4 de mayo de 2015

AFORISMOS IMPETUOSOS

Son los que se dicen antirracistas los auténticos racistas. Ellos no luchan contra el racismo, sino que luchan porque son racistas.



Yo no quiero un mundo más justo, sino justo. Decir que lo quiero más justo es como decir que es justo pero lo quiero más. No, yo no estoy conforme. Yo soy la revolución, yo soy la regeneración, yo soy la ruptura con todas las épocas. 

Soy la voz del nuevo orden que aún no está ordenado y que no es el orden mundial de liberales o marxistas, o de ambos. Muchos son mi voz y yo soy la de ellos, porque al final mi lucha no es un yo, sino un nosotros.


Creer en la igualdad y a la vez en la discriminación positiva es una contradicción tal que ni el  propio creyente en tal cosa debería concebirlo como algo lógico.

La discriminación positiva es una política del igualitarismo. Y el igualitarismo trata de igualar, no de igualdad.


El heroísmo debería ser el lenguaje mediante el cual el hombre se debiera expresar en un entorno en constante movimiento, en constante cambio y en constante peligro. Una forma de vida que hace del hombre algo más que un animal, convirtiéndole en un ser trascendente, capaz de elevarse donde los sueños son la propia realidad con una voluntad proyectada y concluida en su objetivo; que no es tal, sino el inicio de otro reto. Vivir para la posteridad, ganarse la mirada de los dioses frente a frente, ganarse la eternidad… que es la superación de la muerte... No se trata de una pose, ni es un estilo de vida que se puede comprar, sino de vivir heroicamente, algo que se vive o no se vive. 

Somos la revolución de la alegría, decimos si a todo lo que nos venga y tal como nos venga. No conocemos otra desgracia que vivir no conformes a nuestro capricho, a nuestra soberanía, el no vivir sintiéndonos orgullosos de nuestros actos.

Que nuestra vida sea tan gloriosa que mereciera ser vivida una y mil veces.



≈ 

 El odio que sienten contra mí es un sentimiento que lejos de afectarme me hacer ver a mi enemigo como alguien de bajo impulso vital, débil y acomplejado, alguien que ante un ser que ve que se yergue superior, inamovible, casi insensible, se derrumba por dentro; y no porque lo sea, sino porque el que odia así lo siente y así lo ve.


No minusvaloremos las emociones, hasta un guantazo puede llevar más cariño que unas palabras bonitas. 

No sólo son producto del vitalismo, de la vida que se expresa en contraposición a la robotizante y deshumanizante razón, sino que dan sentido, brillo y colorido a la vida. Y mueven el mundo, aunque sea nuestro mundo, nuestro humano mundo.


Caer en la depresión es como luchar contra un mundo lleno de sombras, como luchar contra unas arenas movedizas que te atrapan. Es como caer en la maleza, en una especie de espesura insondable donde nada se ve, donde cada paso parece imposible, donde no se conoce rumbo ni se vislumbra un destino. La depresión es caer a un abismo o quizá la forma en como el abismo te devuelve la mirada. De tal cosa no se escapa, sino que se sobrevive. No hay cura, contra la misma es mejor la superación, la voluntad de lucha.


Un mundo en paz es imposible, porque ni siquiera uno solo está en paz consigo mismo.

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