oportunidad para crearse a sí mismo, para ser libre, para hacer que las cosas cojan su propia firma. El segundo es un creador, el primero un sepulturero. Y el positivo quizá lo de todo por el todo y acabe en la Nada, ¿pero acaso no es la Nada toda esperanza de regeneración para un nihilista positivo? ¡Viva la Nada, Yo Soy El Creador, de mi surgen los dioses, mi mundo...!

Así que el nihilista positivo es el hombre artístico, es el hombre que vive a su capricho y pone a las ideas a su servicio (y no al revés), que vive no dirigido por ideologías e ideas ajenas a la propia comprensión personal de la realidad. Yo soy muy nihilista en este sentido. No penséis que yo soy el que soy porque me hayan adoctrinado, yo me he adueñado de muchas ideas y de muchas causas. Un hombre soberano actúa así cuando ve frente así algo que considera justo tras mucha meditación. De esta forma, por derivación, descubrí el concepto librepensador, una actitud: la volición que necesita todo nihilista positivo, una especie de impulso vital. Si esta forma de ser y de estar en el mundo pudiera formularse como ideología habría que poner como primer punto que cada uno es líder de sí mismo, que cada uno es soberano, y aquí ya tocamos la idea del superhombre nietzscheano.

Es quizá por esta actitud mía que muchas personas no entiendan a veces los conceptos y perspectivas que utilizo, pues como suele ocurrir no todos utilizan las herramientas del lenguaje de la misma forma, es decir, con el mismo enfoque y el mismo significado.

En este contexto planteado resulta clave esbozar una reflexión sobre la libertad. Yo considero que el hombre no nació para ser libre, sino para adquirir compromisos. El hombre es más grande en cuanto sabe renunciar a su propio interés egoísta y hace de los demás, del mundo, su causa. Compromiso y sacrificio: los grandes hombres se hacen y las grandes historias crecen con sudor, sangre y lágrimas. Las historias de hombres así hoy nos siguen emocionando y hoy nos siguen llenando de admiración. La libertad se pierde en el mismo instante en el que uno adquiere un compromiso, aunque sea consigo mismo. La libertad es una ilusión infundada para matarse por nada. Una vez le dije a alguien quejoso por su ausencia de libertad al tener ciertas cargas: ¿qué es más importante, tu hija o tu libertad? Y me dijo: mi hija. Eligió el compromiso, el amor, en lugar de la libertad. La libertad está sobrevalorada, ¡los hombres se han estado matando por algo que ni de lejos les harán tan felices como una creación propia surgida del compromiso! Incluso cuando nos queremos liberar de alguien o algo no luchamos por la libertad real; simplemente llamamos libertad a la causa de nuestra liberación de, comprometiéndonos con la libertad. Por eso la libertad es y no es: si libertad es sin ataduras, bien exige compromiso, es decir, atarse a la libertad. En eso que llaman mundo occidental no existen las sociedades libres, sino sociedades compuestas por poseídos por un concepto o idea sobre la libertad.

Para concluir, expongo que en la vida existen cosas que uno no elige: su raza, su sangre, su familia... Uno las ama simplemente porque hacen que seamos, que estemos, dándonos significado y realidad, pero sobre todo, IDENTIDAD. Las amamos en cuanto nos conforman no en cuanto las elegimos. Entender eso es ser paradójicamente libre. La libertad es una eterna paradoja: a la vez es y no es. Es que no hay libertad más allá de la libertad. La libertad como tal no existe y a la vez lo abarca todo aunque sea como un fantasma. No hay forma de ser libre o de atesorar toda la libertad, pero las decisiones las tomamos nosotros.■


Textos relacionados:
- REFLEXIÓN SOBRE LA FILOSOFÍA Y LA ACTITUD EGOÍSTA

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.