7 de junio de 2016

ENTRE LO MORAL Y LO IRRACIONAL


Se dice que es el hombre quien hace que las cosas se vean bellas. La belleza y la fealdad pueden entenderse como elementos morales y por lo tanto relativos, pues si tan diferentes son los hombres entre sí tan distantes pueden ser sus cosmovisiones… desde lo espiritual hasta lo estético.

Pero es justo pensar en lo bello como lo bueno y sobre todo cuando se aprecia lo que es bello por sí mismo, lo que es bello porque es su naturaleza, no porque nos lo parezca. Y lo mismo debería distinguirse en lo fuerte, en lo valiente, en lo heroico, en lo noble… porque eso también es lo bueno. Y en el mundo de hoy sólo se ensalza la fealdad, la gente se esfuerza en hacer de lo feo el ideal estético. Tal es entonces mi deducción de que vivimos en un mundo malo. Y lo veo, no es bueno o malo porque sí, no es una condena moral racional, simple verborrea, es malo porque se adora la fealdad, lo deforme, lo maloliente… simplemente. Y la gente es en función de lo que adora, lo mismo que somos lo que somos en función de lo que hacemos, no de lo que decimos.


Es la condena moral una ruin visión procedente de aquel que no es capaz de hacer algo mediante su voluntad. Es la condena moral lo que con hartazgo nos empeñamos los antimodernos en denunciar hasta quedarnos sin saliva. Esas condenas que son palabrería, moral alejada de lo evidente, de la acción, de lo que se expresa por sí mismo.


PARQUE NATURAL DE LOS ALCORNOCALES (CÁDIZ Y MÁLAGA)

El mundo es sagrado cuando le entregamos todo lo que tenemos; todo: cuerpo, alma, espíritu… ¡todo! Tal vez poseamos un alma muy estrecha, mucho más estrecha que la de aquellos idealistas que ven en su mundo interior un mundo en sí; esas personas que sólo racionalizan, que se pierden en los entresijos de pensamientos e ideas completamente abstractas que no tienen cabida entre la realidad de las evidencias y de las certezas (del mundo donde las cosas son por sí mismas), perdiéndose entre elementos invisibles e intangibles… y claro, también reales. (ver Todo es Real)

Pero los que sabemos de Lo Real, de lo que es, nos entregamos al mundo, a la vida, le decimos sí en su alegría y en su tragedia. El mundo se vuelve sagrado, vivir se torna en relacionarse con los dioses. Cuando todo es real el mismo todo, el simple todo, recobra sentido y vivir se convierte en un devenir amoroso con la existencia.


La autoculpa que siente la Europa moderna y que se enseña a sentir a todo ser viviente europeo en Europa y/o eurodescendiente en cualquier otra parte del mundo, es el nuevo pecado original. Si eres blanco ya eres culpable. Así se dicta.


Defender lo que me hace ser yo mismo se torna para el mundo moderno una amenaza. No hay libertad de pensamiento cuando una mayoría piensa lo mismo y se impone. Pero a nosotros los librepensadores qué nos importa eso de "la libertad de pensamiento", ¿no es en el fondo un imponer lo que desea toda voluntad? ¿Acaso nos importa la gente, sí, la gente como esa masa amorfa y pusilánime? ¿Somos blandos? No, claro que no. Somos fuertes, somos impíos, somos el mismo mal para los biempensantes. Y hacen bien en temernos.



Si no nos esforzamos en entender la biología humana, y eso conlleva tratar a la humanidad como una especie animal más, seguiremos cayendo en los mismos errores y en las mismas estupideces igualitaristas y utópicas que tanto daño han hecho a la diversidad humana.

3 comentarios:

  1. -Lo bueno y lo bello es, lo que siendo bueno por serlo, es deleitable-
    La filosofía moral de Aristóteles en sus etapas evolutivas, pagina 340.

    En lo bello y lo feo no cabe componendas relativistas.

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    1. Por eso hablo de lo que es bello por si mismo, de lo que es bello por su propia naturaleza. Yo no relativizo...

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  2. Linda entrada. Es bueno que tengas, querido Daor, esa visión trascendente. Siempre digo lo mismo, lo veo en la facultad, acá en Buenos Aires: los progres tapan los ventanales con afiches, impiden el paso del sol, de la luz natural; fuman adentro del edificio, no cuidan las instalaciones, hacen contaminación visual con una marea roja de papel y luego, con semejante negación del mundo y la naturaleza, te dicen que la vida es una mierda. Esto se puede trasladar a todos los órdenes de la vida. Usualmente, los más depresivos, amargos, melancólicos, darkies, frikies y demás son amigos del encierro, el sedentarismo, los vicios y el desgano.

    Mente sana en cuerpo sano. Es maravilloso tu mensaje de vida, de montañismo y fortaleza en medio de una sociedad que está en un punto de debilidad y de cierta decadencia. El carácter débil es un virus que suele morar en cuerpos blandos, en mentes que no conocen el sol, la fatiga, el esfuerzo, la aventura.

    Saludos desde la Argentina. Alan.

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