24 de septiembre de 2014

EL SISTEMA

La sociedad de consumo consiste en amar a los objetos. Amamos cosas carentes de espíritu. Eso es la deshumanización, una deshumanización ya sistemática.



Toda ideología es un sistema y todo sistema es una forma de control(ar) basada en una ideología. Y asúmanlo, es necesario… por culpa del hombre.


El liberalismo consiste en la libertad, pero en la libertad de unos para poder controlar a otros mediante cualquier medio: ideas, literatura, publicidad -¡mucha publicidad!-, el derecho, códigos, normas, leyes...; es el sistema que te quiere controlar mediante la libertad.

Pero el liberalismo es ante todo una forma de creerse libre, la búsqueda de la sensación de que nadie te somete, aunque la realidad sea bien distinta.


El anarquismo es un liberalismo sin rumbo descabezado de toda posibilidad de orden social; es decir, carece de misión. Su sistema es el capricho individual. A partir de ahí lo que se desee. No es posible un anarquismo único, el anarquismo es la forma de estar en el mundo en el que el individuo reniega de todo lo que no sea él mismo. Por ello un anarquista puede ser lo que quiera: anarco nazi, anarco comunista, anarco lo que le dé la gana; lo que sea para gobernarse a sí mismo.


El comunismo es antidemocrático en el sentido liberal del término: y en cualquier otro término. El comunismo es la dictadura del proletariado (a eso lo llaman democracia popular), una dictadura clasista que consiste en el sometimiento de un grupo social sobre otro. Al comunismo le importa un comino la libertad.

Que comunistas se digan democráticos y defensores de la libertad sólo demuestra lo envenenado que está el neocomunismo por el liberalismo por un lado, o lo ignorantes que son de su propia doctrina, que ellos dicen seguir, por otro.

El comunismo de verdad es para salir corriendo.


El librepensamiento es perder el miedo a pensar, es decir, a desarrollar las ideas, a llegar hasta el fondo.



Un antisistema siempre es alguien contra el sistema de otro. En realidad un antisistema es una irrealidad mundana que es sólo posible mediante la realidad del lenguaje generada por el sistema imperante: quien señala quién es antisistema. Por lo que no hay antisistemas, sino sistemas en competencia y seguidores.


Se sabe que un grupo de presión u organización determinada es del sistema cuando éste recibe subvenciones por valor de más de tres ceros (y por menos ceros también, recibir la subvención ya implica…). Por ello cuando fui presidente de la asociación cultural Foro identidad, y cuando no lo fui también, me opuse con obstinada rudeza a ser esclavo de la servidumbre hacia las administraciones mediante sus subvenciones; me negaba tanto a aceptarlas como a pedirlas, pues considero que el asociacionismo es parte del movimiento ciudadano, es decir, una iniciativa popular que debe estar libre de injerencia política en el ámbito cultural (y en cualquier otro).

No obstante, en este periodo de mi vida en el que estaba envuelto en los quehaceres culturales algecireños observé que los diferentes grupos o asociaciones de la ciudad de Algeciras eran simplemente chupópteros, es decir, cazadores de subvenciones a cambio de ofrecer nada o casi nada a la gente y a la ciudad. Además de ser, algunos de estos grupos o asociaciones, pantallas tras las cuales se escondían algunas organizaciones políticas y sus intereses. Imagino que esta realidad es extensible a cualquier otra ciudad.

La subvención es además por parte del sistema una forma de pagar a los amigos, de hacer que beban de tu mano, de hacerles sentir que te deben algo, de crearlos o de comprarlos, aunque también una forma de hacer callar a tus opositores, a los que se quejan demasiado, a… En fin, esta es España, el país de la subvención, un país de “listos”.



Tanta libertad para nada, para no saber qué hacer con ella: tengo tanta libertad que no doy a basto, me saturo, jaja. Tanto para elegir para no saber qué elegir, ¿es eso libertad? Vivir libremente debería ser el no tener que pensar constantemente en si soy libre o no. Es que este estado de libertades te obliga como a ser libre, y oye, a mí no me gusta que me obliguen a hacer las cosas, ni siquiera para ser libre: soy más hombre de compromiso, de misión, de objetivos, de imponerme; yo soy un soberano, la libertad se me ha quedado pequeña, eso es para los vagos.


Si alguien te somete es porque te dejas someter. Es decir, no haces uso de tu libertad (y no haces uso de ella porque esta debería partir de ti, no te la da nadie), que sería, en este caso, levantarte y partirle la cara.

Libertad sin voluntad de lucha no sirve para nada. La lucha es condición indispensable para la vida. Eso o perecer.



La libertad es una quimera, o si es algo, sólo una chispa. La libertad consiste en decidir cómo perderla. Por ello la soberanía es la superación de la libertad, pues el soberano ha perdido el miedo a no ser libre y a cambio tiene toda la autonomía para hacerse a sí mismo. Contra alguien así ningún sistema puede.

Ser libre no es ser soberano. Porque ser soberano es adoptar un compromiso (antítesis de libertad) contigo mismo, con la propia intimidad de tu ser. Ser soberano es decir yo me creo a mí mismo, nadie más que yo soy el creador de mi ser. Yo soy mi propia forma y mi propio destino, yo soy mis propios valores, yo soy mi propio juez; ante todo es superar al último hombre.

