16 de enero de 2014

EL HOMBRE UNIVERSAL

Lógica marxista cultural
El hombre universal contra el hombre identitario es una cuestión filosófica y política de primera magnitud. Filosófica, en cuanto a identidad se refiere, a conformidad del ser y de la sustancia que hace a cada cual ser lo que es; política, puesto que genera los esquemas mentales propios que configuran a la persona, con los cuales se proyecta en el mundo y con los que genera su política, tanto para gobernar como para autogobernarse.

El hombre universal es anatómicamente indistinguible del hombre identitario, ambos tienen una forma antropomórfica y ambos son indistinguibles a menos que se expresen. El primero se dice ciudadano del mundo, y para ello se ha despojado de la patria, de la nación, del pueblo, de la raza, algunos hasta de la familia y de su propia identidad sexual. El hombre universal participa de un ideal donde lo humano es la aspiración máxima. Lo humano, como concepción ética de ideas, y no biológica, ha creado un hombre cósmico (pues abarca toda la realidad del hombre), un imaginario del ideal de la persona. Todos los hombres universales participan de ese mismo hombre cósmico, todos sin excepción participan de esa idea, y por ello todos los hombres que participan de dicha idea son iguales entre sí, se sienten iguales entre sí y ven a todos iguales entre sí, incluso a aquellos que no suscriben tal idea o cosmovisión de lo que debe ser el hombre, hombre de bondad infinita, de moral irreprochable, realización de la Idea de Bien en forma humana; de ahí que muchos, compasivos, sientan lástima por ti, amigo identitario, y estén todo el día moralizando; es decir, diciendo lo que es bueno y lo que es malo todo el día.

El hombre identitario no es menos ciudadano del mundo -y es blanco o negro u oriental o amerindio o...-, aunque muchos piensen que los identitarios vienen de otro sitio. En el mundo está, del mundo participa y de él no se puede desligar, en cuanto que lo siente como su propio ser: el mundo es el hogar de todos. Pero el mundo ha hecho de la diversidad su razón de ser, de ahí tanta variedad y tanta diferenciación, de la cual el identitario se maravilla. El hombre identitario es ciudadano del mundo, pero no por ello participa de una idea universal. El identitario, en cuanto que diferencia, tanto en lo cultural como en lo racial si nos referimos a los hombres –sentido étnico de la naturaleza humana–, no puede sentirse o ser igual al otro. Sentirse igual al otro sería para al hombre identitario como anularse: o se anula el otro o me anulo yo, o nos mezclamos y perdemos los dos. Por esta razón, el identitario se proclama a sí mismo, dice yo soy de esta forma, y se conforma y se descubre tal como es, tanto en su dimensión biológica como en su dimensión cultural. “Si todos fuéramos iguales, el todos sobraría”, dice el identitario. El hombre universal refunfuña al escuchar la expresión.


El hombre universal ha perdido el arraigo con su patria y sus raíces y siempre llama ignorante y poco viajero al identitario: en lugar de cultivar su identidad y herencia ancestrales, cultiva la multiculturalidad, cultiva el hoy soy oriental y mañana africano, hoy danza del vientre y mañana taichí, ¡y acaso no es preferible Shakespeare o la armoniosidad del genio de Bach y Mozart!; lo que sea menos lo que le hace ser él mismo. Por lo visto, para este tipo de ser, hay que ir a París y a Australia –por decir dos lugares– para ser multicultural y tener una visión muy amplia de la realidad, lo cual favorecería que dejaras de ser un defensor de tus propias raíces. En definitiva, parece que no estar deacuerdo con los parámetros impuestos, no adorar el nuevo ideal, es producto de una gran ignorancia y por ello, el hombre universal, de engreída superioridad, te manda de viaje: los identitarios somos a vistas de muchos unos puros mentecatos, pero nosotros bien sabemos quiénes somos y no vamos a dejar que nos conviertan en lo que ellos digan. Así que considero que viajar está sobredimensionado, y nosotros no tenemos por qué imbuirnos de ese espíritu cosmopolita, ¿por qué?, si nosotros pertenecemos a una tradición totalmente ajena a la nómada: nuestra cultura ha sido grandeza y areté, poder, sangre, dominio y territorio. Y es que en qué me enriquecería ir a París y ver todo lo que hay allí, ¿acaso me volvería multicultural? ¿Acaso me volvería amante de algún lobby de presión feminista o inmigrante? Seguramente iría a París y me vendría con la sensación de que Francia está peor que España. No creo que me vaya a encontrar algo muy diferente a lo que he visto por los barrios de Madrid, donde hay que afinar la vista para ver algún español por algunas calles. ¿De qué me serviría ir a Francia si cada vez hay menos franceses? Con esto no quiero afirmar que viajar no traiga consigo algún tipo de enriquecimiento personal, pero desde luego no es una fuente de conocimiento para hacer un juicio. Este tipo de razonamiento del hombre cosmopolita es equivalente al del hombre viejo que piensa que por su edad y experiencia ya puede mandar a callar al joven. No. Porque con la misma regla de tres yo puedo mandar a callar a todo aquel que haga un juicio de valor sobre ciertos sucesos históricos porque no estuvieron allí o llamar estúpido a aquel que denigra al dictador cubano -por decir uno-, puesto que ni vive ni ha vivido en Cuba.

