20 de febrero de 2016

HUMANOS E INHUMANOS

Extraído de aquí
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El concepto inhumano es en realidad lo demasiado humano. Como concepto moral explicaría aquello que supuestamente nos aleja de nuestra “bondadosa naturaleza”. Sin embargo no es sino la maldad lo que explica qué son los hombres, por su abundancia. Humano e inhumano, los dos reversos de la Humanidad… prestos a darle una dimensión moral.





La gente de izquierdas es poco consecuente porque aplican una estricta moral para todo que luego ni ellos pueden cumplir. Suelen pregonar una cosa y hacer otra: libertad, igualdad, etc... Pero luego… Tampoco se les puede echar en cara tal cosa porque ello forma parte de lo que son, incluso diría que nuestra sorpresa inicial sería producto de cierta ignorancia, al no conocerlos en profundidad. El marxismo parte de una filosofía de contradicciones, ¡cómo no iba a ser igual dentro del mismo sujeto de izquierdas, o que así se dice! ¡Son personas siempre partidas por la mitad!

Ser de izquierdas conlleva una fuerte ideologización, la transformación del mundo mediante una serie de raciocinios particulares, y claro: la realidad, lo natural (lo que es por sí mimo), es muy fascista, jajaja… El izquierdista es una persona que sufre, pero en el fondo le encanta.


Hoy en día debemos desconfiar más que nunca de los portadores de las grandes ideas, pues las portan vacías de significado.


El demasiado humano, el bondadoso, el cruzado del bien, es un ser ruin. Nunca he visto tanta mala leche en “personas buenas” como a día de hoy. Con apariencia de desinteresados viven a costa del constante chantaje moral y emocional. Son despreciables y deberían probar nuestro zapato, preferiblemente por la puntera.





El fanatismo es muy humano, porque te embarga de la sensación de que se está en posesión de la “verdad absoluta” y de la “bondad bondadísima”, pensando que nada podrá contra ello y que la no adhesión es sólo producto de la locura o de la ignorancia. Hace ver a los demás como animales… y peligro, ahí empiezan a verse inhumanos por todas partes. 

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 Para hacer el mal hay que ser consciente de ello. Es decir, debe existir premeditación. Eso es lo que nos hace responsables de los actos, el ser seres conscientes en mayor o menor medida. Para hacer el mal sin tener en cuenta juicios de terceros, sólo ha de tenerse un código moral propio: ir contra uno mismo. Ante la justicia ordinaria en realidad el hombre se somete ante una moral impositiva que rige la conciencia de un sistema socializado. Es una conciencia colectiva convertida en verborrea deontológica.


La humanidad es un concepto biológico. No debería ser otra cosa. No obstante se le ha otorgado, mediante particular idealismo, una faceta que tiene que ver con lo moral y por lo tanto ha de asumirse, aunque sólo como concepto... para dilapidarlo. Existen hombres humanos, muy humanos, y otros... inhumanos. Desconozco cómo se concibe la idea de alguien que pueda ser hombre y a la vez inhumano y desconozco cómo de repente los hay humanos e inhumanos. Desde luego existen aquellos que son capaces de concebirlo. Lo conciben mediante una visión que alcanza lo patológico: aquello que no se rige bajo los preceptos morales que yo sigo, que son la bondad absoluta, son elementos más semejantes a las bestias, elementos sin alma, elementos sin ningún tipo de humanidad y todas aquellas cualidades propias de los hombres, humanos enfocados hacia el Bien. Esta idea es en sí misma criminal, pues es más fácil matar a una bestia que a una persona. Cuando se concibe una realidad así las carnicerías sólo necesitan un empujón para generarse.



Sólo entre enemigos que no se ven así como buenos y malos se puede tener una alegre y justa lucha, y con suerte se creará un bonito y agradable relato para los libros de historia.


Todo el mundo tiene muy buenas intenciones pero a su vez las misma elecciones y acciones erradas. Y así está el mundo entre los hombres gracias a todo ello.



El superhombre es aquel que ha experimentado la mayor de las elevaciones, superando lo humano y lo inhumano, el bien y el mal, incluso a su conciencia: es un ser trascendente. Como un águila flota en el aire observando con frialdad a los hombres como míseros puntos diminutos peleándose por nada, como elementos prescindibles que se afanan por llevar una vida mediocre. Para muchos esta visión es completamente inhumana, hasta criminal. Sin embargo el águila es hermoso: el superhombre es aquel que vive entre las cosas bellas.

1 comentario:

  1. "El demasiado humano, el bondadoso, el cruzado del bien, es un ser ruin. Nunca he visto tanta mala leche en “personas buenas” como a día de hoy. Con apariencia de desinteresados viven a costa del constante chantaje moral y emocional."

    "Ser de izquierdas conlleva una fuerte ideologización, la transformación del mundo mediante una serie de raciocinios particulares, y claro: la realidad, lo natural (...), es muy fascista. El izquierdista es una persona que sufre, pero en el fondo le encanta."

    Suscribo por completo este texto y además te doy la enhorabuena por el impecable estilo y por la igualmente impecable claridad de ideas. Sí señor.

    Yo también llegué recientemente a la conclusión de que el llamado "humanismo" no es más que una secularización del cristianismo, y de que esos apelativos de "humano" e "inhumano" que con tanto acierto destripas pueden traducirse perfectamente como "cristiano" y "hereje" (o "infiel").

    Y ya ves: Justamente por estar tan de acuerdo en lo que aquí dices, y cómo lo dices, me fastidian tanto esas contradicciones que, a mi juicio, muestras luego. En este mismo texto dices también textualmente "Esta idea es en sí misma criminal, pues es más fácil matar a una bestia que a una persona. Cuando se concibe una realidad así las carnicerías sólo necesitan un empujón para generarse". Pues bien, he ahí la excepción que tú pareces hacer y que en mi opinión es llamativa: ¿De verdad no tuvo el nacional-socialismo "demasiado" de ésto?

    Un saludo, y disculpa si te pareció muy agresivo o fuera de lugar el "interrogatorio" al que te sometí aquel día.

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