28 de mayo de 2018

NIHILISTA POSITIVO




En la naturaleza las tribulaciones humanas pierden toda su razón de ser. El sentido de la vida se pierde cuando ¡ya no formamos parte de la misma vida! ¿Qué calamidad tuvo que sufrir el hombre en tiempo inmemorial para perder el devenir del orden natural de las cosas?


Soy nihilista porque la existencia me ha convencido de ello: no soy un creyente, simplemente lo veo así. Sé que mi vida y la de los demás no tiene valor y que realmente no vamos a cambiar nada; que toda esta filosofía abismal se reduce en todo y nada, y todo y nada son lo mismo. Lo sé y aún así algo me empuja a vivir. Porque morir también sería para nada y porque mientras se vive hay algo que yo puedo hacer a voluntad, con una voluntad que se afirma en mi existencia; y he ahí el mínimo sentido de todo y de nada.


Sólo lejos de los hombres se está en paz. Tanta humanidad enferma a los hombres realmente conscientes.


La locura ya no crea cosas bellas, ni se lanza al heroísmo en conquistas y misiones que se creían imposibles. Ahora la locura se ha convertido en una calamidad, en una musa horrenda de largas garras que habla mediante la mente de gente que se dice a sí misma la élite. La humanidad ha perdido la razón. Hay que reivindicar el orgullo de ser inhumano, ser la antítesis de esta humanidad que habrá que derrotar mediante la cordura.


Luchar por todo y por nada es lo mismo. Es mejor hacer algo inútil que morirse en la melancolía. Una vida tiene que ser tratada como una obra de arte. Tal como morimos mueren también los lienzos en una papelera.


Resuena fuerte el sonido del águila entre los alcornoques y los frondosos cerros. Los anfibios me cautivan con su fría existencia y sus sonidos suaves: ¿se plantearán su existencia, serán felices? Los corzos me animan con su gracilidad y los buitres me recuerdan que Ares está conmigo y que los dioses siguen ahí, vigilantes, esperando a que los nuevos hombres les recuperen.


El nihilismo no es una enfermedad filosófica, es la comprensión de lo más profundo de esta vida. Con el nihilismo siempre hay dos caminos, uno que te hunde y otro que te lleva a lo más alto. Hacia ambos abismos se sufre interiormente, porque entender demasiado (o creer que se entiende demasiado, pues podemos errar) es también una carga demasiado grande.


Siendo nihilista enfrentarme a un folio en blanco no debería suponerme un problema, porque cuando escribo imito a los dioses. Creo algo de la nada, la nada se convierte en algo y ese algo en todo.


No hay que esperar nada más allá de nosotros mismos. Esto no es esperanza, sino su antítesis. La voluntad contra la esperanza, lo que podemos hacer contra lo que esperamos que hagan por nosotros, el superhombre contra el último hombre.


La moral ha empujado a los hombres por muy buenas intenciones y por nefastos resultados.

≈ 

A los dioses les atormentan los mismos monstruos que a los hombres... Hay dolor e incertidumbre incluso en la eternidad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.