El hombre universal se regodea ante la desintegración de Europa, empresa de la que participa, aún siendo inconsciente de ello en muchos casos. Bien, desintegración de Europa tal como nosotros la queremos, la Europa que siempre ha sido: un extenso territorio de diversidad patriótica con el denominador común de la predominante raza blanca, raza no menos diversa si pormenorizamos. Ahora Europa debe venderse al cosmopolitismo, debe rendirse a los elementos alógenos y dejar de ser la Europa de las grandes óperas y de los grandes artistas. El hombre universal ha devenido su éxito entre la mediocridad creciente inoculada en las masas sociales, inoperantes para llevar el curso de una nación. Europa ve su futuro lejano sin europeos. Parece que no hay forma de evitar la catástrofe, a no ser que vuelvan los grandes hombres de grandes miras para los que no hay nada imposible ni ideal que no pueda realizarse a voluntad.■

9 comentarios:

  1. Muy inspirado el texto! Sabes que no soy tan "radical" como tu, y que te discutiría algunos puntos, pero admiro la coherencia del pensamiento y la vehemencia. ¡AUPA!

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    1. Muchas gracias, Raúl. Haces bien en admirarme, el sentimiento es recíproco.

      Hasta pronto. :)

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    1. Gracias, Winston. Espero que te vaya estupendamente.

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  3. Muy romántico el texto ya que creo que la desintegración de la identidad es (a) un proceso natural que se ha vuelto (b) más veloz gracias a las circunstancias históricas actuales.

    Justifico (a):
    Cada vez que se usa la palabra "natural" se está planteando metafísica de algún modo implícito o explícito. "Natural" se relaciona con "naturaleza" y a ella se le asocia a veces el "orden", la "crueldad", el "azar", etc. En lo personal prefiero explicitar antes que todo, por tanto cuando digo que "la desintegración de la identidad es un proceso natural", estoy pensando que a esta premisa metafísica se subordinan otras de menor generalidad, como es el caso de los procesos humanos. Luego, lo que me falta es aclarar de dónde sale esta noción de la "desintegración".
    La idea definitivamente no es nueva. En Plotino las hipóstasis parten del Uno para configurarse en la diversidad del mundo. Actualmente la teoría del Big Bang dice que de un punto infinitamente denso e inextenso surgió la miríada de partículas que tenemos hoy. En el budismo se habla de la no-esencia y la no-identidad. También en el taoísmo se habla de que es imposible distinguir sueño de realidad y que solo queda la unión con el Tao (Chuang Tzu). No estoy diciendo nada del otro mundo: si uno lo quiere entender de una menera media religiosa es lícito decir que la Unidad generó diversidad y si uno lo quiere entender de una manera más secular entonces lo que digo es lo mismo que propone Heráclito ¡nadie se baña dos veces en el mismo río! (nunca dijo esto, pero es la manera estándar de interpretarlo). La metafísica de la constante generación y desaparición de la seres y sus identidades cruza la historia del ser humano en oposición al esencialismo platónico, cristiano, etc. (Hay de los esencialismos que uno quiera para elegir).
    Esta metafísica es indemostrable (si fuera demostrable o contrastable no seria metafísica, sería ciencia), pero parece tener asidero en que necesitamos "contarnos una historia de nosotros mismos" para poder decir que ese joven de 15 años en la fotografía éramos nosotros mismos hace 20 años atrás. En términos fisiológicos hemos cambiado todas las células y es la relativa estabilidad de los patrones cerebrales la que nos hace imaginarnos que somos "una misma persona" a lo largo de una vida. Todo recae en el sujeto del cual estemos hablando, pero en lo personal no me siento como algo fijo y creo que la identidad es solo un instrumento convencional con fines prácticos dirgidos.
    Justifico (b)
    Por otro lado, considero que las comunicaciones han propiciado que los límites de toda clase se vayan disolviendo. No se me malinterprete, no digo que antiguamente existiera un periodo idílico donde teníamos ciertas identidades como cultura, grupo humano, etc. Para nada afirmo eso. Solamente afirmo que antes debido a la falta de comunicación y la cantidad acotada de transporte que poseíamos, entonces nuestro aislamiento favorecía lo permanencia de cierta "localidad" por sobre la "globalidad".
    El mundo de hoy está construido sobre las relaciones de intercambio cultural que se produjeron durante los periodos de conquista, colonia e imperialismo. Hoy en occidente nuestro menú en una mezcla de comidas americanas, asiáticas, europeas, etc. La misma tecnología, por ejemplo de ordenadores, aunque es de laya eurocentrista y anglocentrista es producida en masa por los chinos. El mundo que vemos hoy carece de las identidades culturales que existían hace 6 siglos atrás y me atrevo a decir que de las que habían hace unas pocas décadas atrás ¿acaso los padres no se quejan de que sus hijos ya no viven como ellos vivían antes? ¡para qué decir de los abuelos!.

