17 de mayo de 2014

FANTASÍA Y UTOPÍA, LOS BUENOS Y LOS MALOS

El utopismo se imagina a su hombre ideal o perfecto y construye su ideología basándose en él. Por ello no son realistas, ni se basan en el orden natural. Una utopía siempre es una construcción cultural y ante todo ordena al hombre cómo tiene que ser, incluso para ser libre.



Varios ejemplos de utopismo histórico nos han demostrado que para la creación de su mundo perfecto existe un paso previo terrible: el asesinato en masa.


¿Cómo saben los malos que son los malos? La moral es cuestión de perspectiva y no siempre la misma cosa. Porque, ¿quiénes son los buenos? Los que ganan, ellos son los buenos. Y ya está. Por lo tanto a mí la moral poco me dice en algunos asuntos.


La cristiandad habla del hombre sometido a Dios o de naciones sometidas al vaticano, no de los hombres luchando por su patria.



Los cristianos europeos justifican que la base cultural europea sea el cristianismo por el hecho de que llevan dos milenios en suelo europeo. Ser cristianos es lo que les hace reaccionar contra el islam y la persona musulmana, no el hecho de ser propiamente europeos. Yo me imagino que el islam triunfa mañana en toda Europa y se convierte en la base cultural europea durante dos mil años. Me vendrá ese mismo nacionalista en un eterno retorno diciendo que la base de la cultura europea es el islam. Alguien como yo dirá: llevamos cuatro milenios invadidos espiritualmente.


Convertir el mundo en una lucha entre el bien y el mal es formar parte de la tradición judeocristiana, es formar su propio mito, es como recrear su evangelio. En el mundo hay amigos y enemigos y yo no considero a los enemigos ni buenos ni malos, simplemente son los enemigos; que tienen otro parecer, otras formas que no deseo ni para mí ni para los míos.

CARL SCHMITT


La utopía es la fantasía de un incomprendido o de alguien que comprende demasiado -utopía al fin y al cabo significa el lugar que aún no existe, es decir, un mundo por crear- con muchos seguidores que llegado el caso podrá matar y aniquilar en pos de su fantasía: creando su propio mundo. El utópico en el fondo es un caprichoso y tiene algo de artista. Utópicos ha habido muchos, y de todas las vertientes ideológicas, sólo que unos han tenido éxito y otros no.

Un único mundo para tantos soñadores, qué le vamos a hacer.


Yo digo que el orden natural es mi única certeza. No digo verdad, sino certeza: la verdad puede ser manipulada, la certeza es por sí misma.


¿Y qué es el orden natural? Aquello que conduce a la vida. Por ello una persona homosexual si quiere descendencia debe ajustarse al orden natural, es decir, volcarse en el apoyo del sexo "opuesto".



¿Cómo le puedes dar la libertad al pueblo si no sabe qué hacer con ella, si ni siquiera sabe lo que es? Dar libertad y placeres al pueblo ha sido la mejor forma para someterlo y domarlo, hacerlo un animal castrado y carente de voluntad para la sublevación.

1 comentario:

  1. La libertad sin verdad ( y sin valor) es solo infantilismo, materialismo y consumismo.

    Llevas razon, el bueno es el que sobrevive, el fuerte. No el tirano, el tirano triunfa porque domina a seres debiles. Los fuertes se unen para vencer al tirano. Por eso establecen una moral y crean una sociedad guerrera. Asi surge la identidad, la patria, la cultura: todo lo que nos superhumaniza.

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