23 de octubre de 2017

DESPOJOS HUMANOS

Contra la dignidad humana



Una religión que venera la piedad y el perdón por encima de todas las cosas le ha dado el triunfo a los delincuentes, a los malnacidos, a los débiles y pusilánimes y a toda esa panda de victimistas que acechan en el mundo. Ser piadoso y perdonar porque sí no es grandeza de ánimo, sólo pérdida de buen juicio y, en consecuencia, de justicia.


La libertad de expresión es peligrosa cuando la mayoría social la forman imbéciles.


Tanta libertad de información ha dado más alas a la mentira que a la verdad y, sobre todo, impide ver algo certero, algo que sea lo que es sin discusión, algo por encima de la mentira y de la verdad.


No hay nada que nos impida ser menos libres que el deseo y, sin embargo, le obedecemos ciegamente. El mundo hedonista de la modernidad es la derrota de la voluntad.


La masa no ha demostrado ser mejor que el individuo. Y por ello todo colectivismo que niega la individualidad y su derecho a desarrollarse fracasa.


Destruyendo la familia desarraigas a la persona y seguidamente acabas con cualquier pueblo.


El desapego hacia la sociedad me ayuda a ser más consciente de la misma. Por ello siento un profundo desprecio por la gente en general. No así por ciertas personas, diluidas en una masa que rehuye de lo excepcional, de lo realmente valioso. La mediocridad se ha adueñado de nuestra vida porque la mediocridad es mayoría. La virtud y la educación se perdieron entre vicios y la propia educación reglada. ¿Hay salida? A los que no son parte del rebaño quizá les espere sobrevivir -simplemente- hasta que esa masa de despojos humanos se aniquilen a sí mismos.


La dignidad humana. ¿Eso qué es? ¿Toda persona es digna? No. No toda persona es digna, ni toda persona ha nacido para serlo. La humanidad es por definición algo indigno, y no es lícito identificar lo excepcional de la especie humana con esa humanidad, donde la inmensa mayoría es mediocre y vive para nada.


Quiero libertad (y entiéndase mi libertad como poder real) para que me dejen tranquilo. Quiero libertad para quitarme de encima a los luchadores de/por la libertad. Quiero libertad para no ser libre y decir “este soy yo, esta es mi voluntad”. Nietzsche "mató" a Dios y yo quiero matar la libertad.


El odio a España es ¿un delito de odio? y no es culpa del fascismo.

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