22 de junio de 2015

LA NEOCASTA

Yo lo tengo claro, tanto si lucho contra un usurero o contra una feminista, contra los inmigracionistas o contra las abortistas, contra acérrimos defensores de la propiedad privada (todo debe ser privado) o contra defensores de la propiedad pública (todo debe ser público), contra igualitaristas o contra traficantes de la bolsa, contra la banca privada o contra la alta finanza… lo hago contra el capitalismo, contra el sistema materialista, contra las ideas que atentan contra la unidad y ascenso del ser. Es decir, contra la sociedad del dinero, contra la sociedad superficial, contra la sociedad seducida por baratijas, contra la sociedad deshumanizada, sin rumbo y suicida, contra la sociedad de los falsos valores y de los valores de consumo.

Ser anticapitalista no es enfrentarse a los dueños del dinero solamente, no es ser de izquierdas siquiera, sino enfrentarse a una forma que ha esquematizado el mundo de tal forma que nadie ve otra posibilidad. La posibilidad de revelarse a él y construir un nuevo comienzo, un nuevo origen, que parta de una necesidad unitaria y nacional, pero sobre todo anticapitalista. Es de nuevo, si, la vieja batalla del Ser contra el Tener.

El mundo construido por derechas e izquierdas es nuestro antiguo régimen, siendo ambos hijos de un mismo fenómeno. Han convergido en el mundialismo, en la globalización, en la necesidad de eliminar la diversidad, de crear un mundo cada vez más igualitario, aunque sea a la baja.

Nuestro destino es combatir todo eso.


El homosexualismo va en contra de los homosexuales porque ofrece una imagen de ellos distorsionada, irreal, estrambótica, e incluso ridiculizante. Lo mismo pasa con el feminismo, dando a la mujer una imagen perturbadora, siendo casi un alegato contra la feminidad.



Que otro feminismo es posible, que otro homosexualismo es posible; ciertamente así es, pero han sido los movimientos de poder adyacentes del marxismo cultural quienes han tomado las posiciones, apoderándose de los conceptos... ¿y de las causas?

Hay una batalla metapolítica en ciernes: ellos van ganando.



“¡YIHADISTAS DEL MUNDO UNÍOS!”.

El marxismo podría explicar perfectamente lo que es el yihadismo y buena parte del islam, si es que no explica el islam en su totalidad, pues islam sólo hay uno, el del libro: lo demás son herejías, como esas fórmulas moderadas; pero el islam es islam, no hay más. Comparten muchas cosas en común el yihadismo y el marxismo: conciencia de clase, lucha internacional, dialéctica opresor/oprimido, etc.

Digo que el marxismo explica la lógica yihadista, simplemente, lo cual hace hincapié en que los abrahamismos son los precursores de la ideología de esclavos de la modernidad: el susodicho marxismo.


La neoizquierda española y sus gritos guerracivilescos convertirán a España en un país de bandos y de mucho odio. Más aún.


¿Cómo saber si alguien está en contra de la libertad de expresión al margen de que diga que está a favor y se manifieste como un fervor defensor de la misma?

Cuando dices algo y ese algo le molesta. Hay varios niveles de intensidad, las cosas no molestan por igual.

Muchos dirán que las cosas sientan mal. Pues a ver: ¿Libertad de expresión o limitación de la misma, y, por lo tanto, ya no es libertad de expresión? ¿Democracia o límites a la democracia, y, por lo tanto, ya no es democracia? A ver, aclárense, ¿qué es lo que quieren?


Paradójicamente si viviéramos en un modelo al estilo de la II República española no habría perroflautas por la calle, pues fue durante ese régimen parlamentario cuando se creó la Ley de Vagos y Maleantes.


Es por ello que siempre digo que un republicano que vivió entre los años 1931-1939 le daría un buen mamporro a muchos segundo-republicanos modernos.


LA NEO-CASTA DEL SIGLO XXI


Los liberales presumen de crear las sociedades más prósperas del mundo. Miden la prosperidad en términos economicistas. Parece más importante tener mucho dinero, destruir la naturaleza, crear una economía donde estemos todo el día pensando en el dinero y en consumir, que la propia felicidad o el bienestar con uno mismo. Los liberales podrían presumir de deshumanización. Sin embargo las personas de bien podríamos presumir de que no necesitamos tantas cosas, es decir, tantos objetos para ser felices, para estar bien con nosotros mismos.

Votar a los liberales es votar la privatización de todo. Es con los liberales que el sector público nunca funciona. ¿Cómo va a funcionar si en el poder se pone a gente que está en contra del mismo? El analfabetismo político es nefasto para las naciones donde se cree demasiado en las capacidades de la gente, pues al final la gente va a votar y no sabe lo que vota.

El liberal hace de todo una mercancía. Del liberal hay que desconfiar tanto como del banquero o del marxista.



Nada puede con la fuerza de los siglos, acabarán convirtiéndonos en arqueología. Nosotros no somos más que mortales que pisan sobre los cadáveres que conforman el pasado. Nosotros seremos el pavimento para el futuro.


≈ 

 Una democracia, para ser efectiva, debe estar constituida por miembros cabales, de gran cultura y buen criterio, desinteresados en el sentido de "el interés general por encima del interés particular". ¿Qué sucede? Que la democracia sólo funciona en grupos reducidos y elitistas (aristocráticos, no pijos, no ricos, no me refiero a casta adinerada ni a realeza) y aplicarlo a las masas es fracasar desde el principio. La democracia como sistema es imposible. Si no tenemos una democracia real no es por culpa de las élites, de la casta, es decir, de los demás -¡no!-; sino de la masa, de la generalidad. El problema es estructural.

2 comentarios:

  1. Estoy totalmente de acuerdo, sus reflexiones tienen mucho sentido. La solución al bien común estaría en crear un código universal que unifique sentimientos, esto es totalmente imposible, por la simple razón, de que muy pocos disfrutan del bien ajeno y mucho menos si es robandoles su propio bienestar. Además los sentimientos no se pueden modificar, y eso no es cuestión de ideologías, sino de sensaciones. De un modo u otro el capitalismo siempre están presentes en la sociedad. Para encontrar verdaderos valores hay que rebuscar y enseñar a disfrutar del bienestar compartido. Un saludo.

    ResponderEliminar
  2. Exacto: la democracia real es imposible. Volvemos con ello a los clásicos grecolatinos que reflexionaron sobre este problema.

    ResponderEliminar

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.