18 de diciembre de 2015

A MARTILLAZOS (II)

Estar por encima de la izquierda y de la derecha significa en ciertas ocasiones que puedes atraer tanto a unos como a otros. No debería tratarse de eso, sino más bien de repelerlos hasta que éstos sean capaces de ver por encima de ellos mismos y dejar de ser lo que eran.

¿”A.C.A.B.”?: Tú no eres antisistema, ¡tú eres el policía! 
(Textos para entender esta sentencia: Texto 1,  Texto 2Texto 3.)

Quien dice que no quiere reglas quiere imponer las suyas. Quien dice que es antisistema es porque piensa que tiene un sistema mejor. No hay antisistemas, sino prosistemas de.

Las reglas generales existen para que nadie imponga su criterio a los demás, se supone que son producto del consenso. Tal cosa es establecer un orden entre las personas, en eso consiste vertebrar una sociedad. Por lo tanto el Orden trata en no obedecer a caprichos y pensar en el bien común.




La derecha democrática necesita la violencia de la izquierda radical tanto como el franquismo necesitaba del terrorismo etarra, al igual que los demócratas del Régimen de 78 hasta su aparente aniquilación. Y lo de aparente lo expreso en su amplio sentido, porque no han acabado con ETA, ¡que nadie os engañe!

La democracia ha traído precariedad ética. Eso equivale a decir que una persona de hace 50 años vale más que una persona del 2015, un ser por lo general sin principios, sin objetivos, sin futuro y sin pensamientos o intenciones hacia la posteridad -de crear algo que les sobreviva-; sin familia, sin sangre, sin raza, sin pueblo… Al hombre de hoy se le ha despojado de todo, pero no es culpa de quien roba, sino de quienes se han dejado robar. Sucumbir ante la falsa libertad que nos han “regalado” equivale a algo como vender el alma al diablo.

LA GENTE DEFENDERÁ CUALQUIER COSA SIEMPRE Y CUANDO SEA CONVENCIDA DE QUE AL HACERLO LUCHA POR LA "LIBERTAD"

El individualismo que admiro es el del heroísmo. Ese tipo de hombre no piensa en el dinero, ni en riquezas banales. Hace un culto a la vida, dice sí a la misma, no hace culto a la muerte, a los objetos, a las cosas... que carecen de espíritu.

La voluntad es el músculo de nuestro espíritu. Sin ella somos como hojas llevadas por el viento.

No hay que tener miedo a la guerra, sino a no morir en una.

Una de las enseñanzas del capitalismo liberal es que una televisión de pantalla plana y 40 pulgadas es mejor que la sonrisa de un hijo que "jamás" piensas tener.

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