4 de agosto de 2014

LA MUERTE DE EUROPA


Europa muere de Occidentalismo, esa forma civilizacional universal: la tragedia final es inminente, aunque quien sabe si queda margen para un acto heroico de salvación venido desde la propia voluntad.

El concepto civilización es confuso. Habla de una sociedad civil, ordenada, regulada mediante "buenos modales" y el derecho. Se trata de una sociedad compleja, donde rige una forma de ser hombre y por lo tanto unos esquemas culturales unificadores. En cuanto al occidentalismo como forma civilizacional, pienso que es algo ajeno a Europa, aunque hoy sea lo que la define, como el elemento judeocristiano (quizá sea este elemento el principal conformador de Occidente). Por lo que el occidentalismo es una forma universal, como dije antes, y por lo tanto una forma de hacer civilización que acepta a todo el mundo. En el occidentalismo espiritualmente no hay diferencias, la biología es algo sin importancia y materialmente triunfa el comercio, basándose todo en relaciones monetarias. Occidente significa el fin de Europa y la domesticación de la especie humana: ante todo somos ganado que se piensa libre.

Todo lo que haya después de Europa lo hará sobre su cadáver, de la misma forma que los gusanos se nutren de un cuerpo en descomposición. Europa y el ser europeo es algo concreto y ajeno a la universalidad: ser europeo es ante todo ser blanco y la defensa férrea de cierta diversidad cultural, que en lo que nos atañe podemos resumirlo en Grecia y en Roma y en aquello que éstos modelos han inspirado (el renacimiento, por ejemplo); siendo susodichos esquemas claramente europeos, con todo lo bueno y malo que en ellos se pudiera hallar. Muchos pensarán que dichas civilizaciones antiguas han inspirado elementos universales, pero a mi modo de ver, una cosa es expresarse desde la diferencia proyectándose hacia lo universal, expandiéndose como ejemplo ante lo diverso, y otra ser una expresión universal globalizante o globalizadora; de la misma forma que no es lo mismo la igualdad que igualar.

Y es que el occidentalismo es una ideología universal que como tal hace que las cosas tiendan a ser una misma cosa. En lo biológico no es menos. El mestizaje lleva consigo ese sino: la igualación de la especie humana genéticamente. A la sociedad domesticada le han enseñado que el mestizaje es antirracismo pero es precisamente una tendencia racista, patrocinada por las élites -entiéndase que utilizo el término racismo como comúnmente se identifica; aunque cierto es que igualando a toda la especie humana en una única forma de ser el racismo entendido como odio desaparece o al menos no tendría sentido. No obstante, más mestizaje equivale a menor diversidad, a menor identidad. Más mezcla significa menos blancos y menos negros y menos orientales… en el mundo; ante todo menos blancos. El mestizaje es genocidio en pos de una utopía en la que todos serán iguales completamente. Una vez más vemos a lo que nos llevan todas las utopías: a la destrucción… de algo.


Europa quizá ya no tenga enmienda. Vivimos en un estado tal de cosas que toda solución devendrá violenta y sanguinaria o no será. Si Europa quiere sobrevivir debe revolverse como el lobo herido en el cepo, que aún puede morder, e incluso matar; y con lucha deshacerse del cepo y verse a sí mismo como lo que es y lo que no debe dejar de ser: proyectándose más fiero, más bestia, más vuelto en sí... ¡porque al final como mejor se aprenden las cosas es a palos! Y es que si no dentro de pocas décadas Europa será sólo un continente donde habrá pocos hombres europeos, donde el europeo será un elemento exótico en su propia casa. Quizá dentro de décadas la media luna se aúpe dominante en lo que pretéritamente fueran catedrales lo mismo que las catedrales se auparon en lo que fueran templos paganos; y entonces lo europeo sea un viejo recuerdo que estudiarán mestizos desarraigados o quienes sean los nuevos ocupantes de estas tierras europeas, personas quizá ajenas a la diversidad de años atrás, pensando en lo genocidas que fueron sus ancestros en ese ansia de aniquilación de lo propio en un auto-odio desenfrenado. Quizá esos mestizos futuros sepan ver con claridad aquello de lo que fueron capaces los hombres europeos, que con permiso de los chinos, desde muchos siglos son los que han dado ese empuje al mundo mediante su genio e ingenio, siendo la brújula que marca el norte y el destino humano... para bien o para mal.

Con la Revolución Francesa se le dio al mundo un destino universal sin paragón basado en la libertad, una libertad inusitada que cada cual entendió, entiende y entenderá de una forma y que como todo se impuso y se seguirá imponiendo mediante la fuerza de una masa dominada por una minoría. Y es que no hay nada que no se imponga mediante la fuerza. 

Europa quizá tenga una oportunidad más de sacar músculo, quizá una más, y demostrar su potencia, su identidad. Será su única opción para sobrevivir. No le queda mucho tiempo pero no es la primera vez que Europa se encuentra en un momento tan crucial y sobrevive.

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