8 comentarios:

  1. ¿Qué te parece redactar así para que tengas los dos conceptos desarrollados en un solo párrafo? Eso, si no quieres re escribir la entrada, cosa que te recomiendo, porque el tema da para que lo desarrolles en un ensayo en toda forma.

    “El liberalismo consiste en la capacidad de ingeniarse para controlar a otros a través de ideas, literatura, publicidad -¡mucha publicidad!-, el derecho, códigos, normas, leyes… es la capacidad de controlar sin violencia física, de crear en la gente la sensación de que nadie la somete, y, por consiguiente, que nadie pueda ni quiera darse cuenta, y mucho menos demostrar, que la realidad es bien distinta.”

    Hay que tomar en cuenta que, en tiempos de la Revolución Rusa, los obreros eran personas que apenas iban para la primera generación de liberados de la servidumbre campirana; eran labriegos trasplantados a la ciudad, que gracias al decreto del zar Alejandro II en 1861, pasaron de estar sudando en el arado bajo el sol, a encerrarse en los talleres de las fábricas.
    Esa minoría que quedaba en medio de nobles y campesinos, era “el proletariado”.
    En realidad, la “Dictadura del Proletariado” fue la imposición de los designios de una élite conservadora. Quien lo quiera ver, adelante; quien no, no y ya.

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    1. Gracias por la propuesta de editado, Adriana. La verdad que muy bien hecha. Me gusta. Igual le hago otro retoque, pero con mi estilo, cuando uso editados de otros tengo la sensación de que plagio, aunque se respeta la idea y el esquema.

      Sobre lo que dices de la revolución rusa...

      En realidad, la “Dictadura del Proletariado” fue la imposición de los designios de una élite conservadora. Quien lo quiera ver, adelante; quien no, no y ya.

      Excelente observación.

      Muchas gracias, Adriana!

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  2. Daniel yo estoy encantado con tu nuevo estilo, nada de largos textos áridos sino gotas de sabiduría concentrada a partir de las cuales poder inspirarse y que cada uno desarrolle e interiorice por su cuenta. Enhorabuena.

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    1. Se agradece un comentario así, muchas gracias. Hasta pronto.

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  3. A estas alturas, ¿es pertinente seguir hablando de proletariado y lucha de clases en Europa? Un señorito berlinés supone que Jamaica es Montego Bay: paraíso de sol, arena, reggae y piña colada que se vende en las páginas turístricas de la web.

    El actual "proleta" europeo no tiene carencia material: al no tener un proletariado económico propio, necesita importarlo (esos son los inmigrantes), y con éste se puede justificar una lucha.
    El actual "proleta" europeo tiene carencia de ideales: por eso exporta el feminismo (cuya causa heróica es "debemos rescatar a las pobres mujeres oprimidas del planeta") a todo el mundo.

    Lo correcto sería entender que hoy el proleta europeo es intelectual, un proleta, si se quiere, del corazón.

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    1. Mi opinión es que todavía es muy pertinente hablar de un proletariado europeo. Es más, las clases bajas europeas son cada vez más pobres. El proletariado actual no encuentra trabajo, y cuando lo tiene, es precario y mal pagado.

      Puede que el proletariado europeo no tenga ideales, pero tampoco los tiene las clases medias europeas, la clase empresarial europea o la clase política europea. No es un problema del proletariado, lo es de los europeos en su conjunto.

      No hace falta dirigir la mirada hacia las bolsas de población inmigrante para ver pobreza, se puede encontrar perfectamente entre la población europea autóctona.

      http://www.abc.es/sociedad/20140519/rc-medio-millon-ninos-espanoles-201405191742.html

      Quien crea que todos vivimos cómodos y satisfechos en esta sociedad, se equivoca y no ha observado lo que ocurre a su alrededor. La pobreza y el descontento crecen constantemente. No son un estado mental o "del corazón", sino una realidad constatable.

      Y eso lleva a hablar de sus resultados en política: cualquiera que haya conocido el nacionalismo español -en sus diversas vertientes- antes de la crisis económica, sabrá que se insistía en que era necesaria una mala situación económica para poder crecer políticamente. Pues bien, ya llevamos siete años de crisis -que se ha convertido en social y política-, pero los únicos que parecen haber sabido hacer los deberes han sido las fuerzas de izquierda. Serán ellos los que se lleven el gato al agua, porque han sabido ver el problema y han ofrecido soluciones -buenas o malas, eso es otra cuestión- a la gente que lo padecía.

      Mientras, las fuerzas del nacionalismo español continúan vegetando, incapaces de salir de los cuatro tópicos en los que llevan varados desde hace décadas, y en los que están muy cómodos.

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    2. Excelente el comentario del anónimo. Adhiero 100 % a él. Saludos.

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  4. Hola Dani. ¿Cómo va? Dos cosas nada más: "El Liberalismo es la libertad para cargarse de hambre". Esta es una frase muy utilizada en la Argentina. Otra cosita: hay que mirar con atención al Partido Liberal Libertario, que está avanzando en todo el mundo, incluso en España. Es un peligro para los pueblos el ascenso de los "anarco-capitalistas". Saludos.

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