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  4. Retomando, dado que creo que la creación y destrucción es algo connatural de nuestro mundo, entonces me parece que la dicotomía "hombre universal" y "hombre identitario" es inadecuada y, desde lo expuesto antes, falsa. Me parece irreal un "hombre universal" permanente no instanciado, sin bajar del mundo de las generalidades abstractas, asi como también me parece irreal un hombre con una identidad permanente a lo largo de su vida. Las personas cambian, se adaptan y es natural que así sea, porque es la adaptación la que nos permite sobrevivir a un medio cambiante.
    Ahora bien, propongo hablar no a partir de una dicotomía como la que se propone en la entrada, sino que hacerlo de manera pragmática. Más arriba apunté que la identidad es convención que sirve como instrumento. Considero que por ahi va el tema, lo cual reduce la conversación considerablemente y la lleva al terreno de las preguntas concretas. Un par de ejemplos:
    (1) El hombre nacionalista imagino que pertenece al grupo del hombre identitario. Pregunta pragmática concreta ¿es el nacionalismo útil? Desde el punto de vista de la convivencia con otros países puede ser un factor nocivo. Por otra parte, si existe férrea convicción en ideales nacionalistas, entonces la industria de un país puede ser más competitiva que otras que solo están dirigidas por el afán de lucro de unos pocos por sobre la explotación de otros. (Por mor del argumento demos por verídico el que un ideal sea más motivante que el dinero).
    (2) El hombre universal participa inconscientemente en la desintegración de Europa. Cito "Ahora Europa debe venderse al cosmopolitismo, debe rendirse a los elementos alógenos y dejar de ser la Europa de las grandes óperas y de los grandes artistas." Pues bien la cuestión concreta sigue estando esquiva aquí ¿qués es una gra ópera o gran artista? ¿no es acaso una mera construcción cultural temporal lo que hace que una obra o un artista sean geniales? El paladar artístico es totalmente construido por el medio social en el que uno se mueve ¡siempre ha sido así! ¿por qué entonces tomar eso como algo de lo cual horrorizarse? Bueno, imagino y creo que acierto, que detrás de todo lo que está escrito en esta entrada existe en alguna parte del blog alguna entrada de la "esencia" de Europa, porque de lo contrario todo lo romántico que destila esta entrada del blog es solamente una forma refinada de neofobia.

    Cierre Y Disculpas.
    Si existe alguna clase de esecialismo debe ser relativamente bien explicitado. Yo sé que está, pero sería interesante que sea dicho con todas sus letras y de manera más directa: "Europa debe ser esto y esto otro no, esto significa que sus políticas exteriores deben ser esto y esto, etc", si no se hace ello, entonces se queda en conversaciones abstractas que no tienen forma de acabar por su carácter abstracto filosófico.
    Me disculpo por usar mucho comillas, es un defecto.
    Me disculpo por no revisar el blog completo como para inferir un trasfondo más allá de lo presentado aquí. He mirado otras entradas, pero aun sigo colgado en puntos que me parecen de bastante relevancia. Insisto en lo de dar explícita una "idea de Europa".
    Me disculpo si algunas líneas quedaron confusas, pues no revisé lo que escribí.

    Un saludo.

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    1. Agradezco mucho sus comentarios, anónimo, tan bien nutridos de perspectiva. Lamento que no se identifique de alguna forma.

      Sólo le responderé de modo más o menos ingenioso a este planteamiento que usted escribe:

      "Me parece irreal un "hombre universal" permanente no instanciado, sin bajar del mundo de las generalidades abstractas, asi como también me parece irreal un hombre con una identidad permanente a lo largo de su vida. "

      Si mira la cabecera del blog se encontrará a cinco autores. Pues el que verá a la izquierda es Heráclito. Espero haberle rebatido con este detalle su comentario sobre ese aspecto.

      Hasta pronto.

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  5. Hola a todos. Quisiera felicitar a Daniel por este excelente texto que pone sobre la mesa un problema al que llevo dando vueltas mucho tiempo. ¿Como pueden convivir juntas estas dos clases de personas dentro de la misma nación? Porque cualquier proyecto identitario necesita homogeneidad y siempre se habla de la raza como el primer requisito; muchos dicen Europa para los europeos y ya está, los progres dejarán de molestar por arte de magia y los progres dicen estos fachas necesitan viajar mas, y así solo se dilata el problema.
    En un país como España donde la población es mayoritariamente universalista y los Identitarios están geograficamente aislados es difícil vertebrar una nación fuerte y orgullosa.

    Saludos.

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    1. Sabias palabras, Manu. Muchas gracias.

      Con esto: "los Identitarios están geograficamente aislados"; has dado en la yaga de una cuestión crucial y que es de difícil solución.

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