12 de septiembre de 2017

EXABRUPTOS


Cada vez que me enfrento a un folio en blanco me pregunto por qué lo mancho con tinta si la nada es al fin y al cabo la expresión más perfecta de mi filosofía.


Nacen quienes han muerto.


Pienso que hay personas superiores a otras. Pienso que eso existe a un nivel individual, al margen de la raza o del sexo, por eso me río de muchos ¿¡arios!? que se creen precisamente arios y que por serlo ya se piensan superiores por ejemplo a cualquier negro: no; hay mucha basura blanca, no lo vamos a negar. Sin embargo, cuando hablamos de pueblos y culturas afirmo que grupos humanos más o menos bien diferenciados y homogéneos han demostrado ser superiores a otros. Y sé que decir esto hoy es declarado racismo y puede que hasta delito de odio. Pero sólo hay que observar las contribuciones de cada grupo humano, de la cultura que han forjado y con ello costumbres, arte, etc. Creo que negar esto es infantilismo, igualitarismo barato, ser un marxista cultural y por lo tanto un esclavo de las élites que hoy mandan, que aspiran al gobierno mundial y reducir todo a lo mismo: una sola raza -la humana-, un sólo pueblo -la humanidad-, una única cultura -la del consumo-, etc...



La gente simplemente tiene la vida de mierda que se merece. Y no es por culpa de los políticos, ni de Hacienda, ni del fascismo.


Ser musulmán es un chollo: matas a alguien y la culpa es de los demás.


No creo que ser sensible sea sólo amar. Odiar implica mucha más sensibilidad. Sensible significa ser presa de las emociones.


Toda ideología es culpable de un crimen en su totalidad menos el islam. Es decir, todos los nacionalsocialistas y comunistas y cristianos... son asesinos desalmados o defensores de crímenes por el campo de concentración, el gulag, la Inquisición... pero por arte de magia los crímenes en nombre del islam no son posibles, no pueden existir, porque en nombre del islam no se cuelgan homosexuales, no se atropella a infieles, ni se echa ácido a las mujeres, hasta la conquista de Hispania tras el año 711 fue un reparto de flores y de caramelos... Eso es trampa, así que dejar de tomarnos el pelo. El islam no es inocente, es una religión-ideología criminal.



Por lo general en la montaña no hay ni terroristas ni gilipollas. Tampoco me he encontrado con Alá.


Ser un librepensador me obliga a pensar sin miedo, sin mis miedos y sin los miedos que me pudieran provocar otros.


Voy a atacar al monoteísmo allí donde esté, como elemento de retraso civilizacional, como rémora esclavizante, como elemento de aborregamiento y sometimiento mediante una idea abstracta que se impone mediante el miedo.


A quien no le guste que me exprese clara y libremente que se vaya de Europa, Europa debe ser la tierra de hombres libres, de hombres soberanos, de hombres que se enfrenten a quien sea y donde sea.


Tras siglos en Europa se libró una batalla contra el judeocristianismo, ahora la libraremos contra el islam, o contra ambos: como Hércules lucharemos contra la Hydra, de muchas cabezas.


Discriminación positiva sería obligar a Usain Bolt a empezar a correr desde 10 metros por detrás de la línea de salida, ¿no? En eso consiste el marxismo cultural y la piedad cristiana que ésta predica: en joder a los mejores.



Las ideas son demonios que poseen a las personas y éstas ideas desean fervorosamente apoderarse de todo el espacio a ocupar. Toda idea es totalitaria, pero... ¿y si yo controlo a la idea?, ¿y si ésta trabaja para mí?; ¡y si yo soy el demonio que se apodera de la idea! He ahí el quid de todo.


Hay una enfermedad llamada marxismo cultural que ya no la cura ni Gramsci si resucitara y se lo explicara a todos esos pijos izquierdosos: ¡que todo era una estrategia para cargarse occidente!, diría Gramsci. - Cállate, italiano de mierda, fascista... - le responderían sus hijos ideológicos.


La gente crea más problemas de los que soluciona. ¿Y le echáis la culpa de toda vuestra mierda a los políticos? Empezar por ver lo mierdas que sois vosotros mismos.


Venezuela está condenada al desastre sigan los chavistas o los judeofilos opositores.



Esos españoles que quieren vivir del estado -esa moral de la dependencia- son la auténtica rémora del franquismo sociológico. Y es eso lo que quiere recuperar Podemos, o al menos engordarlo más, aunque sus clientes son otros... menos españoles (como mucho españoles amigos de Podemos).


Amo el odio en sí y que me odien porque si me odian es como si me hubiese apoderado de sus almas.

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